2014 finalizó con 2,26 millones de personas con problemas de empleo, al sumar desempleados y subempleados demandantes. Es decir 266.000 más que a fines de 2013. Este ajuste de cantidad no fue mayor porque hubo un ajuste por precio: el poder adquisitivo de los salarios cayó en 2014 en promedio cuatro puntos porcentuales, sumándose a la baja de casi 3 puntos porcentuales de 2013. La inflación sube más que los salarios, por lo que estos pierden poder adquisitivo.
Pero aun cuando el año pasado más personas enfrentaron problemas laborales, se crearon 110.000 puestos de trabajo, marcando un incremento del empleo de 0,7% interanual. Este nuevo empleo fue creado totalmente por el sector público, ya que el nivel de empleo privado (empresas) cayó 0,05%, advierte un estudio de Abeceb.com
Lo sucedido en 2014 en el mercado laboral refleja varios hechos que caracterizaron la coyuntura económica local el año pasado. El incremento de la población económicamente activa y del subempleo demandante pueden atribuirse al efecto trabajador adicional: en contextos de elevada inflación la caída de los ingresos familiares obliga a buscar trabajo a miembros del grupo familiar que antes no buscaban (produciendo un aumento de la PEA) y a otros subempleados a procurar conseguir otro empleo adicional (incrementando el subempleo demandante).
Aun cuando en parte esto se ha traducido en un pequeño aumento del empleo el año pasado (de 0,7%), esto no ha sido suficiente para evitar una suba de la desocupación (de 7,3% sobre fines de 2014), reflejando la incapacidad de la economía de absorber el incremento de la población activa (PEA) en un contexto de recesión.
A su vez, cabe tener en cuenta que todo el incremento del empleo de 2014 está explicado por la incorporación de personal en el sector público. De hecho, este mostró un incremento de 3,7% anual, mientras que el empleo privado sufrió una leve contracción de 0,05%.
De hecho, los problemas con el mercado laboral no comenzaron el año pasado. Hay que remontarse a fines de 2008 cuando el sector privado pierde dinámica en la generación de empleo. Los factores subyacentes son múltiples: profundización de las distorsiones económicas, encarecimiento de la mano de obra y pérdida de dinámica en sectores claves como el industrial.
No obstante, a partir de 2012 las crecientes distorsiones ocasionadas por la política económica empiezan a impactar sobre el empleo privado. La restricción externa afecta en primer lugar al sector de la construcción, ya que la administración del mercado cambiario y el surgimiento del dólar paralelo llevan a niveles mínimos las transacciones inmobiliarias. Por otra parte, el esquema de control de importaciones se vuelve generalizado y golpea a sectores industriales a través de trabas al ingreso de insumos industriales, piezas y bienes de capital.
Un dato interesante que comprueba esto es que el sector productor de bienes (sector transable expuesto a la competitividad) perdió 6,6 puntos de participación en el empleo total. Esto podría refutarse bajo el planteo de que en las economías desarrolladas el empleo en servicios crece más en sectores productores de bienes. Pero sabemos que acá crece por un aumento del empleo público. Es claro que la acumulación de errores de política económica del gobierno y la decisión de no solucionar el problema de la deuda con los holdouts en 2014 estuvo por encima de la prioridad de sostener el empleo.
Con esto, el Estado incrementó su tamaño relativo en el mercado laboral, pasando de representar 21% del empleo total en 2008 a 26% el año pasado. Esto está en línea con el aumento del tamaño del sector público en la economía observado en los últimos años, reflejado en el aumento de la presión tributaria (que subió casi 10 puntos del PIB entre 2006 y 2014, hasta representar un 36%) y del gasto público (que alcanzó más de 45% del PIB el año pasado, 20 puntos porcentuales más respecto de ocho años atrás).
En este marco, el devenir del mercado laboral en 2015 es incierto. Si bien gran parte del ajuste laboral se habría producido el año pasado, tampoco es esperable una recuperación para una economía que volverá a retroceder. Así, para que el empleo vuelva a mostrarse dinámico habrá que esperar un cambio de ciclo. Fuente: Abeceb.com