Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec, conocido mundialmente como Toulouse Lautrec se destacó por su representación de la vida nocturna parisiense de finales del siglo XIX y su arte se enmarca en la generación del postimpresionismo.
Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec, conocido mundialmente como Toulouse Lautrec se destacó por su representación de la vida nocturna parisiense de finales del siglo XIX y su arte se enmarca en la generación del postimpresionismo.
En 1884 Toulouse-Lautrec fue a vivir al barrio de Montmartre, donde tuvo vecinos como Degas.
La fascinación que sentía por los locales de diversión nocturnos lo llevó a frecuentarlos con asiduidad y hacerse cliente habitual de algunos de ellos como el Salón de la Rue des Moulins, el Moulin de la Galette, el Moulin Rouge, Le Chat Noir o el Folies Bergère.

Todo lo relacionado con este mundo, incluida la prostitución, constituyó uno de los temas principales en su obra.
En sus obras de los bajos fondos de París pintaba a los actores, bailarines, burgueses y prostitutas. A estas las pintaba mientras se cambiaban, cuando acababan cada servicio o cuando esperaban una inspección médica.
A diferencia de los artistas impresionistas, apenas se interesó por el género del paisaje, y prefirió ambientes cerrados, iluminados con luz artificial, que le permitían jugar con los colores y encuadres de forma subjetiva.
Muy observador, le atraían la gestualidad de los cantantes y comediantes, y le gustaba ridiculizar la hipocresía de los poderosos, que rechazaban en voz alta los mismos vicios y ambientes que degustaban en privado.
Al contrario que el incomprendido Vincent van Gogh, Toulouse-Lautrec llegó a vender obras y fue reconocido, si bien su popularidad radicó en sus ilustraciones para revistas y carteles publicitarios más que en la pintura al óleo.
En su vida tuvo varios problemas de salud, entre ellos sífilis, y otros derivados del alcoholismo, que muchas veces derivaba en locura.
El alcoholismo deterioró su salud y a partir de 1897 comenzaron a manifestárseles las manías, depresiones y las neurosis.
En 1897 sufrió un cuadro de delírium trémens, el cual lo llevó a disparar a las paredes de su casa creyendo que estaban llenas de arañas.
Pese a estos problemas, seguía pintando de forma firme y rápida; pero lo volvieron en 1899 debió ser ingresado en un sanatorio mental por sus severos problemas con el alcohol, internación que no le impidió pintar una colección sobre el circo.
Lautrec murió postrado en una cama, en la casa de su madre, el 9 de septiembre de 1901.
Fuente: Télam
