La categoría de espumosos viene mostrando un marcado crecimiento durante la última década, pasando de un consumo cercano al medio litro per cápita por año, a casi un litro durante el año pasado, afirma Guillermo Repenning, gerente comercial de Cruzat, bodega que elabora exclusivamente espumantes bajo el método tradicional en Mendoza.
Gran parte de este éxito se debe a los esfuerzos que vienen haciendo las bodegas argentinas para desestacionalizar el consumo de espumosos en el mercado interno e imponer la tendencia de consumo de este tipo de vinos como aperitivo o acompañando variadas comidas de las diferentes estaciones.
Históricamente la mitad de las ventas de espumosos se hacían durante el último trimestre del año, hoy esta situación se fue revirtiendo paulatinamente. En el 2014 el mercado vendió apenas el 36% del total de espumosos durante octubre y diciembre, notándose un reparto más equitativo del consumo a lo largo de todo el año, explica Repenning, para quien los espumosos han conquistado un nuevo espacio en los hábitos del consumidor argentino con una demanda de consumo prácticamente uniforme durante las cuatro estaciones del año.
En este sentido, muestra política es desarrollar actividades de maridajes enfocadas directamente al consumidor, agrega Pedro Rosell, director enológico de la bodega Cruzat, a fin de acompañarlos a descubrir y a reforzar que los espumantes son una bebida versátil y atractiva en el acompañamiento de comidas en todas las épocas del año. Esta tendencia que ya existe en el mundo se está imponiendo también en Argentina.