El gobierno de Francisco Pérez, antes de que se le expire el plazo constitucional, a fines del 2015, ha instruido a sus legisladores y a la Dirección General de Escuelas, avanzar rápido en la sanción de la más que demorada ley de educación provincial. Mendoza cuenta con el triste récord a nivel nacional de ser de los últimos estados más atrasados en este tema.
La provincia debería haber sancionado su propia ley a partir del 2006, año en el que el Congreso aprobó la Ley Nacional de Educación. Desde ese momento, las provincias debían adherir al régimen nacional y adaptar sus sistemas al nacional. Como ha sucedido en más de un aspecto, Mendoza, la provincia que se cree a si misma como un ejemplo en todo el país por el nivel y calidad del debate político que tenemos aquí, por la convivencia y la tolerancia en toda la clase política, no ha podido, aún, consensuar un texto que regule y oriente hacia los nuevos tiempos que corren la formación educativa de su población.
Hace pocos días, la Comisión Bicameral de Educación, lanzó una invitación amplia a diversos sectores para que se sumaran a una jornada de debate sobre el proyecto de ley que se está discutiendo. El encuentro se realizó el 20 de octubre y de manera simultánea se realizó en Las Heras, en San Rafael, en Godoy Cruz, en San Martín y en Tupungato.
La consigna que lanzó la bicameral fue discutir sobre los fines y objetivos de la política educativa provincial, sobre la información y evaluación del sistema educativo provincial y sobre el financiamiento de la educación. Uno de los aspectos que más llamó la atención de algunos de los sectores y especialistas que participaron fue, por un lado el escaso número de asistentes y la diversidad de los mismos, por otro.
El clima que inundó el debate fue una crítica generalizada a todo el sistema educativo y el reclamo a que se dé más tiempo para analizar el proyecto en las escuelas, lugar que ha estado ajeno a las discusiones. Algunos grupos, incluso, exigieron al gobierno que convoque a un Congreso Pedagógico Provincial.
Pérez ha dado instrucciones para que luego de este tipo de consultas que realiza la Bicameral, el proyecto sea rápidamente discutido y sancionado antes de que deje el gobierno. Pero en la práctica, el objetivo se ha complicado. Se ha complicado porque el texto del borrado es poco o nada conocido y porque de la noche a la mañana no se puede saldar una deuda de años cuando lo que se está discutiendo, en verdad, es el perfil de la educación de las próximas generaciones en la provincia.
El texto en borrador carece, en gran medida, de una dosis de realidad y de visión a futuro de lo que será la educación en la provincia de aquí a varios años. Las sugerencias que ha hecho la Mesa del Encuentro por la Educación de Mendoza, compuesta por diversos sectores sociales, apuntan a incorporar la obligación de los padres en la educación y no restringir esa obligación sólo al Estado; también se pide el reconocimiento de la tarea de los docentes, como estímulos y formación académica continua, además del reconocimiento salarial.
El proyecto prevé la creación del Consejo General de Educación compuesto por el director de la DGE, un representante de cada partido político y uno por cada gremio docente. Pero se ha pedido incorporar a las cámaras empresariales, a las pymes, a los colegios profesionales y a los representantes del Tercer Sector como las organizaciones civiles.
El proyecto tampoco parece que contiene un plan estratégico educativo, con lo que los foros de discusión propusieron incorporar ese objetivo y que las decisiones de lo que será el Consejo de Educación, Trabajo y Producción que se prevé crear, sean vinculantes y se tomen en serio como políticas a seguir.
Y para el final, quizás el aspecto más trascendente, es que no ha previsto discutir en el texto de lo que será la nueva ley de educación todos los aspectos vinculados con la violencia escolar, como el bullying, por ejemplo.
La batalla por la mejor educación recién parece empezar en Mendoza, quizás tarde. Pero la oportunidad no debería dejarse escapar como ha ocurrido con otros temas centrales que todavía no terminan de cerrar.