En medio de las definiciones sobre el futuro de IMPSA, el Gobierno nacional designó a un ex funcionario de Mauricio Macri como su nuevo CEO y máximo responsable. La compañía aún estatal, completa su cúpula en la era de Javier Milei, que había iniciado con la elección de dos empresarios mendocinos como presidente y vice.
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Quién es el nuevo 1 de IMPSA elegido por Milei para definir su futuro
El Gobierno de Javier Milei apunta a que la firma estatal vuelva a manos privadas. El doble rol de la nueva cabeza de Impsa. Qué pasa con la venta de acciones.
A Horacio Aldo Chighizola, abogado de profesión, le tocará decidir el destino de la multinacional mendocina, que desde hace un tiempo puso en venta el 85% de acciones del Estado. Pero tendrá más poder a partir de un doble rol: además de CEO, cargo que asumió esta semana, desde fines de abril también asumirá como presidente.
Los cambios en la conducción comenzaron con la asunción de la nueva gestión tanto de Alfredo Cornejo en la Provincia como en la Nación, con Javier Milei. Así, dos mendocinos como el exfuncionario (en este caso provincial) como Diego Grau y el empresario metalmecánico Julio Totero pasaron a ocupar la presidencia y vicepresidencia de Impsa, respectivamente.
Después de sólo 3 meses y medio, Chighizola desplaza como CEO a Mario Croce, que en adelante será director general coordinador de todas las gerencias de la compañía. Por su conocimiento de cómo funciona, Croce, un ingeniero será una suerte de asistente directo, según trascendió, a la hora de tomar decisiones.
Pero el doble comando implica también suplantar a Grau, de perfil más técnico. ¿Por qué? ¿Qué busca el Estado como el principal accionista y controlante de la compañía con ese cambio?.
Quién es el nuevo CEO y su rol en Impsa
El recién desembarcado Horacio Aldo Chighizola tiene como antecedente varios pasos por la función pública. Fue presidente del Banco Ciudad, que responde al Gobierno de CABA (Ciudad Autónoma de Buenos Aires). Su última vez, hasta ahora, había sido como secretario de Estrategia y Asuntos Militares durante la gestión Macri, virtual viceministro de Defensa, pero fue cesanteado por el propio Macri en marzo de 2019.
Ahora, su llegada a la compañía tiene que ver con la cercanía con Juan Pazo, el secretario de Desarrollo Industrial que pasó por Mendoza durante los días previos a la Fiesta de la Vendimia. Pazo es hombre del riñon del ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo.
Hombre del mundo de las finanzas afiliado a la UCR, el elegido por el Gobierno de Javier Milei fue presentado en la reunión de directorio del jueves 21 y asumió inmediatamente como representante del 63% de las acciones que el Estado nacional tiene a través del FONDEP (Fondo Nacional de Desarrollo Productivo).
Quienes lo conocen rescatan su visión "industrialista", a compatibilizar con decisiones sobre el futuro de la multinacional mendocina. Es que Impsa espera más asistencia financiera del Fondep para avanzar con algunos proyectos, y a la vez le cabe al nuevo ejecutivo una tarea nada fácil: en tiempos de motosierra, convencer a Caputo sobre la importancia estratégica de Impsa para el país.
Una cifra como muestra: con proyectos a ejecutar en el país por más de u$d 250 millones (y otros u$d 100 millones más a punto de adjudicarse), sólo durante el año pasado IMPSA pagó impuestos por u$d 23 millones.
"La empresa se autosustenta, no genera gasto y le ahorra divisas al Estado nacional. El objetivo es ponerla en valor para que en 2 años o a lo sumo 3 pueda recuperar volúmen de negocios y vuelva a manos privadas, y tal vez el Estado se quede con una "acción de oro", una cuota mínima teniendo en cuenta lo importante que es y será para el desarrollo económico del país", enfatiza el actual vicepresidente, Julio Totero.
La venta de acciones y la próxima Asamblea
La CNV (Comisión Nacional de Valores) todavía tiene bajo análisis la autorización de venta de casi 85% del paquete accionario, que desde junio de 2021 se reparten la Nación (63%) y la provincia de Mendoza (21%) a cambio de u$d 20 millones. El resto se reparte entre los acreedores, sobre todo bancos con el Nación a la cabeza (9,8%) y el restante 5% en manos de la familia fundadora, los Pescarmona.
Para superar esa instancia será clave que los accionistas aprueben el balance financiero 2023, cerrado el 31 de diciembre. Es uno de los temas, junto a la presentación de Chighizola como nuevo presidente, incluídos en el orden del día de la próxima Asamblea Ordinaria y Extraordinaria vía Zoom fijada para el martes 23 de abril.
Allí también se buscará la aprobación final para que los miembros del directorio terminen de distribuirse remuneraciones por casi $32,8 millones, incluídos algunos anticipos liquidados el año pasado. Y otros $19,5 millones a síndicos y miembros de la comisión fiscalizadora.
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