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Panorama de la industria

Bodegas Nac & Pop y revuelta vitivinícola

Bodegas de Argentina eligió a Walter Bressia y Carlos Crotta. Se vienen cambios en COVIAR.
Por Federico Manrique

Si las crisis son oportunidades, la peor crisis vitivinícola en casi 30 años en la Argentina está promoviendo cambios profundos y habilitando debates trascendentes para el futuro de la industria. Y los primeros remesones ya se están dando con el giro Nac & Pop dado en Bodegas de Argentina con la designación de Walter Bressia y Carlos Crotta como sus nuevos presidente y vice; en la fractura público privada generada a partir del fuego cruzado entre Gobierno y empresas, las críticas que están surgiendo ante la “politización” del INV con la formación de la “Fecovita Estatal” y los errores en el pronóstico de cosecha; y el debate que se viene hacia adentro de la Coviar sobre la representatividad, el futuro del Plan Estratégico 2020 y lo que debe hacer la industria para que la actual crisis de excedentes no se vuelve a repetir.

Bodegas de Argentinas (BdA), la entidad que nuclea a más de 250 empresas de primera línea que explican cerca del 70% de todo el vino que se elabora en el país eligió anoche a sus nuevas autoridades. Y se dio un giro político trascendente. Luego de una larga alternancia de autoridades provenientes de bodegas grandes y concentradas como Chandon y Trapiche del Grupo Peñaflor, anoche se eligió a Walter Bressia y a Carlos Crotta como los nuevos presidente y vice de BdA. Se trata de dos empresarios pymes, con larga trayectoria y reputación intachable pero provenientes (y aquí lo inédito) de empresas argentinas y familiares. El giro es político más que empresario y se da luego del fuerte enfrentamiento y choque que viene teniendo la entidad con las autoridades tanto del gobierno de Mendoza como de la Nación. Basta recordar que ya van dos años seguidos en los que el gobernador Pérez no fue al Agasajo de Vendimia que organiza BdA y el derrotero registrado por la entidad a la hora de pedir ayuda y plantear sus reclamos al poder político ante la crisis que vive el sector.

El gesto político fue reconocido por Bressia, quien pidió mirar de “aquí para adelante” y les pidió a los gobiernos de Mendoza y la Nación “que acompañen este proceso”.

Quiebre público privado

La celebrada institucionalidad y relación público privada alcanzada por la vitivinicultura está en profunda crisis. La denunciada politización de organismos técnicos como el INV, los errores de pronóstico de cosecha y la falta de información “creíble”, sumada por otro lado a una “crisis y deterioro de la dirigencia empresaria mendocina”, más preocupada por el “salvataje del Estado” y la prebenda que cronofica reclamos y los hace repetirse año tras año sin que nunca cambie nada, están enfrentando a la dirigencia, rompiendo las vías de diálogo y dañando lo más valioso que supo construir la vitivinicultura argentina: un debate abierto, enriquecedor y constructivo para sentar las bases de un desarrollo a largo plazo.

Hoy proliferan las suspicacias, los recelos y las desconfianzas. Desde el sector empresario y productivo le achacan al INV sus desaciertos a la hora de pronosticar los resultados de la cosecha. En marzo se pronosticó una cosecha de 26,5 millones de quintales y a una semana de terminar la cosecha no se sabe si se llegará a los 21 millones de quintales. Estamos hablando de un 20,7% menos de uva en un año de supuestos excedentes vínicos y de precios por debajo de los costos tanto de la uva como del vino. También se sospecha que los famosos excedentes de vino blanco cercano a los 200 millones no son tales. Desde distintas entidades y cámaras empresarias se preguntan dónde están los excedentes denunciados por el INV y hasta admiten desconocer si son de vinos blancos o tintos.

En el medio, el INV avanza en la formación, junto con el Ministerio de Agricultura de la Nación y la secretaria de Desarrollo Rural, Carla Campos Bilbao, en la formación de una nueva asociación cooperativa vitivinícola, similar a Fecovita, pero financiada por el Estado que nuclea a unas 70 entidades de Mendoza y San Juan. Recientemente desde Acovi tildaron la medida de electoralista pero sin resultados concretos y por lo bajo desde sectores empresarios se lamentan porque el Estado invierte recursos en esto y no en planes que permitan sacar excedentes de vino y tonificar los precios.

Mientras tanto, la crisis se hace más profunda. La falta de rentabilidad afecta a productores y bodegas, favoreciendo la concentración y expulsando a pequeños productores de la actividad. Sólo basta ver cuántas fincas se están volviendo barrios privados o directamente están siendo abandonadas.

Hacia un debate profundo

Desde el Coviar también recogen el guante de la crisis. La entidad prepara un debate profundo e invita a todos a sumarse al diálogo. Tras las críticas recibidas sobre “falta de representatividad”, la Corporación Vitivinícola propondrá redoblar la apuesta y lanzar una verdadera revuelta vitivinícola. Hay dos herramientas inéditas para la Argentina que están listas para salir a la luz y habilitar un debate trascendental para el futuro: un estudio sobre el perfil del consumidor argentino de vinos y un análisis de la cadena vitivinícola, desde la producción de uva hasta la góndola del supermercado. Estas dos verdaderas herramientas estadísticas alimentarán distintos foros de debate sobre qué se produce y qué es lo que quiere el consumidor, a qué costos y con qué rentabilidad en cada eslabón de la cadena. El resultado, si esto llega a buen puerto, promete desatar una nueva reconversión vitivinícola, si es que los objetivos centrales del Plan Estratégico (PEVI) quieren ser cumplidos.


¿La vitivinicultura tiene que cambiar para volver a crecer?

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