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Alarmas mundiales

Donald Trump, Irán y un conflicto que vuelve a escalar

La escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán vuelve a poner en jaque la estabilidad global, en un escenario atravesado por el conflicto en Medio Oriente.

Por Sitio Andino Mundo

La nueva amenaza de Donald Trump contra Irán volvió a encender las alarmas en el escenario internacional y reactivó tensiones que, según el analista en política internacional Augusto Grilli Fox, no son aisladas ni repentinas.

Además, el especialista advirtió que el conflicto debe leerse como parte de una secuencia de picos de confrontación que se profundizan desde 2025, con frentes que cambian pero con un eje constante: la alianza política y estratégica entre el gobierno de Benjamín Netanyahu y la figura de Trump, en un contexto de creciente inestabilidad global.

Una nueva amenaza de Donald Trump hacia Irán vuelve a encender las alarmas a nivel mundial. ¿Cómo se explica este momento?

AGF: esto se da en el marco de distintos acontecimientos. Es clave entender la situación con Irán en una línea de tiempo, con los distintos picos que se han ido atravesando. Cuando uno toma como variable lo que fue la Guerra de los 12 Días a mediados de 2025, interpreta que es una constante en la cual han variado los frentes, pero que no deja de ser uno solo, sobre todo por la sociedad que representa el gobierno de Benjamín Netanyahu con el de Donald Trump. Hoy el frente se está marcando en base a la inestabilidad interna, a los alarmantes números de asesinatos en relación con las protestas y en un contexto donde la inestabilidad política es determinante.

¿Existe un motivo concreto o una excusa para esta amenaza de Trump contra Irán? ¿Es el programa nuclear el eje central?

AGF: es un combo, pero principalmente tiene que ver con las críticas que han venido por la supuesta inestabilidad global que propone el desarrollo nuclear de Irán, además de las no mediciones que hubo en su momento por parte de la ONU.

También hay un ida y vuelta muy marcado: en la gestión anterior de Donald Trump, Estados Unidos criticaba a la ONU por sus informes, después adhirió cuando la ONU se retiró. Ahí hay una contradicción clara. A eso se suma la cuestión política interna de Estados Unidos, porque el gobierno de Barack Obama potenció el acuerdo nuclear que acompañaron potencias europeas, Rusia y China.

Todo esto se cruza con un Estados Unidos que ya intervino territorialmente en Venezuela. Ahí se cruzó una línea: ya no avisa ni amaga, sino que interviene. Y en el medio aparece Putin advirtiendo que esto puede llevar a puntos muy complejos para la estabilidad de Medio Oriente.

Irán protesta

Irán y Estados Unidos: el conflicto que nunca termina.

¿Qué implica concretamente esta amenaza? ¿Qué escenarios se pueden esperar?

AGF: creo que hay un abanico de posibilidades. De menor a mayor intensidad, uno puede pensar en acciones que busquen limitar abastecimientos, bloqueos absolutos, cierres de espacios aéreos, y en el extremo más duro, intervenciones armadas.

De todos modos, hay que tener en cuenta que Irán tiene otra capacidad armamentística y nuclear, otra ubicación geográfica y otro tipo de relación con Rusia y China. No me refiero a una intervención directa, sino a la capacidad comercial y de respuesta que puede tener.

Irán tiene un alcance bélico muy fuerte hacia puntos inmediatos, como las bases de Estados Unidos en Medio Oriente. Y además, una escalada de este tipo profundizaría mucho el rol del gobierno de Benjamín Netanyahu.

¿Estamos frente a una nueva Guerra Fría?

AGF: creo que ya lo estamos. Esto se puede analizar desde distintas perspectivas, pero adhiero mucho a esa concepción. Cuando uno recuerda los marcos globales anteriores, como la Primera Guerra, identifica que las cosas no sucedieron de un día para el otro.

Las decisiones se van acumulando, se dan intervenciones, acompañamientos globales. Yo creo que esas condiciones ya están dadas, tanto por intervención como por omisión de las potencias. Hoy vemos un grado de conflictividad no convencional.

También hay una ruptura del orden institucional y una pérdida de poder del sistema que se refundó con la ONU, que hoy intenta generar condiciones, pero está muy deslegitimada, principalmente por Estados Unidos, acompañado por Rusia y China.

En este escenario global tan dividido, ¿cuál es el lugar de Argentina?

AGF: el propio presidente Javier Milei hizo referencia a que el país abandonaba la posición histórica de no intervencionismo, que buscaba mediante herramientas diplomáticas colaborar sin intervenir. Milei corrió el objeto y el rol histórico de la diplomacia argentina. Eso puede tener costos y beneficios.

¿Cómo evaluás ese cambio de postura?

AGF: me defino como institucionalista. Entiendo que la Cancillería debería tener más autonomía, más vuelo propio y menos intervención político-partidaria e ideológica. La política exterior debería proteger políticas de Estado.

Las decisiones siempre traen consecuencias, positivas o negativas. Veremos qué fenómeno produce un Javier Milei que hoy está absoluta y, por el momento, radicalmente alineado con la posición del gobierno de Donald Trump y de Benjamín Netanyahu.

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