Nadie sale igual de un concierto de Pedro Aznar, porque verlo en vivo supone transitar un experiencia que siempre es movilizante.
Nadie sale igual de un concierto de Pedro Aznar, porque verlo en vivo supone transitar un experiencia que siempre es movilizante.
Como el ser artístico que es, Aznar, tiene la capacidad de generar con su música atmósferas de luz, de provocar emoción, alegría. No por nada los aplausos nunca alcanzan para expresar la admiración que despierta y es habitual que en sus show se suelan escuchar expresiones como genio y maestro, acompañadas de muestras de reverencias. No hay otra forma de describirlo, el ex Serú Girán pisa el escenario, y aparece la magia.

Luego de sus últimas dos presentaciones que se realizaron en la explanada de la Nave Cultural y de su participación en la edición reciente de la Fiesta de la Cosecha, el bajista volvió a repetir el suceso en la provincia, pero esta vez, en el auditorio Ángel Bustelo.
La propuesta, según la presentó, tuvo que ver esta vez como una especie de lado b, de lo que fue su anterior show A la carta, donde la gente eligió el repertorio. En esta oportunidad no fue así, pero a Pedro le gustó tanto la selección que el público hizo de su cancionero, con temas conocidos y esperables y otros no, que conservó el espíritu de esa estructura.

Fue muy lindo lo que ustedes nos enseñaron a nosotros de cómo armar un show, lo que eligieron fue hermoso y además no solamente eran canciones de éxitos, por así llamarlas, sino que había un montón de cosas rescatadas de bastante atrás en la discografía y había una variedad de canciones muy, muy lindas. Este show está como inspirado en eso, por eso se los debemos también de alguna forma, comentó en este sentido.
Una vez explicado esto, el músico adelantó lo que estaba a punto de suceder: Este show tiene un repaso de música que nos divierte mucho tocar y algunas canciones que estuvieron ahí de formar parte de A la carta, por lo que esto es un poco el lado b. Además vamos a hacer canciones que hace mucho tiempo que no tocábamos y van a haber estrenos también.

El recital comenzó minutos después de las 22, con un set bien rockero y con un Pedro Aznar haciendo gala de su extraordinario talento con el bajo: Él, Panteras de polvo y Alcira y la torre, fueron de la partida.

Acompañado de su banda integrada por Alejandro Oliva en percusión, Julian Semprini en batería, Coqui Rodriguez en guitarras y Tomás Fares en teclados, el cantautor y multiinstrumentista matizó la noche con momentos únicos, como cuando interpretó Zamba del carnaval y El seclanteño. Y mientras todavía latía el sentir andino en la sala, el recorrido musical continuó con Quiero decirte que sí y Rencor, incluida en su disco Ahora.
A esa altura del concierto el público estaba más que agradecido, pero el hombre que también se apasiona por la fotografía y tiene su propia línea de vinos, tenía más sorpresas preparadas . Cantó Refugio y La última pieza que formarán parte de su próxima placa, el cover de Angie y su hit Quebrado. Luego de un par de canciones más, el final llegó con dos bises y un punto final memorable con el tema Blues de la piedad, con Aznar y sus músicos sentados en el piso del escenario.
De este modo, el viaje que propuso el músico fue nuevamente inolvidable. Otro show de primerísimo nivel y con la energía que sólo él sabe generar. Seguramente el reencuentro con sus seguidores no se hará esperar, porque hay una verdad indiscutida: la relación entre Mendoza y Aznar es única.
Fotos: Cristian Lozano.
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