Para algunos su nombre puede pasar desapercibido, pero para aquellos que ya entraron en la sintonía del humor generado sin más vestidos escénicos que el propio ingenio, Luis Piedrahita no es un nombre más. El comediante español ha logrado llamar la suficiente atención en la Capital Federal con sus monólogos como para que en el interior del país su visita llegue con la necesaria expectativa para pagar una entrada.
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El mundo berreta según Luis Piedrahita
El regreso a territorio albiceleste con el espectáculo Dios hizo el mundo en siete días y se nota esta vez incluyó, además de Buenos Aires donde ya agregó nuevas funciones, dos plazas teatrales más: Córdoba y Mendoza.
La presentación de Piedrahita en la provincia se produjo la noche del viernes en el Teatro Plaza de Godoy Cruz. Una gran cantidad de espectadores se dio cita para ver en vivo el unipersonal del multifacético artista donde despliega ingenio, simpatía y un sinfín de ocurrencias inspiradas en la vida misma. Por supuesto, el público respondió como era de suponer y las carcajadas no se hicieron esperar.
En este tumultuoso universo de la risa y más dentro del género del stand-up donde hay tantos estilos como personas paradas en un escenario, la propuesta del hombre nacido en La Coruña se distingue por su habilidad de rescatar lo pequeño para convertirlo en un gran paso de comedia.
Se podría decir, sin ánimo de crear perfiles, que Piedrahita es un muy buen observador. Un mirón de esos con lupa grande, capaz de ampliar al tamaño de un pasacalle la letra chica de las bases y condiciones de una promoción publicitaria. Entonces, todo eso que está allí en lo cotidiano y que no dabas importancia, ahora te hace detonar la risa: la forma de pelar una mandarina, cuánto tiempo tardamos en llenar una valija o cómo es que hace un sacacorchos para perderse en un cajón.
Él es el responsable de lo más insignificante te haga pasar un buen momento. Con su aspecto de chico intelectual con pelo de perro lanudo y gafas grandes, se sirve de un humor bastante sano para dar forma a un espectáculo en donde interpela la creación de Dios para reflexionar que en definitiva todo lo hay y lo que sucede en este mundo es bastante berreta.
Fue Buenas noches y ya para terminar , la señal de bienvenida para todo lo que vino después. Una hora y media donde los mendocinos lograron de inmediato conectar con el español, prendiéndose fácilmente a sus disparatados relatos. Varios de los presentes con bastante participación dentro de la noche.
Allá lejos en su país natal, Piedrahita es toda una figura. Sale en la televisión, llena teatros, escribe libros, guiones, blog (El ojo boquiabierto), dirige películas y es ilusionista, entre otras cuestiones.
En Buenos Aires ya lo adoptaron como un comediante de culto, tejiendo amistad con grandes como Dolina y Gillespi. Ahora fue el turno de probar suerte en Mendoza y, a juzgar por lo que sucedió en la sala de Godoy Cruz, la experiencia debut lo dejó muy bien parado. La gente se divirtió a rabiar y las puertas quedaron abiertas para que regrese cuando guste.
Fotos: Cristian Lozano