En tiempos de ajuste furioso para que los números "cierren", los distintos estamentos del Estado van adaptándose a un presupuesto más austero. Y en el caso de la provincia de Mendoza, organismos autárquicos como el Iscamen (Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria de Mendoza) no es la excepción, aunque en este caso con la particularidad de crear fuentes de ingresos propios a partir de una diversificación de sus servicios como negocios genuinos.
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"Quiero que el Iscamen se autosustente con nuevos negocios"
El funcionario promete crear nuevas "unidades de negocio" para que Iscamen dependa menos del Estado. Qué pasa con los fondos para Lobesia. ¿Cambio de perfil?
Así lo asume el nuevo presidente del organismo encargado del control fitosanitario de los distintos oasis productivos de la provincia. Productor vitivinícola de San Martín y ex legislador provincial, José Orts (41) habla de la necesidad de revisar las cuentas sin resignar eficacia en los programas que combaten distintas plagas. Y para eso, se prepara para una suerte de reformulación del Iscamen en esta nueva etapa.
Cómo pretende lograr que Iscamen deje de depender de recursos públicos y se financie con ingresos propios. La meta de darle una "autosustentabilidad" a partir de una estructura que genere unidades de negocios regionales sin dejar de cumplir con su rol de control de la sanidad agropecuaria en Mendoza, algunos de los temas desgranados en esta entrevista con Sitio Andino.
Después de un diagnóstico inicial ¿cuál es el norte que quiere darle a Iscamen?
Me gusta mirar hacia adelante. Para atrás hay una ley, la 6333 que lo creó en 1995 con el propósito de cuidar el patrimonio fitosanitario y agroecológico de la provincia. Pasó mucho tiempo, y ahora estoy buscando una mayor comercialización de material genético, tanto con nuevos mercados como ampliando los que ya tenemos como Chile y Bolivia.
Allá van 120 millones de pupas estériles de Mosca del Mediterráneo que salen de la Bioplanta de Santa Rosa. Se trata de un trabajo de diversificación de la bioplanta, que es un modelo en Argentina y la más grande de Sudamérica.
¿En qué consiste esa diversificación?
Es buscar ser competitivos, generando nuevas unidades de negocio. ¿Qué nos va a permitir? Ser autosustentables. Y ahí sí, hacer un trabajo fuerte en la región: está a punto de firmarse un convenio con Uruguay para prestar servicio, también con la técnica del insecto estéril, de control de la "bichera", o gusano barrenador, que ataca a animales de sangre caliente e incluso a humanos. Eso apunta a algo nuevo: el negocio agro-ganadero. Algo que no venía realizándose en Iscamen, hasta ahora enfocado en frutales, vid y hortalizas.
¿También puede ser una alternativa para la encefalomielitis equina que tuvo en vilo al país?
Sí, claro. Ha ingresado, y para eso hemos estado liberando en Corrientes y provincia de Buenos Aires una cepa nuestra con muy buenos resultados. Hay un viaje pendiente a Panamá, donde tienen el conocimiento y la experiencia de eso.
Dengue, harina y Dinamarca
A propósito de diversificación, Iscamen incorporará una máquina separadora de pupas machos y hembras, de fabricación local, para escalar la producción experimental de mosquitos Aedes aegipty, vector, además de chikunguña y zika, del dengue, enfermedad cuyo rebrote preocupa por éstos días a los argentinos.
Según se explicó, la idea es utilizar, al igual que con la Mosca del Mediterráneo y la Polilla de la Vid (Lobesia Botrana), insectos estériles para neutralizar la enfermedad. Para eso, alcanzar una producción "que permita evaluar la técnica en condiciones naturales".
Pero Orts abre el juego a otro tipo de servicios que el organismo se prepara a prestar, incluso con la elaboración de productos comercializables. "Algo muy bueno que se viene es la producción de harina, a partir del tratamiento de otro gusano (telebrio monitor, comúnmente llamado "gusano de la harina"), que podrá competir con la harina de soja, incluso con más proteínas. Puede ayudar a diversificar la matriz productiva de Mendoza y tenemos muchas expectativas, porque incluye a fertilizantes como subproducto".
De hecho, el funcionario anticipa, luego de superar los ensayos de laboratorio, un ambicioso proyecto de comercialización como producto balanceado, que incluye un acuerdo con inversores de Dinamarca para la cría de salmón.
Sin embargo, se encarga de aclarar que la intención de generar negocios y más ingresos conlleva "no descuidar el rol de protección del patrimonio fitosanitario asignado por ley, que son las 300 mil hectáreas cultivadas que hay en Mendoza".
Del Estado a un ¿Iscamen "privado"?
"Más trabajo, más independencia de recursos". Así define el nuevo responsable del organismo a su plan, que permitiría la eventual reconversión del Iscamen.
Ampliar las funciones de Iscamen implica un cambio de perfil. Y en algún momento habrá que reformar la ley...
