Cuenta la historia que el primer encuentro entre ellos se dio en El café de La Flor. Corría el año 1981 en la ciudad de Rosario y un joven y pelilargo Baglietto que tocaba en el lugar junto a una banda, conoció a una chica de impactantes ojos claros a la que invitó a cantar.
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Todavía emocionan ciertas voces
Esa muchacha era Silvina Garré, la que luego compartiría profesionalmente junto él el escenario y la que más tarde formaría parte del grupo de músicos con el que Baglietto se lanzó a conquistar Buenos Aires. Un logro que alcanzó más pronto que tarde, con la explosión que significó en el ambiente del rock nacional el lanzamiento de su disco Tiempos difíciles en el 82'. Un álbum repleto de hits que calaron profundo en la gente y que visibilizó a una nueva camada de compositores que muchos envolvieron en la mística de un nuevo movimiento llamado la trova rosarina. Entre ellos, Jorge Fandermole, Rubén Goldín, Adrián Abonizio y un adolescente Fito Páez.
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Martín Pravata
Silvina Garré y Juan Carlos Baglietto se presentaron en concierto en el auditorio Bustelo. |
Muchas de las canciones de esta época y que tanto Garré como Baglietto supieron inmortalizar con sus extraordinarias interpretaciones, son las que vino a buscar el público mendocino este viernes al concierto que ambos brindaron en el auditorio Ángel Bustelo como parte de la serie de presentaciones que están realizando juntos después de 25 años.
Fue sin dudas una noche de emociones y alegrías compartidas. De ver gente de distintas generaciones con los ojos cargados de recuerdos acompañando la letra de aquellos temas que marcaron momentos de su vida. Además de disfrutar de un show con una calidad artística impecable. desde el repertorio elegido, la propuesta estética que logró atmósferas con hermosos videos, hasta el sonido operado hasta el último detalle desde un rincón de la sala por el mismísimo Lito Vitale.
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Los músicos y cantantes rosarinos brindaron un show cargado de emociones.
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La dupla protagonista de la noche se entregó por entero y volvió a recrear la magia de los colores de sus voces juntas. La admiración entre ambos se respiraba en el ambiente y así cobraron vida canciones como Era en abril, que abrió la noche, Me asomo, Quien quiera oír que oiga, Sólo se trata de vivir, Se fuerza la máquina, Tratando de crecer, La vida es una moneda y Cantar, cantar; entre otras que se entregaron generosas como Historia de mate cocido, Debajo del puente, En blanco y negro, Señalada por el índice del sol o Una vuelta más, donde Baglietto cantó y tocó junto a su hijo Julián.
Como gustamos decir, bienvenidos a disfrutar de nuestro presente, dijo el rosarino promediando la primera parte del reencuentro y no se equivocó. Tanto Baglieto como Garré son artistas vivos, actuales. Y con un pasado inmenso al que no temen volver porque forma parte de ese cancionero popular argentino que todos atesoran sin tiempo. Mendoza disfrutó de ellos y los ovacionó de pie.