Deuda: de cada 10 pesos que hay que pagar, 8 los tomó el PJ y 2 la UCR
El que se avecina, será un fin de semana de alto voltaje político y de encolerizadas discusiones. Godoy Cruz tendrá sus PASO para definir los candidatos a intendentes que competirán por la sucesión de Alfredo Cornejo en noviembre próximo y el lunes, Diputados debe definir la suerte del pedido de endeudamiento provincial por casi 6 mil millones de pesos acordado entre Francisco Pérez y el propio Cornejo y que tanto revuelo generó hacia el interior del propio peronismo que cree interpretar que al nuevo gobierno se le dará un cheque en blanco para actuar con súper poderes a lo largo de toda su gestión.
La tensión estará, lo que es más que claro, en las negociaciones por el financiamiento. Lo de Godoy Cruz será casi una anécdota el lunes que viene cuando los peronistas y radicales se sienten a discutir qué hacer con el acuerdo.
El punto más corrosivo y urticante a la vez, es aquel en donde se le permite a Cornejo salir a buscar nuevos créditos para pagar los vencimientos de las deudas históricas que se han tomado en la provincia desde la época de José Octavio Bordón, a mediados de los 80.
El peronismo entiende que de habilitarle a Cornejo esa facultad, sin tener que pasar por la Legislatura cada vez que lo necesite para cubrir esos vencimientos, es quedarse sin herramientas de negociación ni de presión para discutir con el gobernador los avatares que llegarán a lo largo de toda la gestión.
Pero en verdad, hay un dato que juega a favor del próximo gobernador y que se ventilará en las negociaciones de este fin de semana: el 82 por ciento de la deuda que le vencerá en su mandato fue originada por las administraciones peronistas y el 18 por ciento restante durante las radicales. Es tan antigua la deuda que incluso vence un crédito que Bordón (1987-1991) tomó del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Fonavi para construir 14 escuelas durante su mandato.
Pérez también debió pagar parte de la deuda histórica, pero la mayor porción de las obligaciones que vencen a fin de año tienen que ver con los préstamos tomados del Banco Nación para pagar sueldos.
Lo extraño, y es lo que Cornejo utiliza como argumento, cuando se renegociaron los vencimientos hubo una concentración inusitada para los años 2016, 2017, 2018 y parte para el 2019, es decir le caerán de lleno en su gestión. En total, se calcula, entre capital e intereses, los vencimientos suman más de 2.700 millones de pesos.
Dividida la deuda histórica por montos y gestiones que las tomaron, las peronistas van a la cabeza. Entre Arturo Lafalla, Celso Jaque y Pérez suman 1600 millones de pesos de capital y 700 millones de pesos de intereses. La de los radicales Roberto Iglesias y Julio Cobos asciende a 350 millones de pesos de capital y un poco más de 60 millones de pesos de intereses.
En el endeudamiento que hace falta para amortizar estos vencimientos está concentrada la discusión que debe resolverse este fin de semana. Ninguno de los negociadores discute que hay que pagarlos, lo que se discute es el cómo: Cornejo y Pérez acordaron que la autorización para pedir la plata que hará falta la Legislatura se la dé al nuevo gobierno en este proyecto de ley que viene a cerrar lo que se conoce como la transición. Pero el resto del peronismo no paquista, entre los que se anotan los intendentes, dudan de darle tal herramienta a Cornejo porque los deja sin poder de fuego en la Legislatura.
Aquí también, como se ve, existe una contradicción medular y desconfianza mutua. Porque Cornejo duda de que el peronismo le autorice a pedir deuda para amortizar estas obligaciones en el transcurso del mandato, conforme vayan cayendo los vencimientos. Y en el peronismo dicen que si lo autorizan ahora Cornejo no tendrá control en sus cuatro años de gestión.
Al margen de este aspecto central del proyecto, están los 5.800 millones de pesos ya garantizados desde lo político para pedirlos en parte al Banco Nación y el resto al mercado de capitales, toda una tarea que debe hacerse, aunque no se crea, antes de fin de año. Una ironía: con la transición hacia el traspaso del poder más larga de la historia democrática desde 1983 a esta parte, se llega al 9 de diciembre con los despojos y cientos de asuntos por resolver. Un tiempo que se fue en devaneos varios, berrinches y mucha, mucha irresponsabilidad.