La vitivinicultura volvió a ocupa el centro del debate público a partir de las informaciones que describen al sector como inmerso en una crisis profunda. Frente a esa narrativa, la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA) cuestionó lo que considera una sobreactuación del escenario económico y advirtió sobre el uso recurrente del discurso de emergencia en momentos clave como el comienzo de la cosecha.
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Trabajadores niegan una crisis estructural en la vitivinicultura argentina
FOEVA rechaza la idea de una crisis estructural en la vitivinicultura y alerta sobre el uso del discurso alarmista en la previa de paritarias.
Vitivinicultura: dificultades coyunturales, no crisis estructural
Desde la organización sindical reconocen que la actividad atraviesa un contexto desafiante, marcado por la caída del consumo interno y por un entorno macroeconómico restrictivo. No obstante, sostienen que estos factores no configuran una crisis estructural ni justifican el clima de alarma que, según afirman, se intenta instalar en la opinión pública.
El secretario de Prensa de FOEVA, Daniel Romero, remarcó que hasta el momento no existen comunicaciones formales de crisis por parte de las empresas ni informes oficiales que acrediten una caída profunda de la actividad.
En ese sentido, Romero señaló que la experiencia histórica del sector muestra que este tipo de diagnósticos suele reaparecer en la antesala de la cosecha, coincidiendo con el inicio de las discusiones paritarias. Para el gremio, la reiteración de discursos catastrofistas tiende a condicionar las negociaciones salariales y a limitar los reclamos de recomposición en un contexto de pérdida del poder adquisitivo.
Desde FOEVA advierten que, en muchos casos, la apelación a la “crisis” funciona como argumento para justificar la falta de voluntad empresaria de mejorar los salarios de los trabajadores y trabajadoras del sector.
Empresas, gestión y responsabilidades
La Federación también puso el foco en la necesidad de diferenciar problemas empresariales específicos de tendencias generales. Casos como el de Bodegas Bianchi son interpretados por el sindicato como el resultado de estrategias de endeudamiento y decisiones de gestión, y no como expresión de un colapso generalizado de la vitivinicultura.
En paralelo, las declaraciones de referentes empresarios aportan una visión menos dramática. Walter Bressia, presidente de Bodegas de Argentina, sostuvo que 2026 podría mostrar un crecimiento moderado, siempre que se mantenga una estrategia prudente. Esa lectura coincide parcialmente con la postura sindical al descartar un escenario de derrumbe.
El papel del Estado y la agenda pendiente
FOEVA también expresó su preocupación por la actitud de las autoridades provinciales, especialmente en Mendoza, cuestionando la falta de un plan de contingencia integral y la amplificación de diagnósticos alarmistas que no reflejan la diversidad de realidades productivas.
En su cierre, la Federación reafirmó su compromiso con la defensa del empleo, los salarios y la sustentabilidad del sector, y llamó a sostener debates responsables basados en datos concretos y no en construcciones coyunturales.