El boom automotriz de la Argentina, que alcanza la fabricación y venta récord de unidades nacionales e importadas, tiene un serio obstáculo por delante. La decisión del Gobierno de frenar en seco la fuga de divisas (dólares) por la importación de autos de alta gama con la fijación de nuevos impuestos internos afectará no sólo las ventas, sino que puede agregar nuevas distorsiones que cambiarían radicalmente el mercado, advierten desde las principales concesionarias de Mendoza.
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Impuesto a los autos: caída en las ventas, freno al desarrollo y el riesgo de repetir lo de Ganancias
De aplicarse, afectará a todos los modelos con valor de mercado superior a los $260.000. Se hasta duplicarían los precios y caerían las ventas. No hay actualización por inflación.
Decididamente, la suba del 10% al 50% en la alícuota de impuestos internos a los autos más caros elevará considerablemente su valor final de venta, desalentando su compra. Justamente esto es lo que busca hacer el Gobierno para frenar la fuga de dólar que se da cuando hay que importar estos vehículos de alta gama al país.
Esto va a pegar en las ventas. Estamos todos expectantes, pero es pronto para saber cuál será el impacto en Mendoza y más si no tenemos aun la ley aprobada, admite Armando Marinacci, gerente comercial de Ford en Goldstein.
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A los valores actuales quedarían alcanzados por el nuevo impuesto modelos como la VW Tiguan, SW4, el Vento Turbo, Captiva, el C4 de fabricación nacional, Mondeo y S-Max de Ford, entre otros.
Distorsiones
Pero el mayor impacto de esta ley y la decisión del Gobierno de frenar la fuga de dólares subiendo del 10% al 50% los impuestos internos a los autos se podrían ver a mediano plazo, por las distorsiones que esto generaría en el resto de los precios del mercado, por la falta de instrumentos de actualización por inflación de los valores de referencia vigentes en la ley ($170.000) y el impacto de esto en los planes de inversión y fabricación en el país de las terminales automotrices.
La medida es muy difícil de sostener en el tiempo, admite Montanaro, porque a partir de la fijación de nuevos impuestos se va a generar un bache (a valores actuales) en el valor de mercado de los modelos que llegarán hasta los $260.000 y de ahí saltarán a los $325.000.
Pero sin duda el mayor temor está dado en la no fijación por ley de mecanismos de actualización por inflación de los rangos de precios desde donde se aplica la alícuota del 50% de impuestos. En la actualidad por mes los automotores suben sus precios entre 1,5% y 2% por efecto de la inflación interna y la evolución del dólar (hoy el dólar oficial se devalúa a un ritmo del 60% anual).
A este ritmo de inflación, cada vez más autos van a estar alcanzados por el impuesto del 50%, admiten desde Yacopini.
Lo mismo opinan desde Goldstein. La Asociación de Concesionarias de la República Argentina (ACARA) pidió justamente mecanismos de actualización de los precios en la ley porque no es muy alto el techo de $170.000 (valor de fábrica a concesionaria) para empezar a pagar impuestos. Y si esto no se actualiza por inflación, será como un nuevo Impuestos a las Ganancias, admite Marinacci.
La otra duda es el impacto que tendrá la suba de impuestos en los planes de inversión de las automotrices en la Argentina, ya que el proyecto de ley de suba de impuestos no discrimina entre autos importados o de fabricación nacional. Al encarecer tanto los vehículos de alta gama, se está llevando desde el Gobierno a que las grandes automotrices sólo inviertan en la producción de vehículos más baratos y de poco valor agregado en la Argentina, quitándole potencial de desarrollo a una industria que estaba ganando escala en el país, admiten desde las concesionarias consultadas.