La fintech Cocos, fundada por Nicolás Mindlin (hermano del más conocido empresario Marcelo) y el mediático especialista en finanzas Ariel Sbdar, recibió la autorización del Banco Central de la República Argentina (BCRA) para adquirir el 100% de Banco Voii, una operación que, de concretarse plenamente con el traspaso accionario previsto para fines de junio, le permitirá operar con licencia bancaria y redefinir su oferta de servicios financieros.
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Una famosa app de inversiones se transforma en banco
Cocos recibió la autorización del BCRA para comprar Banco Voii y operar con licencia bancaria, ampliando su oferta de servicios financieros.
El acuerdo, anunciado inicialmente en agosto de 2025, ingresó en su fase final tras la aprobación regulatoria. Para Cocos, la compra no responde tanto al tamaño de Voii como a la posibilidad de acceder a un marco regulatorio que habilite productos que hasta ahora la plataforma debía ofrecer a través de terceros. La compañía, que opera como Agente de Liquidación y Compensación (ALyC) y con su app Cocos no solo se puede operar en el mercado, sino que funciona como billetera virtual, cuenta con más de dos millones de usuarios, alrededor de 2.000 millones de dólares en activos bajo administración y una cartera de más de 2.300 empresas.
Un Banco sobre una app
En el mercado coinciden en que la motivación central de Cocos es la licencia bancaria: Voii, con insignificante presencia en el mercado (dos sucursales, 788 cuentas de ahorro y 76 cuentas corrientes, según datos del BCRA), nada aporta en términos de cartera de clientes, pero sí la estructura regulatoria sobre la que la fintech puede "construir" su propuesta. La selección de Voii respondió a su tamaño y costo relativamente bajo, lo que facilita la integración. Además, en el mercado también ven motivaciones políticas en la apuesta del Gobierno de seguir atacando al sistema financiero tradicional, para lo que un fuerte defensor del modelo y con presencia polémica en redes sociales como Sbdar viene como anillo al dedo.
Con la licencia bancaria, Cocos busca dejar de depender de intermediarios para ofrecer productos que hoy sus usuarios demandan: cuentas de ahorro, cuentas sueldo, compra de dólar oficial, plazos fijos, pagos y transferencias, créditos y soluciones financieras para empresas. Según la propia compañía, los primeros lanzamientos estarán orientados al segmento corporativo, donde ya mantiene relación con cerca de 3.000 compañías; los productos masivos para clientes individuales se implementarán de manera gradual.
Competencia acelerada
La operación de Cocos se inserta en un movimiento más amplio de convergencia entre bancos tradicionales y plataformas digitales. En los últimos años, varias fintechs y actores del sistema financiero han buscado licencias bancarias o alianzas estratégicas para ampliar su oferta. Naranja X opera con licencia bancaria; Ualá se fusionó con Wilo después de su compra; Mercado Pago gestionó autorizaciones en la región y solicitó la licencia en Argentina; Banco Macro compró el 50% de Personal Pay por 75 millones de dólares. Invertironline mantiene vínculos con grupos bancarios y otros jugadores han lanzado tarjetas y servicios complementarios.
El modelo de integración en todos los casos parece el mismo: tanto usuarios como empresas prefieren consolidar ahorro, inversión, pagos y financiamiento en una sola plataforma antes que repartir operaciones entre múltiples proveedores. Para las fintech, la licencia bancaria aporta respaldo regulatorio, posibilidad de mejores condiciones para productos de ahorro y crédito, y control sobre procesos que hasta ahora dependían de terceros. Para los bancos, aliarse con plataformas digitales significa incorporar agilidad tecnológica y experiencia de usuario.
El camino de la integración operativa
Desde Cocos, Nicolás Mindlin, presidente y cofundador, describió en el comunicado oficial la aprobación del BCRA como "un paso clave para construir un sistema financiero más competitivo e innovador". La empresa enfatiza que la integración será gradual y que se preservará la experiencia actual de los usuarios mientras se incorporan las nuevas funcionalidades. La intención declarada es no transformarse en un banco tradicional, sino consolidar una plataforma financiera "completa y simple" que concentre en un mismo lugar ahorro, inversión, pagos y crédito.
Técnicamente, la conversión de una ALyC a grupo con licencia bancaria implica desafíos operativos y regulatorios: integrar sistemas de caja, cumplir requisitos de prevención de lavado, adaptar la gestión de riesgos crediticios y desarrollar metodologías para la evaluación de consumidores. En particular, la expansión hacia el crédito al consumo exige la creación de políticas de scoring, procesos de cobranza y una cultura interna distinta a la de una plataforma centrada en inversiones.
Prioridad en empresas, prudencia en consumo
Según la compañía, el objetivo en la primera etapa es fortalecer los productos para empresas, donde Cocos ya agrega valor mediante gestión de inversiones y liquidez. Esa ventaja y el conocimiento de balances empresariales facilitan el diseño y colocación de soluciones financieras corporativas. Los productos de crédito masivo exigirán un desarrollo más cuidadoso, dado el riesgo y la complejidad asociada de cómo se ha disparado el nivel de morosidad en la economía argentina.
La estrategia refleja pragmatismo: crecer primero donde existe una base de clientes conocida y necesidades identificadas, y luego extender la oferta hacia segmentos masivos, manteniendo controles de riesgo.
Impacto en el ecosistema financiero
Si se completa el traspaso a fines de junio, la incorporación de Cocos al universo de bancos con respaldo regulatorio aportará nueva presión competitiva sobre entidades tradicionales y otros players digitales, en línea con el sueño de desregulación, competencia y bimonetariedad del Gobierno. El movimiento confirma una tendencia del mercado argentino: la definición de fronteras más difusas entre fintechs y bancos, y una carrera por ofrecer ecosistemas financieros más integrados.