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Exportación

Las exportaciones agroindustriales crecen en el volumen y primarización

Las exportaciones agroindustriales crecieron 17,5% entre enero y mayo, impulsadas por una mayor cosecha, aunque con desempeño muy dispar entre productos.

Por Marcelo López Álvarez

Entre enero y mayo, las exportaciones del complejo agroindustrial argentino crecieron 17,5% interanual y sumaron 22.394 millones de dólares, según los datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP). Las cantidades exportadas subieron 18,4%, un punto por encima del valor, lo que confirma que la expansión estuvo traccionada por la oferta de volumen antes que por la cotización internacional de los productos. Detrás de las cifras, sin embargo, conviven realidades bien distintas según el complejo y hasta según el producto.

Un repunte amplio, pero desparejo

El informe del IERAL analizó 52 complejos agroindustriales y los agrupó según cómo evolucionaron, en simultáneo, valor y volumen exportado. Veintinueve crecieron en ambas variables, otros seis aumentaron su facturación sin vender más cantidad, cinco despacharon más toneladas sin que eso se tradujera en más dólares, y los doce restantes cayeron o se estancaron en los dos frentes. Cuatro de cada cinco complejos agropecuarios (en síntesis) mejoraron en al menos uno de los dos indicadores.

La lectura cambia de escala en el detalle de los productos. De los 173 relevados, apenas 64 (el 37%) crecieron a la vez en valor y en cantidad, otros 36 mejoraron solo en dólares, 8 solo en volumen y 65 no avanzaron en ninguna de las dos variables. Dentro de complejos con desempeño positivo, con frecuencia, hubo productos que retrocedieron.

Buenas Cosechas

El impulso más nítido llegó de los granos gruesos, de la mano de una cosecha sensiblemente mejor que la anterior. Las exportaciones de trigo crecieron 64% en cantidad y 48% en valor, las de girasol, 142% y 126%, el maíz avanzó 12% en volumen y el sorgo, 117%. En todos los casos el valor aumentó menos que el volumen, lo que habla de precios promedio por tonelada algo más bajos. Algo que tiene menos que ver con la coyuntura internacional que con una campaña agrícola exitosa que permitió embarcar más.

El complejo bovino muestra el fenómeno inverso: las cantidades apenas se movieron, pero el valor exportado trepó 38%, apalancado por la carne bovina, que pasó de USD 1.149 millones a USD 1.645 millones, y por otros productos cárnicos, mientras cedieron las ventas de grasas. Ahí el motor no fue la cantidad sino una canasta más volcada a productos de mayor valor unitario.

El informe destaca que hay, además, movimientos internos que la lectura agregada disimula. En legumbres, el poroto pasó de 44.000 a 156.000 toneladas exportadas y de USD 33 millones a casi USD 125 millones, mientras arvejas y lentejas perdieron terreno. En soja, el valor total quedó prácticamente sin cambios, pero creció el poroto exportado sin procesar y cayeron el aceite y otros derivados, un desplazamiento hacia una oferta con menos transformación.

No todo volumen se convierte en dólares: el maní exportó 30% más cantidad, pero facturó casi 3% menos, castigado por una fuerte baja en el precio medio por tonelada. Algo parecido, aunque más moderado, ocurrió en lácteos y en la industria forestal, donde crecieron la madera aserrada y los contrachapados, pero cayeron el papel, el cartón y los taninos. En la vereda opuesta, algunos complejos lograron más valor con menos volumen: los ingredientes alimenticios exportaron 32% más en dólares pese a despachar 10% menos cantidad, traccionados por proteínas y enzimas de mayor valor unitario, y algo similar sucedió en otras hortalizas.

Con buenas cosechas, los sectores del agro crecieron fuerte en sus exportaciones en el primer cuatrimestre

Exportaciones primarizadas

Una segunda clasificación, por etapa productiva, refuerza el diagnóstico primarizador. Los productos primarios (granos, poroto de soja, maní, frutas, miel) pasaron de USD 7.887 millones a USD 10.038 millones, un salto de 27,3% que explicó 11,3 puntos del crecimiento total. La primera transformación (aceites, carne deshuesada, leche en polvo, cueros) sumó otros 5,9 puntos, con una mejora de 11,3%. Entre ambos eslabones explicaron prácticamente todo el aumento del período, mientras las etapas más avanzadas quedaron rezagadas: las manufacturas intermedias crecieron 11,9%, pero desde una base tan chica (USD 393 millones) que aportaron apenas 0,2 puntos, y las manufacturas finales quedaron directamente estancadas, de USD 879 a USD 881 millones.

Esperando por el resto

Para la fundación, que el crecimiento haya estado liderado por los eslabones primarios no debería leerse en clave negativa. Es, más bien, la reacción esperable de cadenas que responden rápido a mejores condiciones productivas, como los cultivos extensivos: una buena cosecha se convierte en pocos meses en más toneladas embarcadas. Otras actividades (ganadería, lechería, fruticultura, forestoindustria, manufacturas finales) maduran en plazos más largos, atados a inversión, genética, escala, marca y apertura de mercados.

El IERAL afirma que la estabilidad macroeconómica, la baja de retenciones y una mayor previsibilidad comercial impactaron, por ahora, en los sectores de reacción más veloz, y señala que si ese contexto se sostiene, es razonable esperar que con el tiempo también reaccionen las etapas de mayor transformación. El desafío no pasa por contraponer lo primario con lo industrial, sino por sostener las condiciones para que la primera respuesta derive en más inversión y en una canasta exportadora más diversificada.

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