Opinión

Mar Argentino una fuente de riqueza y proteínas sin control

La pesca legal e ilegal en el Mar Argentino reporta a la Argentina minims dividendos mientras la mayoría de los beneficios queda en manos extranjeras.

Por Marcelo López Álvarez

En Radio Andina y Sitio Andino hemos tratado largamente la problemática del Mar Argentino y sus riquezas no solo energéticas, sino fundamentalmente de proteínas y potencial económico y alimentario similar o superior al de la Pampa Húmeda.

Está semana volvimos a advertir que es un potencial al cual no se presta atención, mientras un informe internacional de Financial Transparency Coalition (FTC) valuaba en unos 4000 millones de dólares anuales la perdida argentina por la pesca ilegal que es el doble de lo que exporta anualmente esa industria, unos 2000 millones de dólares. El informe que sitúa la pérdida global en unos 50 mil millones de dólares por la pesca ilegal, confirma lo que es un secreto a voces el negocio en nuestras aguas no es la pesca legal sino la ilegal.

Pero ¿son esos 4 mil millones lo que pierde nuestro país o es mucho más? Intuimos que ya imaginan la respuesta.

Argentina tiene una de las áreas pesqueras más importantes del mundo, con una gran abundancia y diversidad de vida marina que incluye más de 330 tipos de peces, casi 120 especies de aguas profundas y una gran variedad de invertebrados

Al igual que con otros recursos se centra en la exportación de commodities del mar y no en la generación de valor agregado. Vale como ejemplo lo que pasa con Galicia, la zona pesquera y manufacturera por excelencia del sector.

Argentina como decíamos exporta unos 2000 millones de dólares anuales. Galicia exporta casi 10 mil millones de dólares al año fundamentalmente por la fason de lo que pescan en nuestras aguas más su propia producción.

La mecánica se da a través de empresas filiales mixtas que se generaron en la época del 90 mediante un proceso que permitió el gobierno de Carlos Menem con la reglamentación y permiso de importación de cascos desde la Unión Europea. Así la UE envió casi 200 cascos obsoletos -que ya no estaban permitidos usar en sus aguas- a operar en el Mar Argentino mediante compañías subsidiarias.

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Las luces de los pesqueros en el Mar Argentino que practican pesca ilegal y legal parecen una enorme ciudad flotante

Las luces de los pesqueros en el Mar Argentino que practican pesca ilegal y legal parecen una enorme ciudad flotante

Parte de esto se comenzó a desarmar a partir de 2009 con distintas reglamentaciones y la ley de fomento de la industria naval.

En ese año se puso en marcha el régimen de cuotificación que no existía hasta ese momento y así se comprobó que había empresas españolas que decían operar con 4 o 5 barcos pero en realidad lo hacían con más de 30 alquilando o a través de subsidiarias.

Sin embargo parte de esos avances se empezaron a desarmar a partir de 2016, primero con las desfinanciación de los institutos de la ley de la industria naval que propendía a recuperar la industria naval y comenzar la fabricación de barcos y barcazas de pesca en el país. Después con la firma del decreto 145/19 el gobierno de Mauricio Macri dio a esas obsoletas flotas que describimos 20 años de gracia dando un nuevo golpe a la posibilidad de desarrollar la industria local. Vale aclarar que (como en tantos otros ítems) este gobierno lleva 3 años sin hacer nada en el tema.

Hasta acá queda claro que la pérdida para la Argentina en esta industria es muchísimo mayor aún que los 4000 millones de dólares de los que habla el informe.

Sin embargo aún hay más porque se debe agregar lo que podríamos llamar la Perdida Pirata, que no es otra que la pesca legal bajo licencia británica de Malvinas que se hace en aguas que son territoriales argentinas.

En estos años la ocupación inglesa de Malvinas vende aproximadamente medio millar de licencias por año a pesqueras de China, Taiwan, Corea y la mayoría de los países de la OTAN.

Asi la Argentina hoy se encuentra ante un escenario dónde la mayoría de las pesqueras ya son manejadas por fondos de inversión por lo que de alguna manera se puede decir que nuestro mar pone el producto, España, Oriente o incluso Ecuador lo manufacturan y Wall Street toma las decisiones

De esta manera, al igual que en otras tantas producciones, Argentina sigue exportando commodities, sin poder entrar en la cadena de valor, sin poder manejar sus propios recursos. No podemos (o no se quiere) construir barcos, no agregamos valor, el recurso se va en bloque y se manufactura en el extranjero y seguimos sumando pérdidas al número de 4000 millones.

El informe del que hablamos en la semana establece que son unas 10 las empresas con sede en las Islas Caimán (algunas cotizan en Wall Street y otras de capitales chinos) que se desempeñan en las zonas pesqueras al borde la ilegalidad.

Pero si al amigo lector le parece que ya no se puede agregar nada más a las pérdidas es un error

Argentina exporta el 95 por ciento de lo que se captura con otra problemática agregada, el desperdicio descontrolado de gran parte de la pesca. La mayoría de las flotas se concentran en el oro rojo, el langostino que roza valores de los 10 mil dólares la tonelada. Esas flotas que más de una vez hemos visto en imágenes nocturnas parecen ciudades en el medio del mar, devuelven al mar toneladas por hora de las especias que vienen en la red de arrastre cuando se busca el langostino o el calamar o determinada especie. Informes de entidades preservacionistas aseguran que unas 110 mil toneladas de merluza son descartadas nuevamente al mar por año.

Argentina es siempre una caja de sorpresas, pero muy pocas veces esas sorpresas son agradables.

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