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Motosierra federal

Provincias al límite: caen las transferencias por coparticipación y crece el reclamo a la Nación

Las provincias sufren una fuerte caída en coparticipación y recursos nacionales. Gobernadores se reúnen en el CFI para reclamar soluciones urgentes.

Por Marcelo López Álvarez

La caída en las transferencias de recursos de origen nacional hacia las provincias, como la coparticipación, volvió a encender las alarmas en las finanzas de los distritos que ven cómo, no solo el Ejecutivo les recorta fondos, sino que además presiona para que reduzcan impuestos y tributos provinciales.

Según el informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en mayo de 2025 se registró un derrumbe interanual del 23,3% en términos reales de los denominados Recursos de Origen Nacional (RON), mientras que las transferencias por Coparticipación Federal de Impuestos (CFI) cayeron un 26,2% respecto al mismo mes del año anterior.

Se trata de una reducción con fuerte impacto presupuestario, ya que estas transferencias representan en promedio más del 50% de los ingresos provinciales, con algunos distritos altamente dependientes de estos fondos, como Santiago del Estero, Formosa, Jujuy y La Rioja. En un contexto donde muchas jurisdicciones ya enfrentan restricciones fiscales, esta baja agudiza las dificultades para cumplir con gastos corrientes, sostener servicios públicos y atender compromisos sociales.

Los gobernadores en alerta: reunión clave en el CFI

En este marco, los gobernadores de todas las provincias fueron convocados a una reunión en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) mañana martes, bajo el título “Nuevas fuentes de financiamiento para el desarrollo de una infraestructura federal”. El encuentro busca analizar el crítico estado de situación en las finanzas provinciales y, en paralelo, reclamar por el deterioro de las rutas nacionales, que está impactando en el turismo y la producción regional.

Aunque las diferencias políticas entre mandatarios dificultan la elaboración de un documento conjunto, no se descarta una foto unificada como gesto de unidad frente a la crítica situación fiscal. Los gobernadores más cercanos al oficialismo aclararon que no se trata de una “cumbre anti Javier Milei”, aunque la incomodidad crece en todos los sectores.

Un informe reciente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) respaldó las preocupaciones de las provincias: en mayo, la Nación transfirió al consolidado de provincias más CABA $5.567.000 millones, lo que implicó una baja real del 23,3%. En tanto, estimaciones de la Comisión Federal de Impuestos proyectan una caída del 4,2% en las transferencias automáticas por coparticipación para todo 2025, lo que significaría una pérdida de casi $2,5 billones para las provincias, equivalente al 0,3% del PBI. Las más perjudicadas serían La Pampa y Santa Fe, con descensos proyectados del 6%.

Desde la Casa Rosada aseguraron no comprender la reacción, alegando que en las recientes reuniones con Luis Caputo y Guillermo Francos los mandatarios “no plantearon el tema”.

Una base de comparación distorsionada

El informe de CEPA explica que la magnitud de la caída está condicionada por un fenómeno estadístico: mayo de 2024 había registrado ingresos extraordinarios, producto de los pagos del impuesto a las ganancias de empresas beneficiadas por la devaluación de diciembre de 2023, lo que generó fuertes ganancias de capital. Aquella recaudación, atípicamente elevada, constituye una base de comparación que hoy acentúa el contraste interanual.

No obstante, incluso desestimando ese factor puntual, el retroceso es consistente con una dinámica general de desaceleración de la actividad económica y contracción del consumo, reflejada tanto en la recaudación del IVA (caída del 1,0% real) como en la del propio impuesto a las ganancias (-39,8% interanual).

Caída pareja en todo el país

Todas las provincias sufrieron la retracción de recursos, aunque con matices. Río Negro fue la más afectada con una caída del 26,5%, mientras que Salta experimentó la menor contracción (-19,9%). En el caso de la coparticipación federal, ninguna jurisdicción escapó a la baja, que osciló entre -25,3% y -28,5%.

Lo más preocupante del informe es la homogeneidad del deterioro, lo que indica que no se trata de una situación puntual ni de desvíos administrativos, sino de un fenómeno macroeconómico generalizado.

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Las transferencias de recursos nacionales a las provincias siguen cayendo fuertemente.

Una ecuación desigual

El estudio también destaca que, a lo largo de 2024, la recaudación nacional mostró una caída más moderada que las transferencias a provincias. Mientras que los recursos nacionales disminuyeron en promedio un 7,1%, las transferencias por RON lo hicieron un 12%, una brecha explicada porque los impuestos que más crecieron durante la crisis no son coparticipables. Es decir, las provincias no reciben parte de esos ingresos que sí nutren al Tesoro nacional.

Este diseño fiscal deja a los gobiernos provinciales más expuestos a las fluctuaciones de los tributos coparticipables, sin posibilidad de compensar pérdidas con otros ingresos. Y aunque en los primeros meses de 2025 hubo cierta mejora por la baja base de comparación, el dato de mayo confirma que esa ventaja ya no alcanza.

Perspectivas acotadas

De cara a los próximos meses, CEPA anticipa que la tendencia podría revertirse, si mejoran la recaudación de IVA y ganancias, que sí se coparticipan. Sin embargo, la magnitud de esa recuperación dependerá del rumbo de la economía real, y los datos de abril y mayo muestran un fuerte parate económico.

La pérdida de dinamismo del consumo, la incertidumbre fiscal y el ajuste sobre el gasto público siguen siendo factores que limitan una reactivación sostenida.

El retroceso de las transferencias no es sólo un problema de caja: pone en tensión el federalismo fiscal y desnuda la vulnerabilidad de muchas provincias que dependen casi exclusivamente de los fondos nacionales. Mientras tanto, desde el gobierno nacional se impulsa un modelo que profundiza las crisis provinciales y proyecta leyes que podrían modificar de raíz la estructura impositiva, con efectos especialmente negativos para las jurisdicciones menos industrializadas y más alejadas del centro económico del país.

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