Transición: las claves secretas y políticas del fracaso
El análisis de lo que sucedió este martes en la Casa de Gobierno.
Dicen que la reunión ni siquiera fue tensa, que no hubo gritos, ni pases de factura. Los intendentes, en bloque, le preguntaron al gobernador Francisco Pérez: Paco ¿hay plata para pagar los sueldos? ¿hasta dónde aguantás?. Hasta noviembre, aseguran que respondió seco y firme. Entonces no tenés que negociar nada con Cornejo, que se las arregle él cuando llegue, cerraron el breve pero contundente diálogo los intendentes peronistas con el gobernador de la provincia.
La escena tuvo lugar el lunes por la tarde y ese momento fue el más importante de la reunión en donde el peronismo, entendido esto por el gobernador; el vice Carlos Ciurca; el presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús; el senador Eduardo Bauzá; el ministro de Agroindustria, Marcelo Costa y la mayoría de los caciques territoriales decidieron dar por clausurada la denominada transición entre el gobierno que se va y el que viene liderado por Alfredo Cornejo. Y fue allí, también, con ese giro, en la que se definió que entre la administración peronista y la administración radical que asumirá el control el 10 de diciembre sólo habrá traspaso de un poder a otro y cero negociación para mejorar las cuentas financieras de la provincia.
Según parece, todo lo precipitó el propio Pérez quien desde el día en que fue a la casa de Cornejo a desayunar, tras la derrota electoral del 21 de junio, hasta el lunes al mediodía en donde se descolgó en solitario con la propuesta de un nuevo presupuesto el que incluía una deuda de casi 2 mil millones de pesos para negociarlo con el radicalismo, provocó la desconfianza de todos, empezando por la de los dirigentes oficialistas que creyeron ver allí una maniobra individual de Pérez por buscar su propia salvación y la del propio Cornejo que, al escuchar la oferta por primera vez, aquel día del desayuno, no encontró garantías en lo que escuchaba. Por dos motivos: el primero basado en que Cornejo no cree que Pérez tenga la fuerza suficiente ni le asegure negociar nada porque carece de manejo y fuerza política propia en la Legislatura y el segundo porque descree del panorama que le pintaba el gobernador respecto de los números reales del endeudamiento provincial. En resumen, no le creyó nada, desde el primer día.
En medio de ese panorama, los intendentes del peronismo resolvieron cortar por lo sano y en eso se llevaron puesto el supuesto deseo de Pérez de negociar con Cornejo. Como vieron que las discusiones de la transición se dilataban, y los acuerdos se demoraban, y encima vieron cómo el radicalismo descuartizaba en términos políticos la gestión del propio Pérez que si bien reconocen que fue pobre en todo sentido fue, es y será, en verdad y en definitiva la gestión del peronismo, optaron por cortarle el chorro del festival político que se venía haciendo Cornejo y los suyos con la gestión que derrotaron el 21 de junio.
Sin transición, por ahora, todo se encamina al traspaso y nada más. Pérez pagará los sueldos y le dejará el lastre del endeudamiento a Cornejo, ya sea de 2 mil millones como dice el gobierno que se debe, o ya sean los 5.700 millones de pesos que dicen los radicales que deja como quebranto.
En diciembre, cuando asuma Cornejo, puede que se encuentre sin los fondos para pagar los sueldos de ese mes, más el aguinaldo que se paga unos días antes de las fiestas de fin de año. Además, con una fila de proveedores aguardándolo todos los días en la Casa de Gobierno que ocupará por cuatro años.
Con la información que cuenta el radicalismo, Cornejo es seguro que no se quede sentado esperando el momento de asumir. Desde ya se sabe que el gobernador electo no se quedará quieto y buscará vías de financiamiento extraordinarias que, de igual manera, deberán pasar por la nueva Legislatura para que se las aprueben.
Ayer mismo Cornejo se reunía, acompañado por su vice Laura Montero, con el presidente del Banco Ciudad en Buenos Aires, Rogelio Frigerio (foto), con quien analizaron la situación financiera de la provincia.
Y de seguir cerradas las puertas de la negociación para lograr un traspaso ordenado, pues es más que posible que Cornejo ya le esté dando cuerpo a su discurso de asunción, en el que culpará de todos los males al gobierno de Pérez, a quien le enrostrará los padecimientos de la provincia, prometerá sacar a Mendoza del pozo y, atención hasta pueda que incluya, mezcladas con las duras definiciones políticas, denuncias penales sobre los funcionarios actuales por una supuesta mala administración devenida en defraudaciones y otras yerbas. Esto Esto recién empieza.