Con la llegada de julio, la jardinería urbana también tiene su espacio, incluso en pleno invierno. Si bien las temperaturas bajan, todavía es un buen momento para sembrar ciertas hortalizas y aromáticas que se adaptan bien al clima frío. Aprovechar esta época del año puede ser clave para tener una huerta variada y productiva.
Jardinería en julio: las mejores opciones para sembrar en tu huerta urbana este invierno
A pesar del frío, la jardinería sigue en movimiento. Descubrí qué plantas son ideales para cultivar en julio y cómo cuidarlas con éxito.
Qué sembrar en julio: verduras que resisten el frío
Aunque muchas especies se siembran en otoño, julio aún permite iniciar cultivos que soportan bien las bajas temperaturas. Entre las hortalizas ideales para esta época se destacan la acelga, espinaca, lechuga, apio, brócoli, arveja, ajo, coliflor, habas y puerro. Estas plantas crecen lentamente y con los cuidados adecuados, pueden dar muy buenos resultados.
Estas especies no sólo resisten el frío, sino que enriquecen tu cocina diaria con ingredientes frescos y saludables. Además, hay verduras de raíz que también pueden cultivarse durante este mes. Algunas de las más recomendadas son:
- Zanahoria
- Rabanito
- Remolacha
- Repollo
- Cebolla de verdeo
Jardinería y aromáticas: una combinación que no falla
Las hierbas aromáticas son una excelente alternativa para quienes desean sumar más vida a la huerta. Son fáciles de cuidar, crecen bien en macetas y ofrecen múltiples beneficios. Entre las más indicadas para julio están el perejil, ciboulette, orégano, tomillo, menta y romero.
Estas plantas necesitan al menos seis horas de sol al día, por lo que es importante ubicarlas en un sitio bien iluminado. En muchos casos, se cultivan a partir de estacas o esquejes, y el invierno es un buen momento para realizar este tipo de reproducción. Además de su uso en la cocina, las aromáticas aportan diversidad al entorno y ayudan a crear un mini ecosistema saludable en balcones, terrazas o pequeños jardines.
Cómo proteger tu huerta urbana del invierno
El frío no tiene por qué ser un enemigo si tomás ciertas precauciones. Cubrir los cultivos con mallas, plásticos o reparos simples puede marcar la diferencia. Estas protecciones ayudan a mantener la temperatura y a evitar el daño por heladas, especialmente durante la noche.
También se recomienda realizar siembras escalonadas, lo que permite tener una producción continua y adaptada al ritmo lento de crecimiento típico del invierno. No olvides que las malezas y plagas también disminuyen en esta época, lo cual facilita el mantenimiento de la huerta./Infocampo.
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