En el mundo de la jardinería, pocas cosas resultan tan interesantes como la revalorización de ciertas plantas. Lo que antes se consideraba maleza y se arrancaba sin dudar, hoy se transforma en protagonista de jardines de diseño. Nuevas texturas, colores y un estilo natural que cada vez suma más adeptos.
Jardinería: la plantas que antes nadie quería y hoy todos buscan para transformar el jardín
En la jardinería moderna, algunas plantas que antes se consideraban maleza son ahora las joyas más buscadas por los paisajistas expertos.
Los cardos: de plaga a estrella del diseño paisajístico
Durante años, los cardos fueron sinónimo de maleza y abandono. Son comunes en zonas templadas y frías de la Argentina, especialmente en las pampas bonaerenses, el sur de Santa Fe, Córdoba y también en Cuyo. En el país se registran hasta 16 especies diferentes, aunque la mayoría proviene de la cuenca del Mediterráneo y Europa. Estas plantas llegaron a Argentina en épocas coloniales y se naturalizaron con el tiempo.
Los cardos forman parte de las Asteráceas y sus flores pequeñas y compactas crean inflorescencias muy vistosas. Aunque su fama de espinosos es merecida, algunas especies no presentan espinas. La paleta de colores que ofrecen es amplísima: rosados, lilas, violetas, azules, blancos y hasta amarillos. Además, su capacidad de dispersión por el viento permite que crezcan en lugares inesperados, aportando un toque silvestre y colorido.
Por qué los paisajistas eligen los cardos para sus jardines
Lo que antes se consideraba una planta que estorbaba, ahora es valorado por sus características ornamentales y bajo mantenimiento. Los cardos requieren pocos cuidados: necesitan pleno sol, un suelo bien drenado y toleran la sequía. Esto los convierte en plantas ideales para jardines sustentables y de bajo consumo hídrico.
Su estructura arquitectónica y sus flores vibrantes ofrecen un contraste perfecto en jardines contemporáneos. Además, atraen mariposas y abejas, lo que fomenta la biodiversidad. Los paisajistas valoran especialmente el cardo escocés (Onopordum acanthium) por su imponencia y el cardo mariano (Silybum marianum) por su simbolismo y belleza.
El impacto cultural y simbólico de los cardos en la jardinería actual
Más allá de su valor estético, los cardos tienen un peso simbólico que suma atractivo en proyectos de paisajismo. El cardo mariano, por ejemplo, está ligado a una leyenda sobre la Virgen María, lo que le otorga un significado espiritual. Se dice que las hojas se habrían manchado de blanco debido a la leche derramada por María al amamantar a Jesús. En España, la carlina o flor de sol se cuelga en las puertas para proteger los hogares, una tradición que algunos paisajistas rescatan en diseños de jardines temáticos.
Incorporar cardos es también una forma de rendir homenaje a la flora tradicional de los gauchos. Aunque en el campo aún se los combate por sus espinas, sus colores intensos embellecen el paisaje en primavera. Este contraste entre su uso ornamental y su reputación histórica les da un aura de planta “rebelde”, muy valorada por quienes buscan un estilo rústico pero sofisticado.
Lo que hace unas décadas era sinónimo de descuido y abandono, hoy se ha transformado en un recurso de diseño sofisticado y sostenible. Los cardos se han ganado un lugar en los jardines modernos y demuestran que, en jardinería, todo depende de la mirada con la que se observe a una planta./LN.
- Temas
- jardinería
- Plantas