En los talleres del Teatro Colón, ubicados en los subsuelos del edificio, trabajan un aproximado de 400 personas por día. Foto: Guillermo Rodriguez Adami
En los talleres del Teatro Colón, ubicados en los subsuelos del edificio, trabajan un aproximado de 400 personas por día. Foto: Guillermo Rodriguez Adami
Son artesanos, artistas: diseñadores, zapateros, peluqueros, estilistas, maquilladores, sastres. Foto: Mauro Alfieri/GCBA
El Teatro Colón es uno de los pocos teatros-fábrica del mundo. Foto Guillermo Rodriguez Adami
El Colón es uno de los pocos teatros en el mundo que confecciona la totalidad de los elementos para sus puestas escénicas. Foto Guillermo Rodriguez Adami
Esta calidad es la que distingue sus producciones artísticas. Foto: Mauro Alfieri/GCBA
El depósito de la zapatería cuenta con 20.000 pares de zapatos. Foto Guillermo Rodriguez Adami
El área de sastrería cuenta con un aproximado de 80.000 prendas en su inventario. Foto: Mauro Alfieri/GCBA
Las grandes grandes producciones de vestuario del Teatro Colón. Foto: Mauro Alfieri/GCBA
La magnitud de los trabajos hacen posible la excelencia en el escenario. Foto: Guillermo Rodriguez Adami
Los talleres del Teatro Colón se inauguraron en 1938. Foto Guillermo Rodriguez Adami
Los talleres, ocupan 20 mil metros cuadrados, funcionan en el segundo y tercer subsuelo, debajo de la Avenida 9 de Julio, y se conectan directamente con el escenario. Foto: Mauro Alfieri/GCBA
La variedad de telas que se usa es muy grande, van desde terciopelos, gasas, brocatos, tul importado para los tutús, encajes, brillos, bordados, etc. Foto: Mauro Alfieri/GCBA
Para los vestuarios, se comienza a trabajar tres meses antes con las propuestas del vestuarista. Foto: Guillermo Rodriguez Adami
Cuando terminan de realizarse las obras, todos los elementos que se utilizaron se guardan en los depósitos que tiene el teatro. Foto: Guillermo Rodriguez Adami
Cada prenda se limpia y se guarda para poder volver a utilizarse cuando se requiera. Foto Guillermo Rodriguez Adami
En los sótanos del Colón trabajan carpinteros, herreros, escultores, pintores, zapateros, peluqueros, maquilladores, sastres, electricistas entre otros oficios. Foto: Mauro Alfieri/GCBA
Para los trabajadores del Teatro Colón, el mayor desafío es cumplir con el calendario y las fechas de estreno. Foto: Mauro Alfieri/GCBA
El 25 de mayo de 1908 se inaugura el edificio del Teatro y el 25 de mayo de 1925 se termina de concebir el Colón tal cual lo conocemos, con sus talleres. Foto: Mauro Alfieri/GCBA
El Colón es uno de los pocos teatros latinoamericanos que tiene talleres propios y que hace 100% de la producción. Foto: Mauro Alfieri/GCBA
Con oficios construidos a través de años y en su gran mayoría en esos mismos talleres, los integrantes de cada equipo saben que su trabajo es en equipo. Foto: Mauro Alfieri/GCBA
Detalle de las perlitas de vestuario del Teatro Colón. Foto: Mauro Alfieri/GCBA
Se realizan aproximadamente 500 pares de zapatos por año. Foto: Mauro Alfieri/GCBA
Los zapatos del Colón, se reciclan, se les cambia el color, se limpian o se les ponen nuevos elementos. Foto: Mauro Alfieri/GCBA
El cuero puede pintarse y despintarse muchas veces. Foto: Mauro Alfieri/GCBA
El Colón no adapta zapatos de calle para sus artistas, los hace nuevos. Foto: Mauro Alfieri/GCBA
Los talleres originales siguen estando en vigencia. Foto: Mauro Alfieri/GCBA
Las realizaciones son implantadas pelo por pelo, o canutillo por canutillo. Foto: Mauro Alfieri/GCBA
El mayor teatro lírico de Argentina, uno de los pocos en el mundo que fábrica todo lo necesario para sus puestas en escena. Foto: Mauro Alfieri/GCBA
Fuente: Clarín

video
video