
Es casi imposible para los que llevamos la política marcado en el ADN abstraerse de estos tiempos que tanto nos gustan. Tiempos en los que se discute qué queremos, qué hacemos, a dónde vamos.

Es casi imposible para los que llevamos la política marcado en el ADN abstraerse de estos tiempos que tanto nos gustan. Tiempos en los que se discute qué queremos, qué hacemos, a dónde vamos.
Marcelo López, autor del artículo.
Todo tiempo destinado a esto nos parece poco, nos encantaría tener días sin noches para se hagan eternos. Lamentablemente hay algo que desde la política en general como ciencia y como medio de solución de los problemas de la sociedad hemos hecho mal para que la gente cada vez preste menos interés a defender su futuro. Algún día deberemos debatir y repensar seriamente la relación con la mayoría de nuestros conciudadanos, revertir el momento donde los factores de poder económico y corporativo se comieron a la discusión política para cambiarla por la simplificación y banalización del debate para que se vuelva funcional a sus intereses minúsculos y sectoriales.
Tampoco cabe duda que se abren lentamente y con mucho esfuerzo luces de esperanza, el interés que despertó el viernes la disertación de Alfredo Zaiat y Paula Español con sala llena y gente sentada en las escaleras en el Julio Le Parc muestra que todavía incipientes, pequeños, algunos espacios de la sociedad -muchos jóvenes- van entendiendo que el futuro se construye a través de nuestros representantes pero con una importante dosis de participación y debate social para mejorar la calidad de quienes nos representan en los órganos constitucionales de gobierno.
Hoy, a un par de domingos de las PASO que marcaran el ritmo mirando a Octubre, está claro cuál es la discusión por más que sectores interesados la quieran mostrar como ligh o hasta ridícula. La única verdad es la realidad y no se puede ocultar con cambios de último momento. Acá se discuten modelos de país, de inclusión, de real cambio de lo que fue la Argentina y la región en los últimos 50 años o quizás de Rivadavia para aquí con cortos interregnos que jamás se consolidaron.
Esta resolución que tomaremos en octubre, adelantó su discusión a las PASO por una sencilla pero a la vez compleja razón. Por un lado la fuerza argumentativa y de proyecto del oficialismo que tras 12 años de gobierno y de ser el responsable principal del proceso de cambio inédito en la Argentina mantiene una base de apoyo electoral que lo deja al borde de triunfar sin demasiados sobresaltos. Por otro una oposición segmentada, inconducente, sin proyecto más que el que le dictan desde sus páginas mediáticas o papers reservados los grupos concentrados de poder, con faro en los centros financieros mundiales. Tan es así que hasta importan a los marketineros para las campañas. Bien haría nuestra reciente visitante Paula Español en pedir una DJI anticipada para la importación de estos personajes como el ecuatoriano archi conocido o el peruano estadounidense que asesora al hombre de Tigre o el venezolano norteamericano confeso antichavista que convenció al gobernador cordobés de realizar los violentos spots que estamos viendo estos días.
Si todavía alguien duda de lo nefasto de estos personajes solo recomiendo tomarse un ratito más y leer esta crónica publicada esta semana nada más y nada menos que en el diario La Nación (http://www.lanacion.com.ar/1813330-la-receta-de-duran-barba-para-que-pro-aproveche-el-optimismo-del-conurbano ) creo que la lectura invalida cualquier comentario más.
La lectura de ese corto y entretenido artículo también resulta clave para desmitificar otra mentira construida mediáticamente de que el proyecto de país y gobierno que encara el Frente para la Victoria y el Justicialismo no es mayoría, por más intento de disfrazarlo está claro qué lo es. Por una simple razón los que no lo apoyan o acompañan no son un colectivo único de proyecto común, son un multicolor ideológico que apenas pueden concordar, precisamente, en el color para una lista con el egoísta objetivo de hacerse del poder a cualquier costa.
El ejemplo de Mendoza es bien claro, la misma noche anterior a la elección provincial, el frente que ganó ya no existía más, había estallado en diferentes listas que apoyan a candidatos presidenciales de proyectos tan diferentes como Stolbizer o Macri, entonces ¿cómo pueden pretender ser mayoría?
La discusión de estos temas suele no interesar a la mayoría de los ciudadanos en épocas de campañas dónde imperan los spots tipo sonrisa de dentífrico y se dejan caer algunas ideas simples para que cada votante las amolde a su gusto y los candidatos se transformen en multitarget.
Pero como decíamos más arriba los nichos donde los debates comienzan con un poco más de contenido y pensando hacia dónde vamos, algo que no es poco en un país donde tanto nos costó recuperar la posibilidad de pensar y discutir sobre nosotros mismos.
@marcelopez2202

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