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Entrevista

Roberto Feletti: "El Gobierno busca un tipo de cambio más alto y recuperar competitividad"

El ex viceministro de Economía de la Nación, Roberto Feletti, estuvo en Mendoza. Habló de una nueva etapa del "modelo" donde se busca recuperar competitividad, esta vez a costa de devaluación y contención de salarios y precios.
Por Federico Manrique

No todos los días un funcionario de alto rango en el Gobierno Nacional se abre al diálogo y mucho menos a intentar explicar el rumbo que se ha tomado en materia económica. Roberto Feletti, ex viceministro de Economía de la Nación y actual diputado nacional presidente de la Comisión de Hacienda y Presupuesto de la Cámara Baja del Congreso vino a Mendoza en momentos de turbulencia e incertidumbre. En diálogo con la prensa, el funcionario kirchnerista habló de una nueva etapa para el Gobierno, el modelo y la economía argentina. Vaticinó un escenario de recuperación en el segundo semestre del año a partir del fortalecimiento del sector externo, por efecto de la devaluación, con recuperación de reservas. Siempre y cuando, eso sí, la recuperación de la competitividad del tipo de cambio no se traslade a precios ni a salarios.

Feletti fue claro al señalar que en 2014 se inicia una nueva etapa. La devaluación del peso marca el intento del Gobierno por  recuperar competitividad en pos de fortalecer al sector externo como única alternativa para la generación de divisas (dólares) para revertir la pérdida de reservas del Banco Central. Por eso, a partir de ahora, la clave está en resolver las tensiones internas entre devaluación, precios y salarios.

“En los últimos diez años los salarios crecieron 2,5 veces por encima del tipo de cambio. Esto tiene que estar en la mesa de discusiones (paritarias) y el movimiento obrero tiene que ser el primer defensor de este modelo”, advierte el ex Vice Ministro de Economía.

-¿Qué se puede esperar para este 2014 que ya arrancó de forma convulsionada?

-Arranca una nueva etapa, un escenario nuevo. El Gobierno cierra un período (2012-2013) que podemos definir como de fuerte defensa del mercado interno frente a presiones externas. Fue una larga y dura pelea donde por primera vez en la historia de la Argentina el Gobierno pudo sostener frente a la escasez de divisas el nivel de actividad, salarios y jubilaciones. Fueron dos años donde el país pudo seguir creciendo, menos de lo que venía creciendo, pero es muy probable que el 2013 cierre con una suba del 4%.

Esta es una nueva etapa donde el Gobierno busca un tipo de cambio de convergencia más alto y recuperar competitividad. Argentina necesita recuperar competitividad. ¿Por qué se produjeron todas estas tensiones? El Gobierno pierde un vector de competitividad, tiene un desbalance de divisas a fines de 2010 a raíz del déficit de energía y eso genera la necesidad de importar para sostener un consumo que es creciente. Y en ese escenario, obviamente, hay un sector del empresariado que al no disponer de energía barata dice bueno quiero entonces salarios baratos. Y recordemos que la Argentina, con este modelo, funciona con un esquema donde la competitividad no se extrae de los salarios. Es un país que exporta autos con salarios altos en el sector mecánico.



Yo hice un cálculo y lo voy a decir porque me parece muy interesante. Entre 2003 y 2013 el índice general de salarios aumentó 658% y el salario mínimo 1.516%. En cambio, el tipo de cambio creció en este período 259%. Quiere decir que logramos expandir empleo y salarios sin deteriorarlos en relación al tipo de cambio. Los salarios están 2,5 veces arriba de la evolución del tipo de cambio. Esta es la discusión de la nueva etapa, necesitamos un nuevo piso de competitividad.

-En esta “nueva etapa”, como ha dado en llamar, las variables clave son inflación y salarios.

-Hay dos cuestiones. Efectivamente hay un nuevo escenario de competitividad y una vocación de lograr que eso (la devaluación) no sea absorbido por precios internos. En ese punto, ayer se publicó el nuevo IPC del Indec y hay una fuerte aceleración de los precios en enero producto de actividades especulativas. El ministro (Axel Kicillof) lo dijo con toda claridad: “Esto no se va a permitir”. Es que si se logran dos pesos más en el tipo de cambio y esos dos pesos son absorbidos por una acción especulativa, que busca aceleradamente recuperar ganancias producto de este cambio, se pierde el efecto. En cambio, si la devaluación es competitiva en el segundo semestre del año la Argentina va a experimentar un horizonte de crecimiento importante. Entonces, la primera discusión, dura, fuerte, es contra los formadores de precios para impedir un deterioro del salto en el tipo de cambio (devaluación) fruto de una apropiación indebida en un plan especulativo de precios. Eso asociado a absorber la liquidez excedente, que es lo que está haciendo el Banco Central por la vía de colocación de letras en el mercado.

Sobre la paritaria (salarios), la Presidenta (Cristina Fernández) también ha hablado. Creo que el movimiento obrero es consciente de que hemos tenido diez años de expansión de los salarios, diez años de expansión del empleo y es necesario retomar ese sendero en un nuevo piso. Y me parece que hay que ir a la paritaria con ese criterio. Argentina está en estos momentos en una tensión histórica. Si la devaluación es competitiva, hay un sector que es el industrial que estará beneficiado, sumado al movimiento obrero que también estará beneficiado por la expansión del empleo. Y yo creo que este bloque, que es depositario de este modelo, tiene que defenderlo. Porque si del salto del tipo de cambio la apropiación es del sector agropecuario, sabemos que no genera empleo. El movimiento obrero tiene que reconocer el tiempo transcurrido y entender que se está discutiendo empleo y salarios a largo plazo.

