Polémica decisión de un juez de San Rafael tiene en vilo a los bodegueros
El magistrado, Oscar De Diego, secuestró las botellas grandes de espumantes que había en algunos locales bailables de la zona y generó preocupación entre los productores vitivinícolas que le solicitaron una reunión para entender las razones de estas medidas.
El juez de Faltas de San Rafael tomó la decisión de secuestrar las botellas grandes de vinos espumantes que se encuentren en los boliches y generó preocupación en el sector vitivinícola. SITIO ANDINO tuvo acceso al diálogo que mantuvieron el magistrado, bodegueros y representantes del INV y concejales, donde el tema central fue la particular interpretación que hace el magistrado de la Ley de Diversión Nocturna y de la ordenanza municipal que la reglamenta en los locales bailables.
El magistrado, Oscar De Diego secuestró el pasado fin de semana las botellas grandes de espumantes que había en algunos locales bailables de la zona y generó preocupación entre bodegueros que le solicitaron una reunión para entender las razones de estas medidas.
El magistrado recibió a representantes de Bodegueros de la Cámara de Comercio, a representantes del Instituto Nacional de Vitivinicultura y a concejales sanrafaelinos, ante quienes confirmó que no volveré atrás con estas medidas porque adujo que no quiero ver más un chico muerto por culpa del alcohol.
Los concejales y los bodegueros intentaron explicarle que a entender ellos no se puede culpar al vino por esas muertes y se preguntaron por qué quedan afuera de sus medidas todas las bebidas provenientes de destilados, que se elaboran a partir de alcohol industrial, que se diluye, se le agregan sustancias químicas; es decir, son bebidas de síntesis química y con una graduación alcohólica superior a la de los vinos.
De haber sabido que iba a venir tanta gente a esta reunión, habría traído un químico para que los refute, les respondió el juez cuando los bodegueros hacían comparaciones con la venta y consumo de Fernet, y el grado alcohólico al que se exponen los jóvenes al consumirlo.
Pese a que el bodeguero Pablo Anses le explicó que ciertas botellas de champan deben necesariamente ser grandes mientras otras sí permiten botellas de 375 cc, según el método sea champeonise o charmat, el magistrado insistió en pedirles que inviertan en líneas envasadores para botellas chicas. A lo que le respondieron: para eso invierto en 500 alcoholímetros y les pago a los policías.
El juez, en tanto, sorprendió a los asistentes al darles explicaciones de índole política a sus actuaciones: No es caprichoso lo que hago, es porque no quiero más chicos muertos producto del alcohol. Si bien es cierto, esto nace del seno familiar, de que nosotros los padres somos los responsables porque les permitimos reunirse y no les controlamos la previa, porque no los hemos educado para que se cuiden; no hay controles policiales, hay un solo alcoholímetro en San Rafael cuando ahí la gente del partido radical, ni se lo quisieron recibir.
Yo personalmente lo he charlado con el ministro de Seguridad y hoy medio que hemos cortado sables, porque nada de lo que se ha propuesto ha tenido resultado: quiero mantener 30 policías y no los tengo, los alcoholímetros es porque el Inti tiene rota la máquina, yo personalmente me comuniqué con el Inti: una en Rosario y otra en Córdoba, que pasan 40 días desde que le piden turno, hasta que le llevan los alcoholímetros y se los devuelven, y hace más de un año y medio que estamos diciendo que el Inti tiene la máquina rota y por eso no se pueden calibrar, agregó.
De Diego se preguntó cómo es posible que cuando estaba Jaime Correa al frente de la Policía Vial, había 6 alcoholímetros, ¿qué pasó con ellos? No lo sé. Ante esto, la concejal María Sanz le respondió: Es que los alcoholímetros van perdiendo la modulación.
Igualmente, el juez sostuvo: Yo creo que no hay voluntad política de mejorar.
Por otra parte, los bodegueros señalaron como contradictorio que justo ahora, que estamos tratando de colocar y promocionar a San Rafael como tierra de espumantes, porque este tipo de vinos nos han permitido distinguir a la zona donde se produce el 30% de los espumantes que se consumen en el país, aparece esta medida por parte de este magistrado.
El juez lo que cuestiona es que en los boliches si quieren vender alcohol, lo tienen que hace a un precio razonable, no a uno irrisorio. Si usted va a Buenos Aires, hoy en un local bailable, una botella de champán vale 300 o 400 pesos; y ni hablemos si van a Puerto Madero que vale entre 10 o 12 mil pesos. Hoy están vendiendo una botella de champán a 100 pesos. Y $100 hoy cualquier chico que va a bailar, los tiene y por moda o porque le da nivel, se toma la botella de champán.
Ante ese razonamiento, Asens le preguntó: ¿Usted cree que no van a dejar de consumir los chicos la cantidad de alcohol suficiente, más allá de la capacidad del bolsillo, hasta no sentirse en ese estado de alegría o borrachera?
Esa es la idea, le contestó lacónico el juez.
A lo que el bodeguero redobló la apuesta: Vos decís que no vendan en botella de espumante a 120 pesos, entonces, van a aparecer las tres bodegas para que te tomés dos botellitas a $120. No lo vas a cortar.