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Cuentas públicas

A la fuerza, el ajuste fiscal lo están haciendo las provincias con Mendoza incluida

Acorraladas y sin fuentes de financiamiento, están tratando de acomodar sus números. El déficit proyectado para 2013 bajó gracias a las provincias. ¿Qué pasa con Mendoza y qué se espera para 2014?
Por Federico Manrique

El 2013 cierra mostrando un cierto reacomodamiento de las cuentas públicas a nivel país. El déficit primario (sin pago de deuda) se estabiliza y el financiero (con pago de deuda) está bajando en el estimado para el cierre del año como porcentaje del PBI, pero es gracias a los ajustes de impuestos y mayores esfuerzos recaudatorios de parte de las provincias que esto es posible. La Nación sigue impulsando el gasto público y los desequilibrios, según advierte un estudio de Puente, el mayor banco de inversor y agente colocador de deuda de la Argentina.

Según Puente, en 2013 “comenzó la consolidación fiscal en la Argentina, liderada por las provincia”. Esta apreciación surge de estimaciones a nivel nacional sobre cómo cerrarán las cuentas públicas este año y qué se espera para el próximo.

Para el equipo de estrategia de Puente, se espera un menor déficit fiscal consolidado para 2013. El déficit primario (sin pago de deuda) a nivel país cerraría en 2013 en torno al 0,7% del PBI, teniendo en cuenta que el 2012 cerró con un rojo primario consolidado del 0,6% del PBI.

En cuanto al déficit financiero (con el pago de deuda), se espera que en el 2013 el sector público nacional cierre con un rojo equivalente al 2,7% del PBI, lo que marcaría una baja con respecto al déficit financiero consolidado de 2012 del 3,3% del PBI.

En 2013 hay una estabilización del déficit primario con una baja del déficit financiero con respecto a lo sucedido en 2012.  Pero esto es gracias sólo a la tarea y al ajuste que han llevado adelante las provincias, ya que la Nación mantiene e incrementa sus desequilibrios.


Como se ve en este gráfico, el ajuste lo han hecho las provincias. Tomando como base el déficit primario del 0,6% del PBI en 2012, en ese momento 0,4 puntos lo explicaban los desequilibrios de las provincias y 0,2 puntos la Nación. Un año después, en base a un déficit proyectado del 0,7% del PBI, el 0,1 lo explican las provincias mientras que 0,6 puntos lo aporta la Nación.

Con el déficit financiero pasa lo mismo. Tomando un rojo equivalente al 3,3% del PBI en 2012, 2,6 puntos son de la Nación y 0,7 de las provincias. Un año después, en 2013, sobre un déficit financiero total equivalente al 2,7% del PBI, 2,3 puntos son de la Nación y 0,4 de las provincias.

“Gracias a las reformas impositivas aplicadas a fines de 2012, esperamos que las provincias reporten en 2013 un resultado primario neutro por primera vez desde 2010. Por su parte, la Nación mantuvo una expansión fiscal en 2013, con mayor déficit primario, a pesar de cierta reducción del déficit financiero como porcentaje del PBI, en parte debido a que no hubo pago de los cupones del PBI en 2013”, afirman desde Puente.

La consolidación fiscal estuvo impulsada por aumentos en los impuestos en las provincias, procesos efectivos de negociación salarial y un control moderado y subejecución en la inversión en bienes de capital (recortes en obra pública), a pesar de la expansión fiscal de la Nación. La clave está en que la Nación tiene fuentes de financiamiento a las que echar mano (Anses, Banco Central, emisión monetaria), mientras que las provincias no.

Con vista a 2014, el margen para un mayor ajuste en las provincias es limitado, advierte Alejo Costa, jefe de Estrategia de Puente, quien apuesta a que “probablemente la Nación continúe la consolidación fiscal en 2014 a través de una reducción de los subsidios al sector energético y al transporte público, que representan el equivalente al 2,7% y 0,9% del PBI, respectivamente. Una reducción de estos subsidios no solo disminuiría el déficit financiero, sino que también quitaría presión a la expansión monetaria y a la inflación”.

Desde Puente estiman que una quita de los subsidios de 1% del PBI en 2014 reduciría la expansión monetaria del 27% (en su escenario base) a un 18% anual, bajando las presiones inflacionarias por mayor emisión y ayudando al Estado a ordenar sus cuentas.

¿Y Mendoza?
En este contexto han sido las provincias las que se han llevado la peor parte y las que más esfuerzos están haciendo para elevar sus ingresos, aunque el margen para nuevos ajustes es cada vez más acotado teniendo en cuenta el enfriamiento de la economía.



Las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y la Ciudad de Buenos mejoraron su situación fiscal en 2013, afirma el estudio de Puente, ya que lograron elevar sus ingresos por encima de la evolución de sus gastos.

La provincia de Buenos Aires registró un crecimiento de sus ingresos 16 puntos porcentuales (pp) por encima de sus gastos en 2013, seguida por la Ciudad de Buenos Aires (10 pp), y las provincias de Mendoza (2 pp) y Córdoba (1 pp).

En el caso puntual de Mendoza, luego de cerrar el 2012 con un resultado primario en positivo (superávit) equivalente al 7,4% de sus ingresos totales, el balance se proyecta negativo (déficit) para el 2013 con un rojo estimado en el 3,7% de los ingresos totales de la provincia. Ya con vistas al 2014, Puente estima que el déficit en el resultado primario (sin pago de deuda) bajaría al 2% de los ingresos totales.

En cuanto al resultado financiero (con el pago de deuda), el Estado mendocino pasó de un déficit del 1,3% de sus ingresos totales en 2012, a un rojo del 5% en 2013 con un déficit proyectado para el 2014 del 3,5%.

La suba y generalización de impuestos en Mendoza han permitido mejorar los ingresos, pero los gastos igual han seguido subiendo por lo que el déficit se acrecentó en 2013 y se mantiene todavía alto en el proyectado para 2014.

“Se espera que la consolidación fiscal de las provincias continúe en 2014 pero con cierta moderación, debido al menor impacto de la reforma fiscal de 2012, a las importantes demandas sociales y a una desaceleración del crecimiento de los ingresos, en línea con una menor actividad económica (enfriamiento). No obstante, este escenario enfrenta dos riesgos: 1) mayores incrementos salariales en las paritarias gremiales, y 2) una aceleración en la depreciación del peso, que incremente los servicios de deuda en moneda extranjera de las provincias”, advierte el estudio de Puente.

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