El clima anti K y una posible impugnación en San Carlos
El senador nacional neuquino, ultra K, Marcelo Fuentes puede que tenga razón. Esta, la que tenemos encima, será la campaña electoral más violenta de la historia, según se lo dijo el último fin de semana a un diario nacional. Ayer, Jorge Capitanich, desde su habitual alegoría en la Casa de Gobierno, fue en el mismo sentido al interpretar que el choque de ideas que se dará entre los principales candidatos estará nutrido de un alto condimento emocional porque a su entender, y de todo el kirchnerismo, sin duda, lo que se pondrá en juego será un debate sobre la base de premisas ideológicas y doctrinarias.
El kichnerismo, hay que decirlo, hará poco y nada para evitar la violencia que puede darse en el nivel de los debates que se avecinan porque allí parece estar centrada la flor y nata de su objetivo; la esencia pura y única de observar al país desde una óptica binaria; del ellos y nosotros; del blanco y negro; del oficialismo por un lado enfrentado a una oposición política si existiera o existiese o alguna corporación económica a quien debe usar de forma continua de sparring para mantener en vilo y alerta al núcleo duro de la militancia y aquella porción de la sociedad que lo sigue y seguirá sin cuartel.
El peronismo, en gran medida, puede ser una de las víctimas que deje en el camino la aplanadora verbal y de furia que emana del kirchnerismo. El mal clima hacia el oficialismo se puede traducir en un fuerte dolor de cabeza para aquellos que, desde el peronismo no kirchnerista, intentarán salvar la ropa a lo largo de todo el proceso electoral que ya tenemos encima.
Ayer, y como una muestra más de cómo se están viviendo estos momentos en la calle, en la sociedad de a pie, un sondeo de Sitio Andino tras las elecciones de Capital y San Carlos, comenzó a corroborar lo que se analiza desde la teoría o desde las puras sospechas y sensaciones: más de un 60 por ciento de los lectores del diario se están inclinando por la idea de un cambio profundo, mientras que un 27 por ciento sostiene que el triunfo del radical Suárez y del massista Difonso, uno en Capital y el otro en San Carlos, no hace otra cosa que reafirmar que los oficialismos serán confirmados en las elecciones que se avecinan.
La encuesta todavía está en la portada del diario y es muy interesante evaluar, al menos con esa muestra entre los lectores del diario, lo que puede llegar a ocurrir de ahora en más.
Es que el oficialismo, con una buena dosis de picardía, una vez conocido el contundente triunfo del radicalismo en Capital, mucho más amplio incluso que las propias previsiones de la UCR, rápidamente salió a interpretar que de lo que estamos viendo no debe sorprender a nadie, porque así como el oficialismo de Capital fue premiado en las PASO, lo mismo debería suceder con el resto de las intendencias mendocinas de las cuales 12 están gobernadas por el peronismo.
Esa visión hay que entenderla desde la estrategia pergeñada por el peronismo provincial donde, al decir de sus analistas, serán los intendentes los que le permitan mantener el gobierno provincial en manos del PJ. Puede que se vean batallas electorales memorables en al menos un par de departamentos hoy gobernador por el peronismo: Guaymallén y Luján. Por eso es que el radical Alfredo Cornejo apostará todo en la comuna gobernada hoy por Luis Lobos intentando aprovechar el influjo a su favor que puede llegar a conseguir por la caída en la imagen de Lobos en ese populoso departamento. La situación es tan complicada para el oficialismo que el diputado Alejandro Abraham, que dejó la intendencia con buena adhesión, tenga que volver por la comuna, enfrentado a quien dejó en ese sillón cuando asumió como diputado, porque las cuentas hoy no cierran y los sondeos no son para nada halagüeños.
En Luján de Cuyo, al peronista Carlos López Puelles no le va nada bien. Ese clima que cada uno de los contendientes intenta interpretar a su favor, también se ha hecho fuerte en la tierra del malbec. Eso explica, además, que el ex intendente Omar Parisi, hoy en el IPV, haya decidido jugar sus chances en Luján para frenar el avance opositor. Se verá con qué suerte. Al igual que un hombre del gabinete de Pérez, el ministro Jorge Baldasso, quien está dispuesto a ir por todo o nada en las PASO de ese departamento para probarse.
El peronismo puede que apele a todo lo que tenga al alcance de la mano para evitar derrotas territoriales. Hasta, por estas horas, estudia impugnar el resultado electoral de San Carlos, en especial la batería de colectoras del Encuentro por San Carlos que le reunió votos a favor del intendente Difonso. Un resquicio legal, vinculado con la identificación de las 11 colectoras que llevó Difonso y que podría haber tenido un error de forma, puede que sea la puerta de entrada para alguna presentación en la justicia electoral. Hasta el radicalismo, según algunas fuentes, estudia el posible planteo del peronismo, quizás con la posibilidad de sumarse a esa batalla en los tribunales.