17 de abril de 2026
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por Marcelo Torrez

Ambiente y geopolítica, la agenda del mundo de fin de año

 Con Estados Unidos y China, por primera vez en toda la historia, dispuestas a comenzar a dar una batalla a los graves problemas ambientales del mundo, la cumbre de 195 países reunidos en Lima, Perú, se encamina a dar pasos relevantes en torno al calentamiento global que la comunidad científica viene advirtiendo desde años, pero que los principales líderes mundiales han subestimado e ignorado deliberadamente.

Son unos 11.500 delegados de 195 países los que han dado cuerpo esta semana a la vigésima Conferencia de las Partes, o COP como se la conoce por sus siglas en inglés a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

No ha sido la única reunión de trascendencia la de Lima. El fin de año ha traído otros encuentros notables con fuerte impacto geopolítico. Se trata de una nueva cumbre Iberoamericana, la XXIV que con indisimulado esfuerzo es mantenida con vida por España, esta vez en Veracruz, México, y que ha sido inaugurada este lunes por el presidente Peña Nieto, pero que ha contado con las notables ausencias de Brasil, Argentina, Venezuela, Bolivia y la del presidente de Cuba, Raúl Castro, a quien se lo esperaba, pero que prefirió priorizar la reunión de los mandatarios de países del Caribe, en su país y que ha sido considerado también como una señal de fuerte contenido político hacia la Cumbre Iberoamericana que viene perdiendo influencia desde su última cita en Cádiz tras las graves crisis que se apoderaron de Europa y, muy especialmente de España, el país que lideraba con su influencia no sólo la cumbre años atrás, sino también determinadas políticas regionales que le daban sustento en el concierto de las naciones del mundo.

La cumbre ambiental, la de Lima, ha comenzado con notables expectativas y podría terminar este viernes con un documento firmado por todos los países que participan con un fuerte compromiso que, de confirmarse, sustituiría al ya por demás obsoleto Protocolo de Kioto.

La ONU pretende llegar a París, exactamente dentro de un año, en diciembre del 2015, con un acuerdo firmado por todos los países para avanzar con seriedad en el desarrollo las energías renovables, en su financiación y en la reducción de las emisiones. Pero por primera vez hay un marcado optimismo debido a que los dos países más contaminantes del mundo, China y Estados Unidos se han comprometido a disminuir sus emisiones en un plan que tiene fechas, plazos y metas claras, lo que ha animado a la comunidad internacional y a las organizaciones ambientales a que la cumbre de Lima, esta vez, será diferente.

El hecho de que los dos gigantes se hayan involucrado como parece que ahora está sucediendo, anima al resto a que se avance definitivamente, y a contra reloj desde ya, en el tamaño compromiso asumido por todos de no sobrepasar los 2 grados de calentamiento, límite que los especialistas han identificado como clave para evitar consecuencias catastróficas. La reducción está hoy en 0,8 grados, según ha confirmado la ONU.

El objetivo a largo plazo de la ONU es llegar a emisión cero en el próximo siglo, y entre un 40 por ciento y un 70 por ciento para el 2050.

Con consecuencias más políticas, por supuesto, la cumbre iberoamericana que empezó en Veracruz ya advierte sobre fracturas en el bloque. Las ausencias de Roussef y Fernández, una adujo cuestiones de agenda y nuestra presidenta razones de salud, sumada a la de Venezuela, Bolivia y Cuba a último momento, dan cuenta de la pérdida de influencia de España especialmente. Brasil y Argentina han priorizado el bloque de UNASUR. Brasil porque allí lidera ampliamente frente a la competencia que tiene en México en la cumbre iberoamericana. La ausencia de Argentina, sin embargo, no tiene mucho sentido, aunque el canciller Héctor Timerman está presente buscando un pronunciamiento del bloque a favor de la batalla que libra nuestro país contra los fondos buitre.

Los países del globo se mueven, en el fin del 2014 en función de intereses que siguen marcando las potencias de siempre, tanto en temas ambientales como económicos, desde ya. Pero en los últimos días la ONU ha advertido que el 2015 será el año récord, también, en cantidad de personas que necesitarán ayuda humanitaria víctimas de conflictos y desastres naturales. Esa cifra ha sido calculada en 57,5 millones de personas.

Se necesitarán, según la ONU, unos 16.400 millones de dólares el próximo año, sólo par salir en ayuda de esa enorme cantidad de gente. El 80 por ciento de esa suma se utilizará para asistir a las víctimas de las guerras y otras situaciones de extrema violencia.

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