15 de abril de 2026
{}
Por Marcelo Torrez

Educación: otro rotundo fracaso político

El proyecto de la ley provincial de educación se meneó en Mendoza durante los últimos diez años, cuando menos, sin que la dirigencia política pudiese alumbrar una norma que colocase a la provincia a tono con los nuevos estándares de calidad de formación educativa que rigen en el país y en un mundo de avanzada.

Cuando estaba a punto de convertirse en ley, las mezquindades agobiantes que rigen la relación entre oficialismo y oposición privó a la provincia de lo que se buscó por tantos años.

Tras el fracaso en el Senado y lejos de las torpezas propias del oficialismo para darle sanción definitiva a la norma y de los cambios bruscos que evidenció sobre la ley la oposición, que le dio impulso primero a un proyecto en una de las cámaras para luego darle la espalda en la otra, Mendoza se encamina hacia un año más sin una ley que debiese estar por afuera de las discusiones coyunturales que hoy le dan una miserable vida a las relaciones políticas del momento.

Lo cierto es que cada uno de los gobiernos que administraron la provincia en los últimos diez años, puso al tema educativo en el centro de la escena sin que se concretara nada de lo que insinuaron. Incluso la nación llegó a sancionar antes que Mendoza una norma marco a nivel nacional obligando a las provincias a que fueran adecuando sus legislaciones a lo que el Parlamento nacional alumbró en el 2006. Pero la provincia había dado muestras de avanzar detrás de una total modernización del tipo, modo y contenidos del sistema educativo antes que la nación sancionara su propia ley. Sin embargo, hoy, Mendoza vuelve al punto de partida, con años perdidos y, especialmente, con el trabajo y aportes de decenas de organizaciones de la sociedad civil que durante los últimos meses trabajaron en los distintos oasis de la provincia enriqueciendo varios de los proyectos que se debatieron y que obviaban, en la mayoría de ellos, cuestiones de sentido común e ignoraban, además, la realidad que se vive en el más interior de los interiores de la provincia.

La reconocida mesa de encuentro por la educación de Mendoza estuvo representada muchas entidades de base e intermedias que creyeron, cuando fueron llamadas por la intelligentsia política local a realizar sus aportes. A las reuniones asistieron la Unión de Entidades Empresarias de Mendoza (UEEM); el Consejo Empresario Mendocino (CEM); Aderpe; la prestigiosa Fundación Conín, el Fondo de Becas para Estudiantes (FONBEC); el ITES; Nuestra Mendoza, la Fundación Créscere; el Observatorio de la Convivencia Escolar; el Observatorio de la Calidad Educativa Mendoza; la Federación Argentina de Bachilleratos humanistas Modernos y la Fundación Mente Sana.

Estas entidades y organizaciones trabajaron duro, por medio de sus representantes, analizando los proyectos que se habían pergeñado por años y que dormían en la Legislatura. Aportaron, entre otras cosas, sentido común a la educación que debería tener Mendoza; la experiencia de expertos que trabajaron por décadas en el territorio; la experiencia y el método para alcanzar el diálogo continuo entre docentes, directivos, padres, especialistas; la observación de los aciertos y desaciertos de las políticas educativas que se vinieron implementando; las valorables experiencias piloto prácticas en el territorio provincial que demostraron, según escribieron en un documento, que “las cosas en educación pueden hacerse mejor y que podemos seguir aprendiendo no solo de los errores, sino de los aciertos también” y, principalmente, aportaron la conciencia de que la educación se convierta en Mendoza en Política de Estado “sin estar teñida de ideologías de tinte político o del lugar que el gobierno de turno desea darle a esta área de gestión”.

El documento de las organizaciones asegura también que generaron “una mirada profundamente humana y empática con los docentes, directivos y padres, lejos de toda soberbia y supuesto saber, entender las demandas de la sociedad en materia de educación y la oportunidad de volver a ver a la escuela como ‘esa escuela’ donde los chicos aprenden y se forman”.

En verdad, todo lo que se plasmó en varios meses de trabajo sucumbió ayer en el Senado. En un santiamén, peronistas, radicales, demócratas, macristas, massistas e izquierdistas, tiraron por la ventana horas de trabajo de gente que no tenía por qué ponerse a discutir un proyecto de ley de educación y que sin embargo lo hicieron por ese sentir de responsabilidad obvia y común que tiene mucha gente anónima que pretende una mejor provincia, de verdad. De verdad y sin ningún otro objetivo de que podamos ver una sociedad mejor formada e instruida que la actual. Una mirada lejos, para los próximos años, 30 o 40 años de aquí en más. Pero en la Legislatura sólo se pudo ver un horizonte de horas nomás. 

Las Más Leídas

Por qué se celebra el Día Mundial de la Cuántica y por qué importa video
La investigación judicial por la muerte de Renato Di Fabio avanza y suma nuevos interrogantes
Una encuesta en Mendoza empieza a ordenar la carrera por la gobernación rumbo a 2027.
Marcelo DAgostino renunció tras una grave denuncia por violencia de género y abuso sexual en su contra. 
Denuncia de abuso sexual causa revuelo en General Alvear.