El primer tramo de 2025 confirmó las tensiones estructurales que arrastra desde hace más de una década la industria de la leche argentina y sus derivados en la Argentina. Si bien el valor de las exportaciones creció levemente, impulsado por mejores precios internacionales, el volumen exportado volvió a caer y los márgenes de rentabilidad se mantuvieron en niveles preocupantemente bajos. Así lo revela el reciente Monitor Productivo elaborado por el IERAL de Fundación Mediterránea, que analiza el desempeño del sector entre enero y mayo.
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Leche sin salida: la crisis en la exportación afecta a productores y mercado interno
Exportaciones de leche caen 5% en volumen pese a mejores precios. La rentabilidad sigue baja y crece la presión sobre el mercado interno por mayor producción.
Según el informe, las exportaciones totalizaron 147 mil toneladas, por un valor de 588 millones de dólares. Esto implica una caída del 5% en volumen respecto del mismo período de 2024, aunque con una suba del 2% en valor, gracias a un incremento del 7% en los precios promedio de exportación. El dato, si bien muestra cierta capacidad de recuperación, confirma la persistencia de un estancamiento crónico que afecta tanto la estructura exportadora como la sustentabilidad económica del sector.
Leche: cambios en los destinos
La distribución de los productos exportados muestra transformaciones relevantes. La leche en polvo, históricamente dominante, representó el 40% de las exportaciones, seguida por la manteca (25%), quesos (25%) y una participación menor de postres y otros lácteos (10%). Sin embargo, los rubros con mejor desempeño -postres (+27%) y manteca (+8%)- no lograron compensar la significativa caída de las exportaciones de leche (-14%) y quesos (-5%).
En perspectiva histórica, las cantidades exportadas entre enero y mayo se ubican un 2% por debajo del promedio quinquenal, pero confirman un patrón de amortiguamiento en el crecimiento. Desde 2011/2012, la cadena láctea no logra romper el techo de volúmenes exportables.
Este proceso se ha visto acompañado de un cambio en la estructura exportadora. Mientras que entre 2000 y 2005 las leches explicaban el 72% de los envíos, en el período 2021-2025 su peso cayó al 45%, dando lugar a una mayor participación relativa de quesos, manteca y derivados.
Destinos concentrados, mercados en reconfiguración
El comercio exterior lácteo argentino continúa mostrando una alta concentración geográfica. Cinco países -Brasil (44%), Argelia (12%), China (9%), Chile (7%) y Rusia (4%)- absorbieron más de las tres cuartas partes del total exportado. En conjunto con Uruguay, Indonesia, Estados Unidos, Paraguay y Perú, estos diez destinos explican el 87% del volumen y el 86% del valor exportado.
No obstante, la comparación entre volumen y valor evidencia diferencias relevantes: Estados Unidos, por ejemplo, apenas representó el 2% del volumen, pero ocupó el quinto lugar en valor, debido al tipo de productos exportados y su cotización. A la inversa, China, tercera en volumen, descendió al sexto lugar cuando se analiza el valor exportado.
El análisis del IERAL atribuye la caída global del 5% en cantidades exportadas principalmente a una retracción en destinos secundarios, mientras que los principales mercados mostraron cierta estabilidad o incluso leve recuperación.
Mejores precios, rentabilidad todavía débil
El precio medio de exportación en los primeros cinco meses del año fue de 3.995 dólares por tonelada, un 7% más alto que en igual período de 2024 y consistente con el promedio reciente. Sin embargo, al ampliar la mirada a los últimos 15 años, el valor actual resulta 10% inferior en términos reales, lo que relativiza la aparente mejora.
Por rubros, las subas más relevantes se dieron en leches y quesos (ambos con alzas del 10%), mientras que los precios de manteca y postres retrocedieron levemente.
La variable crítica, sin embargo, sigue siendo la rentabilidad. En el caso de la leche en polvo entera, principal producto de exportación, el margen bruto promedió apenas un 16,7%, por debajo del 36% histórico y todavía entre los peores registros de los últimos 15 años, pese a la mejora respecto de 2023 y 2024.
Este margen representa la diferencia entre el valor recibido por exportación y el precio pagado al productor. Su deterioro refleja las dificultades del sector para traducir mejoras externas en rentabilidad interna, en un contexto de costos crecientes, sin retenciones, pero con tipo de cambio poco competitivo.
Mayor producción y presión sobre el mercado interno
Uno de los elementos más delicados del panorama actual es el desbalance entre producción y demanda externa. Con una producción de leche cruda en crecimiento (+12% interanual) y exportaciones en retroceso, el mercado interno absorbió un 18% más de volumen en lo que va del año. Esta sobreoferta ha generado una fuerte baja en los precios pagados al productor, que en mayo se ubicaron un 20% por debajo del nivel real de mayo de 2024.
Este fenómeno se agrava en un contexto de alta estacionalidad: entre agosto y noviembre, la oferta de leche tiende a crecer aún más, lo que podría profundizar la crisis de precios y rentabilidad para la cadena productiva.
El informe concluye que, en ausencia de políticas internas que fomenten la competitividad —como incentivos fiscales, mejora del tipo de cambio o estímulos a la diversificación—, el precio internacional será el principal determinante del desempeño exportador durante el resto del año y su incidencia en el mercado interno.
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