Cuando los precandidatos a la presidencia llegan al interior del país, en tren de buscar adhesiones y posibles votos para las primarias de agosto, lo primero que encuentran son los reclamos por la crisis que atraviesan todas las economías regionales. No hay una que no tenga dificultades, aunque, desde ya, en unas se notan los inconvenientes más que en otras.
Es allí donde evidencian, especialmente los presidenciables que no son del interior profundo, las enormes diferencias que existen entre la economía de la Pampa Húmeda, dominada por los granos y las carnes, y la del interior del país rica en diversidad productiva por supuesto y también en las complejidades de todo tipo: naturales, de infraestructura, de valor agregado, de carácter impositivo y financiero por supuesto.
Más de uno de los aspirantes ha llegado a Mendoza a prometer que se terminarán las retenciones para los productores e industriales mendocinos. Lo propio han dicho en San Juan, en todas las provincias del oeste argentino y en aquellas del NOA y NEA, todas con particularidades disímiles.
Una de las excusas que se escucharon desde el oficialismo en las últimas horas tiene que ver con aquel giro que dio Julio Cobos en el 2008 con el voto no positivo. Desde allí en adelante se tejieron las explicaciones más variadas desde el propio gobierno para culpar de los problemas a aquella decisión y también para justificar la inacción oficial para sacar del ostracismo a las economías del interior.
En los últimos días, pequeños y medianos productores del Chaco, Salta, Tucumán, San Juan, Entre Ríos, Córdoba, Río Negro y Neuquén llevaron sus reclamos a las respectivas gobernaciones. En Mendoza pareciera que hace ya un buen tiempo la indiferencia y la resignación son las que están dominando la escena.
En San Juan, los viñateros organizados en la Asociación de Viñateros Independientes fueron recibidos por el gobernador Gioja. Al menos, tras el encuentro, se fueron conformes con la visibilidad de su conflicto. Pero allí expresaron la necesidad de que se implementaran medidas para recuperar la rentabilidad del sector y revelaron que cerca de cien mil sanjuaninos se encuentran en una situación complicada producto de la paralización del campo.
En Salta, el gobernador Juan Manuel Urtubey y su equipo, recibieron a los representantes de la Asociación de Productores de Legumbres del NOA. Al gobernador los productores y empresarios le entregaron un documento por el que le pidieron la declaración de alerta y movilización exigiendo medidas urgentes, luego de un encuentro entre 300 productores de 128 complejos productivos, según se informó.
En Chaco, Tucumán, Entre Ríos y Córdoba, los productores se manifestaron de diversas formas para reclamar acciones que compensen el atraso cambiario, revertir las subas constantes que se registran en los costos de producción y para que reduzcan las cargas impositivas que han ido en aumento sostenido llevando a una situación crítica a las economías regionales.
En Río Negro y Neuquén, el sector de las peras y manzanas representado por la Federación de Peras y Manzanas de Río Negro y Neuquén, ya están en estado de alerta y advierten que monitorean los fondos que el Estado nacional envió para las labores culturales de la época en las plantaciones y montes frutales.
Aquí en Mendoza parce existir un silencio tenso. Hay mar de fondo, porque los problemas de los sectores productivos han continuado pese a algunas de las medidas que se fueron anunciando más que nada para mitigar temporalmente y tapar baches que para apostar a la solución del problema de fondo.
Scioli, el candidato del oficialismo, cuando vino a Mendoza no le escapó a la situación. Es más, dentro de sus metas y su compromiso con Mendoza, en varios puntos promete medidas concretas para reactivar la economía provincial desde la Nación.
Sin embargo, no todos parecen coincidir en las soluciones desde el mismo oficialismo. Aquel sector más ligado a la presidenta de la nación, acusa a Cobos del problema y parece responder a las críticas con un vayan a reclamarle a él. Y lejos de someter a una revisión el sistema de retenciones, hoy comienza a tomar cuerpo la idea de que se irán eliminando en la medida en que esos recursos se reinviertan en la expansión de las unidades de negocio.