La Cámara Argentina de Vinos a Granel renovó recientemente sus autoridades y, por primera vez desde su creación, la entidad será conducida por una mujer. Brunela Suriano, ingeniera agrónoma y actual gerente comercial de la bodega exportadora Juviar, asume la presidencia en un contexto de transformación ineludible para el sector.
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Una nueva etapa para el vino a granel con liderazgo femenino
Brunela Suriano asumió la presidencia de la Cámara Argentina de Vinos a Granel y propone fortalecer las exportaciones con calidad, previsibilidad y valor.
En un escenario global atravesado por la contracción del consumo, su gestión se perfila hacia un objetivo claro: posicionar a la Argentina como un proveedor confiable y consistente de vinos a granel de alta calidad, capaces de sostener la identidad nacional en los mercados del mundo.
De las fincas familiares al liderazgo sectorial
El vínculo de Suriano con la vitivinicultura se forjó a temprana edad, colaborando durante las vendimias en las fincas de su padre, productor vitícola. Esta influencia la impulsó a estudiar Ingeniería Agronómica, aunque su desarrollo profesional rápidamente se orientó hacia la enología. Su formación inicial tuvo lugar en la bodega Chandon y, posteriormente, su incorporación a Fecovita amplió su panorama productivo. Allí comenzó a involucrarse en la unidad de negocios que definiría su carrera: el vino a granel.
En diálogo con Sitio Andino y Aconcagua Radio, Suriano destacó que, lejos de ser un producto estandarizado, la exportación de vinos a granel exige un trabajo minucioso. "Cuando uno elabora un vino a granel que va a ser exportado a los diferentes países, trabajas mucho en conjunto con los clientes. Los clientes también son enólogos, entonces se trabaja mucho en equipo para buscar el estilo de cada uno de los países", explica.
Experiencia internacional para comprender el mercado global
La historia de Brunela Suriano es atravesada por las experiencias locales, pero también por un recorrido de trabajo y aprendizaje internacional que enriqueció su perspectiva técnica.
Su itinerario comenzó en el Valle de Napa, Estados Unidos, prestando servicios para Treasury Wine Estates, compañía responsable de la emblemática marca Penfolds. Luego se trasladó al Valle de Barossa, en Australia, zona icónica para la producción de la cepa Shiraz.
En este destino experimentó la dinámica de una industria de grandes volúmenes. "En Australia trabajaba con más de 25 enólogos en una misma bodega, donde cada uno de nosotros tenía tanques diferentes (...), todos teníamos un poco un criterio diferente de cómo trabajar según el estilo".
La mirada de Francia y la convivencia entre tradición e innovación
El contraste analítico definitivo llegó con su nombramiento como segunda enóloga en una bodega en la región de Burdeos, Francia. Allí se enfrentó a los métodos tradicionales, donde las prácticas priorizan la apelación de origen por sobre las certificaciones tecnológicas estandarizadas del "Nuevo Mundo" vitivinícola (integrado por países como Argentina, Estados Unidos y Australia).
"En Francia sí podés ver un poco más la vieja escuela (...). Siguen teniendo caballos, trabajando viñedos. Son parcelas muy pequeñas donde también la uva vale una fortuna", detalla Suriano.
Durante estas experiencias comprobó además que las bodegas internacionales de gran envergadura sostienen operaciones duales: "Tienen vinos de alta gama en botella y también tienen vinos de alta gama a granel".
Revalorizar el vino a granel argentino
A partir de esta visión global, uno de los ejes conceptuales que la nueva presidenta defiende con firmeza es la jerarquización del vino a granel, refutando el mito de que esta modalidad de comercialización invisibiliza la identidad nacional.
Por el contrario, asegura que el auténtico relato reside en el origen. "El storytelling no es la botella y su etiqueta, el storytelling es el productor. Es el viñedo, es el enólogo", afirma con contundencia.
Gracias a la modernización tecnológica, la Argentina ha trascendido la oferta de caldos genéricos para posicionar partidas premium, adaptándose a las demandas específicas de cada mercado.
"Un Malbec del Valle de Uco para ciertos países tiene un estilo o está marcado por la madera o por la fruta roja. En otros países no", ilustra.
El prestigio de las variedades locales facilita que los fraccionadores internacionales destaquen el origen geográfico en las góndolas. "Vas afuera y la gente dice Argentina, dice Messi, Maradona, Malbec (...). Hemos demostrado que tenemos vinos de alta gama y las tecnologías para exportarlos también así a granel".
El desafío institucional
Al frente de la Cámara Argentina de Vinos a Granel, respaldada por la experiencia institucional del vicepresidente José Bartolucci y el gerente Juan Manuel Palomo, Suriano enfrenta un entramado estratégico complejo.
Si bien el reconocimiento del vino argentino está consolidado, la misión central radica en evidenciar la madurez estructural de las bodegas locales.
"El desafío (...) es poder demostrar que las bodegas acá están preparadas para exportar vino a granel y que podemos tener relaciones de largo plazo, siendo consistentes en lo que vendemos cada año en calidad y especificaciones", subraya, remarcando la importancia de que los compradores internacionales puedan confiar en el país a lo largo del tiempo.
Consistencia y adaptación frente al nuevo escenario
La previsibilidad se plantea como la herramienta fundamental para contrarrestar la volatilidad macroeconómica que altera la competitividad cambiaria de la Argentina.
Simultáneamente, la dirigencia deberá abordar la caída del consumo mundial de alcohol, una coyuntura que demanda un enfoque pragmático y capacidad de adaptación.
Para Suriano, la hoja de ruta es clara: "Hay que escuchar al consumidor y que la nueva tecnología nos ayude para poder realizar lo que los nuevos consumidores están buscando".
Escucha la entrevista completa en Aconcagua Radio