-¿Cómo hacer entender al movimiento obrero, al sindicalismo, que el éxito de la devaluación depende de que no suban los salarios? Hay gremios que están pidiendo aumentos del 40 o 45% o que haya dos paritarias en el año.

- Insisto. Una de las cosas más importantes es que el salario mínimo creció 5,8 veces la suba del tipo de cambio y el nivel de salarios 2,5 veces. Este Gobierno ha sido el que ha expandido el salario en torno al empleo y hemos tenido diez años de este escenario. Y si la devaluación es competitiva, y vale decirlo en una provincia como Mendoza, va a permitir un mayor nivel de actividad. Estos son activos que hay que poner arriba de la mesa a la hora de la discusión, sobre todo porque llevamos diez años de expansión de los salarios asociado a la creación de empleo.

-¿Se pueden esperar medidas antiinflacionarias de corte fiscal, por el lado del gasto público?

- No, porque el gasto público en líneas generales siempre fue correctamente financiado. El Gobierno llevó la presión tributaria a niveles compatibles con una economía de tamaño medio. En los ’90 la presión tributaria estaba en 28 puntos (porcentuales del PBI) y hoy está en 36 a 37 puntos. Subió 8 puntos la presión tributaria, un nivel compatible con un país que tiene casi U$S500.000 de PBI. Esa presión tributaria permite solventar un nivel de gasto público donde el 63% es inversión social, esto es jubilaciones, presupuesto educativo, y demás. La recaudación de impuestos del último trimestre de 2013 creció por encima de la evolución del gasto público, por lo que no va haber un plan antiinflacionario que implique una reducción abrupta en el gasto. Si puede haber y el ministro (Axel Kicillof) habla de estudio de corrección de tarifas porque tiene que ver con este acompañamiento de tasas de interés, tipo de cambio, índice de precios, tarifas. Pero no va haber un esquema de corrección donde el gasto público opere como una variable de la retracción de la demanda interna. No está previsto eso. También es real que es necesario refocalizar subsidios.  Es mucho más impactante en términos de multiplicador e inclusión el Plan Progresar que subsidiar la tarifa eléctrica en un sector acomodado de la Ciudad de Buenos Aires. Esta resignificación del gasto público es lo que está en discusión y en estudio, pero no hay que pensar en un ajuste presupuestario clásico porque esto no va a ocurrir.

-Pero esta discusión en vieja. Desde hace tiempo se habla de “sintonía fina” y nunca se aplicó una quita significativa en los subsidios.

-Hay que ver las oportunidades de la política en todos estos casos. Las decisiones económicas siempre están subordinadas a los escenarios políticos.



-¿Cómo evalúa el impacto en la economía del denominado riesgo político, las escasas apariciones y salud de la Presidenta y las marchas y contra marchas del nuevo gabinete?

- Antes que nada y para fijar posiciones, las perspectivas con vistas al 2014 son positivas. El conjunto de medidas aplicadas va a generar un escenario de crecimiento en el segundo semestre del año con una mejor posición del sector externo y recuperación de reservas. Sobre eso, yo creo que hay sectores, sobretodo el agro – financiero – mediático, que apuestan a la ruptura institucional y a la ruptura del gobierno porque no quieren hacerse cargo del proceso de financiamiento del esquema de desarrollo industrial que los complica. Esto aparece generado desde tapas de diario, de comentaristas de televisión y sectores que históricamente estuvieron vinculados a procesos de ruptura institucional que tienen que ver con producción primaria y negocios financieros. Riesgo político no hay ninguno. La Presidenta está, gobierna, siempre estuvo y toma decisiones. Insisto, estamos frente a una nueva etapa de las muchas que ha encarado este gobierno. Pensemos que en mayo vamos a completar un ciclo de once años, y ahora vamos hacia un nuevo período donde la Presidenta está gobernando. Y si, hay sectores que quieren que esto se rompa. No hay riesgo político y tampoco hay riesgo económico.

-En tanto, las provincias no están mostrando números saludables. La gran mayoría ha tenido que buscar asistencia financiera en condiciones bastante desfavorables. ¿Qué se puede esperara de la relación Nación – provincias en 2014?

-El Gobierno  nacional a lo largo de estos años ha tenido una relación netamente federal de transferencia de recursos. Eso se vio con el Fondo Solidario de la Soja, donde se coparticiparon derechos de exportación, se vio en la reestructuración de las deudas provinciales, también las provincias producto de la expansión económica han tenido buenos niveles de recaudación en Ingresos Brutos asociados al IVA. No tengo acá las últimas cifras de los déficits provinciales, pero estábamos trabajando hacia mediados del año pasado con un déficit total de $17.000 millones, de los que la mayoría se concentraba en la Provincia de Buenos Aires por lo que $7.000 a $8.000 millones se reparten entre 23 jurisdicciones. Y esto no aparece como un problema complejo. A ver, vamos a cumplir once años y no hemos tenido una crisis provincial de las que históricamente se acostumbraban en los ’80 y ’90.  La relación (Nación-provincias) se va a mantener en los niveles de todos estos años y no veo grandes desequilibrios presupuestarios en las provincias. Estamos en un nivel de déficits manejable y no veo un horizonte complejo.

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