Probablemente sí. Más allá de que es un ente autárquico, con personería jurídica y capacidad para actuar en el ámbito público y privado, en 29 años han pasado muchas cosas. ese tipo de independencia nos permitiría ampliar nuevos objetivos y mercados.
En ese caso, ¿convertirlo en una S.A. es una posibilidad?
La figura legal habría que discutirla, pero es una posibilidad. Hay que estudiarlo. Lo que está claro es que vivimos una nueva etapa en la que no todo debe salir de recursos del Estado o de los mendocinos. Con creatividad, conocimiento y experiencia muy grandes podemos buscar otras opciones. Hoy muy poca gente conoce la bioplanta que tenemos en Santa Rosa y es maravillosa. Los inversores daneses y de China que la han visitado se van sorprendidos. Tenemos un potencial grande para trabajar desde allí y vender al mundo, con recurso humano y técnico calificado. Después veremos el marco legal y dar la discusión donde haya que darla.
¿Cuál es el presupuesto actual?
Lo que se votó en la Legislatura asciende a $11.400 millones para el 2024.
Teniendo en cuenta el mayor flujo de ingresos ¿cuánto representan los fondos públicos y privados que tiene Iscamen?
La relación actual es 80/20. Justamente se trabaja en todos los números, incluso el costo de los programas y el personal, entre lo que va a Patagonia, Chile, Uruguay, para realmente ver cómo estamos y hacia dónde arrancamos. Por eso quiero ir a la autosustentabilidad de Iscamen. No es imposible: tenemos que optimizar el recurso humano y lograr mayor producción.
¿En qué punto se volvería autosustentable financieramente?
Creo que en un 50/50 generaríamos lo suficiente, y estaríamos contentos. No hay plazos, pero soy optimista. Para eso ya nos fijamos líneas de tiempo. Ojalá sea lo más rápido posible.
Los fondos para combatir Lobesia
De lo estrictamente coyuntural, el presupuesto para solventar los principales programas nace siempre de la incertidumbre. Y en el caso del combate y erradicación de la Polilla de la Vid (Lobesia Botrana) suele generar polémicas y discusiones.
Es que a esta altura de la campaña comienza el "tire y afloje" entre la Provincia y Nación por el dinero para sostener acciones de control de la plaga en los viñedos. En 2023 el Programa necesitó $4.300 millones: el Gobierno nacional, de $2800 millones comprometidos, transfirió $2400, mientras que la Provincia aportó otros $1.500 millones.
Ahora, con un remanente de $400 millones, hay que recalcular el presupuesto. Un número que aproximadamente arrancaría en $5000 millones en total para la campaña 2024.
¿Cómo viene la gestión del dinero para combatir la Polilla de la Vid este año?
Hemos enviado las notas para que se envíe el dinero, recordando que corresponde por ley desde 2016. Pensamos en un plan A, un plan B y un C si no llegan los recursos, pero es un trabajo público-privado. En lo público está el Gobierno nacional, el provincial y el municipal: queremos trabajar con los intendentes para incentiven a los productores, dado que son la primera puerta que golpean cuando hay necesidades. Y todos los actores del agro, del que viven 1 de cada 5 familias. Todos tenemos que tener obligaciones.
Se debe hacer un trabajo a través del sistema de mitigación de riesgo con un cuaderno de campo. Como productor, sé que tengo que curar el viñedo para la Lobesia, por eso no se puede abandonar superficies productivas cuando ya no es negocio y dejar de hacerlo, porque estoy afectando a quienes sí hacen la tarea. Independientemente de que lleguen o no los recursos lo vamos a hacer.
¿Volver a cobrarle a los dueños de grandes superficies, como fue entre 2016 y 2018, está en los planes también?
Ya se hizo. Sería una alternativa. Hoy hay cambios profundos que hace que todos asuman la responsabilidad de curar. Y si no se puede, identificar quiénes y dónde; por eso ya está en marcha un proyecto de ley que prevé habilitar una línea 0-800 para que se denuncie. Habrá que hacerlo, porque sino se invierten muchos recursos de todos los mendocinos. Y se pierde calidad para ser competitivos en el mundo.
El ajuste como herramienta
Con el comienzo del mes de marzo, Iscamen desvinculó a parte del personal que trabaja en las barreras de control sanitario ubicadas en distintos puntos de acceso a la provincia de Mendoza.
Hay casos de despidos en algunas barreras sanitarias en distintos puntos de Mendoza, como General Alvear
Se va a seguir trabajando como hasta ahora, con el personal necesario, porque hay que velar lo que ingresa a la provincia.
¿Pero asume que se puede hacer ese trabajo con menos personal?
Se trabaja con el personal que pasan los coordinadores de barreras según su organización. Hay casi 20 programas. Lo que se hace es reorganizarlos y para eso se va reubicando al personal.
¿Cuántos trabajadores tiene Iscamen actualmente?
Hoy contamos con 920 trabajadores en toda la institución. De ese total, más de la mitad cumplen tareas las 24 horas 365 días del año: unos 300 en las barreras sanitarias, y otros 250 en la Bioplanta de Santa Rosa.