El sendero que desembocará en el 9 de agosto y el 25 de octubre se angosta día a día y como todo camino escarpado se va poniendo cada día más difícil.
El sendero que desembocará en el 9 de agosto y el 25 de octubre se angosta día a día y como todo camino escarpado se va poniendo cada día más difícil.
Como cada 2 años,y con más fuerza cada cuatro cuando la renovación es presidencial, las operaciones y berretadas políticas de manual aparecen con renovados bríos en los escenarios locales.
Lo más asombroso por lo menos para este escriba- es la facilidad con que sectores importantes en cantidad- de la sociedad siguen comprando esas realidades ficcionales armadas para la ocasión.
A la ya clásica y repetitiva escalada del dólar y las nunca ausentes profecías catastróficas incumplidas de la economía, en este momento de tensión política se suma una lucha muy fuerte por factores de poder y rencillas menores no saldadas de las que son protagonistas los más diversos sectores de la sociedad civil y política del país
Esta claro, más allá del pensamiento particular que cada uno tenga sobre la situación argentina, que nadie podrá negar que si algo se logró en estos 10 años es precisamente recuperar el valor de la política como centro de conflicto, precisamente el valor de la actividad.
Es imposible pensar en un proyecto de país, de nación, de región, sin tensiones, sin conflictos entre los modelos o las ideas en pugna. Lo contrario son el reflejo de cientos de páginas de la historia. Rebaños que acatan sin más las ideas de unos pocos que por lo general gobiernan en pos de intereses menores o con poco sentido de lo colectivo.
Esas son las tensiones, el conflicto, que la política recupero para bien. Es también lógico que esta recuperación sea uno de los logros de la sociedad más cuestionados por sectores de poder que ven en ello tensión y obstáculo para sus intereses.
También esta claro que esa participación político social aun dista de ser realmente masiva, pero el solo hecho de que vuelva a aparecer con fuerza en mesas y reuniones (aunque a veces con demasiada vehemencia) es un gran avance porque devuelve a los ciudadanos el interés por la cosa pública, por la decisión de sus circunstancias cotidianas y a futuro.
En este contexto se puede poner la semana judicial política a nivel nacional. Hace ya varios años que un sector de la política tomó como un artilugio más la judicialización de la política. Los jueces, sobre todo los de injerencia federal en el ámbito de la Capital de la Nación, suelen respirar bajo el agua y pronto entendieron que si politizaban la justicia su poder en muchos casos hasta sería superior a los de los funcionarios elegidos por los ciudadanos y porque no decirlo hasta que la propia Constitución.
Misteriosamente, o no tanto, los hombres y mujeres de la política por periodos se sienten cómodos con la situación y dejaron pasar por alto oportunidades magnificas como la reforma constitucional del 94 para transformar radicalmente el sistema judicial en busca de democratización, acceso amplio, transparencia etcétera. Solo metieron mano, creyendo que lograban poner bajo el píe de la política la justicia, en el Consejo de la Magistratura, selección de jueces y un par de nimiedades más. Resultad; camaristas, jueces, fiscales anteriores que se creen omnímodos y nuevos que muchas veces terminan más respondiendo a la política que otra cosa. Todo enmarcado en que los de la vieja guardia se han transformado en un neo partido político molesto con algunas ideas de democratizar e intentar mejorar el sistema por parte del Gobierno.
No hace falta hacer nombres propios solo con leer los diarios los lectores avispados y críticos encontraran ejemplos fácilmente.
Pero en está coyuntura surge inmediatamente la pregunta. Qué pasa con los no tan críticos o avispados, esa inmensa mayoría de ciudadanos que debe ocuparse de trabajar, de los chicos, de la casa, del negocio y que no dispone de horas practicas para leer más de un diario o sentarse a escuchar y analizar un par de noticieros o canales de noticias y un par de radios.
Una anécdota en primera persona (si se permite); el jueves a la noche cenaba en un clásico restó porteño atiborrado de comensales de 3 pantallas 1 sintonizaba los juegos panamericanos y las otras 2 TN. Todas en mute como es tradición en esos locales. Durante una hora y 20 minutos a lo largo de 2 programas de esa señal el de Nelson Castro y después el de Van der Kooy y Blanck el zócalo permaneció inmutable :Sacan al juez que investiga a CFK. No hace falta aclarar a los atentos lectores de este medio toda la carga fraudulenta que tiene ese textito que permanece inalterable por más de una hora en una pantalla en tiempos de atención fragmentaria y dispersa.
Por eso es necesario volver unos párrafos más arriba y rescatar la necesidad de conflictos y tensiones políticas. Es el signo imprescindible de un tiempo donde los ciudadanos debemos decidir cómo, por dónde y con quién seguimos.
@marcelopez2202

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