El financiamiento para pymes fue uno de los temas que atravesó el Foro Sinergia Federal, que este jueves reunió en la Nave Cultural de Mendoza a empresarios jóvenes y referentes de distintas instituciones vinculadas con las pymes de todo el país.
En el marco del Foro Sinergia Federal, referentes expusieron opciones públicas y privadas para que las pymes puedan invertir, crecer y financiarse.
El financiamiento para pymes fue uno de los temas que atravesó el Foro Sinergia Federal, que este jueves reunió en la Nave Cultural de Mendoza a empresarios jóvenes y referentes de distintas instituciones vinculadas con las pymes de todo el país.
La jornada, organizada por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y la Federación Económica de Mendoza (FEM), tuvo dos paneles vinculados directamente con este tema. El primero estuvo dedicado al financiamiento de organismos públicos para pymes y contó con Claudio Toncovich y Rocío Rodríguez, del Banco Nación; Paulo Quesada, de BICE; y Gabriela Salvi, del Consejo Federal de Inversiones (CFI).
El segundo abordó el mercado de capitales y el financiamiento privado, con Elena Alonso, de Emerald Capital; Gustavo Fascioli, de ACROSS Capital; Francisco Herrera, presidente de SGR Cuyo Aval; y Marcelo Siri, de Banco Galicia.
Aunque las alternativas que presentó cada panel fueron diferentes, en ambas conversaciones hubo un punto en común: no todas las necesidades de una pyme se financian de igual forma. Es decir que comprar una máquina, ampliar una planta o cubrir un descalce entre pagos y cobranzas requieren herramientas y plazos distintos.
Cuando el objetivo es comprar maquinaria, incorporar tecnología, ampliar la capacidad productiva o construir, la recomendación que apareció durante el panel fue pensar en financiamiento de mediano y largo plazo.
En ese esquema aparecen los créditos de inversión, el leasing, algunas líneas bancarias específicas y también alternativas del mercado de capitales. BICE, por ejemplo, trabaja con financiamiento para proyectos de inversión de hasta 10 años, con la posibilidad de contar con hasta dos años de gracia sobre el capital.
El CFI también presentó sus líneas para proyectos de inversión y capital de trabajo. Según explicó Salvi, los montos pueden ir desde alrededor de $4 millones hasta $500 millones. Para acceder, uno de los requisitos centrales es contar con el Certificado MiPyME.
Por su parte, el Banco Nación presentó líneas para la compra de bienes de capital nacionales e importados, mercadería y otras necesidades de las empresas. También destacó la calificación crediticia digital y BNA Conecta, que permite financiar la compra de bienes y servicios.
Desde el banco remarcaron que una pyme no debería acercarse solo con una necesidad de dinero, sino con un proyecto concreto. “Venir al banco a vendernos un negocio”, fue la frase que resumió el planteo.
Ahora bien, en lo que respecta a financiamiento para capital de trabajo existen herramientas como préstamos de corto plazo, descuento de cheques, pagarés bursátiles o mecanismos vinculados con la factura de crédito electrónica.
Durante el panel sobre financiamiento privado, los especialistas hicieron hincapié en mirar primero el flujo de fondos de la empresa: cuánto tarda en cobrar, cuánto demora en pagar, cuánto dinero queda inmovilizado en stock y qué crédito obtiene de sus proveedores.
En ese punto también aparece el papel de las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR). Estas entidades pueden otorgar avales que faciliten el acceso de una pyme al crédito bancario o al mercado de capitales, especialmente cuando la empresa todavía no tiene una trayectoria financiera extensa.
Francisco Herrera, de Cuyo Aval, explicó que el sistema de SGR es complementario de otras fuentes de financiamiento y puede permitir que una empresa sea evaluada no solamente por su historia, sino también por el proyecto que tiene por delante.
El mercado de capitales puede ser una herramienta para las pymes, a través de instrumentos como pagarés bursátiles u obligaciones negociables, dependiendo del tamaño, las condiciones y las necesidades de cada empresa.
Para acceder, se vuelve importante tener la documentación ordenada, contar con el Certificado MiPyME cuando corresponda y analizar qué garantías puede ofrecer la empresa.
La idea es que una pyme no tenga que depender de una única fuente de dinero. Puede combinar crédito bancario, avales de una SGR, financiamiento público, leasing o instrumentos del mercado de capitales, según el destino y el momento del negocio.
Asimismo, en ambos paneles se sostuvo que el financiamiento debería pensarse antes de que aparezca una urgencia. “Hay que armar un mapa de financiamiento”, planteó Alonso. Eso implica definir cuánto dinero necesita realmente la empresa y para qué, además de después buscar el instrumento que mejor se adapte a esa necesidad.
Los disertantes también resaltaron la importancia de tener los números ordenados y construir una relación financiera antes de necesitarla. En el panel de financiamiento público, los bancos remarcaron que una empresa debería poder presentar su negocio, explicar para qué necesita el dinero y mostrar cómo piensa devolverlo.
En definitiva, se trata de ordenar las necesidades de la empresa y elegir el financiamiento que mejor se adapte a cada momento y objetivo de la pyme.

