¿Qué vio Roby en el gobierno para dejar el barco?
¿Qué vio Roby en el gobierno para dejar el barco?
(Editorial radio 30-10-2014)
El portazo que el ministro Matías Roby parece haberle dado a su más que cantada aspiración a convertirse en candidato a la gobernación por el oficialismo removió el escenario en el que se protagoniza la vida política mendocina. Pasaron sólo tres días desde que Roby evidenció la presencia de los primeros palos en la rueda contra su aspiración para que desatara su furia entregando, según parece, su cabeza a los popes del peronismo mendocino; y aunque no parezca, quizás también, al propio gobernador Francisco Pérez, que a toda luces emergía como su impulsor.
El viernes, en la columna política para el fin de semana, desde este espacio describimos el humor del más mimado de los ministros de Pérez frente a las condiciones que le comenzaron a imponer desde la dirigencia del peronismo tradicional. Me necesitan, decía promediando la última semana Roby, en referencia a quienes hoy lo miran con desdén, desprecio y con una absoluta falta de confianza de cara al futuro. Desconfianza por su origen, por su falta de militancia, por provenir de lugares ajenos al movimiento, por estar impulsado por el propio Pérez y por ser un sapo de otro pozo. El peronismo hoy no tiene un candidato que le calce a la clase media, ese soy yo, repetía Roby mientras recargaba su verba y teatralizaba sus posibles movimientos y pases mágicos al dejar trascender que si no tiene lugar en el partido que gobierna, pues no tendría reparos en armar algo posiblemente por afuera, quizás dentro del espacio que conduce Mauricio Macri.
Precisamente por esto último y porque los principales popes del peronismo, con la supuesta excepción de Pérez, creen a Roby capaz de salir a armar algo por afuera, es que más que nunca celebran la reacción de Roby de desactivar su posible candidatura, como una suerte de bienvenida a la política real para el ministro estrella del Ejecutivo.
Luego de ratificar en términos oficiosos sus deseos de dar pelea dentro del peronismo y de aclarar que sólo se afiliaría el 17 de noviembre al PJ por fidelidad y compromiso para con su amigo y jefe del Ejecutivo, Francisco Pérez, el mismo día que asuma como presidente del partido, Roby arrancó la semana sorprendiendo que lo de su candidatura fue un invento periodístico, que nadie jamás lo vio subirse al carro de la política y que el 10 de diciembre del año próximo se irá su casa.
Hay dos teorías que analizan el cambio de jugada estratégico del ministro. Una de ellas es que al bajarse de un lugar al que nunca se subió, según dice, lo que hace es ratificar más que nunca su candidatura, diciéndoles a los jerarcas partidarios que le hacen la guerra, que una candidatura, ni mucho menos una elección se ganan desde los escritorios. Que hay que estar gestionando en contacto con la gente para cuando llegue el momento de pedirle el voto.
La otra visión de la cosa, da cuenta de que Roby en verdad se hartó y que cuando comenzó a recorrer los centros de salud, las clínicas y hospitales públicos del interior y vio en carne propia con la nada que trabajan, decidió dar un paso al costado. Dándole crédito a esta teoría, Roby cree ver que Pérez lo ha utilizado como un comodín para marcar la cancha dentro del peronismo que le es adverso y disputar espacios con quienes manejan la estructura partidaria, el aparato, al momento del armado de las listas el año próximo. Roby entiende que si Pérez quiere impulsarlo de verdad como candidato, pues le debería resolver los problemas presupuestarios que tiene para equipar los hospitales y para pagarles a los proveedores de salud que amenazan con dejar sin insumos al sistema. Los recursos no aparecen y nadie le da respuesta. Con lo que, insinúa, que Pérez tampoco lo quiere en verdad como su crédito. Y que por eso decidió dejar de blandir su posible candidatura, dedicarse a tapar los agujeros que tiene el sistema a esta altura casi un colador y esperar a que corran otros vientos más favorables y de manera natural.
Bienvenido a la política de verdad, le dicen maliciosos desde el peronismo. Para ser política, muchas veces, como ahora, debe hacerse sin plata. Y veremos, agregan, si este bicho raro que ha venido a marcarnos la cancha tiene la fibra que
video