Los ensayos realizados en distintas zonas vitivinícolas de Mendoza permitieron evaluar el comportamiento de Rezist, el inductor de resistencia desarrollado por Corteva, bajo condiciones reales de campo. Las pruebas se concentraron especialmente en variedades de Chardonnay y permitieron observar una tendencia repetida: una reducción tanto de la incidencia como de la severidad del oídio.
El especialista en agronomía biológica Francisco Maldonado, integrante de Agronomy F&V Chile y Argentina de Corteva, presentó los resultados de siete ensayos realizados en diferentes localidades, entre ellas Luján de Cuyo, Maipú y San Carlos. Las experiencias permitieron comparar aplicaciones de Rezist solo frente a estrategias combinadas con azufre, aceite y otras herramientas de manejo.
Uno de los primeros ensayos se realizó sobre la variedad Verdelho, utilizando una dosis de 2 litros por hectárea debido a la susceptibilidad de la variedad. Se comparó un testigo sin aplicación, Rezist y un manejo integrado que combinó Rezist, azufre y aceite de árbol de té.
Según Maldonado, las dos estrategias permitieron reducir la incidencia de la enfermedad respecto del testigo. Sin embargo, destacó especialmente el comportamiento sobre la severidad: “Lo importante es que logró mantener la severidad dentro de la incidencia en una condición mucho más baja”.
En las pruebas posteriores, realizadas sobre Chardonnay, se utilizó la dosis de 1 litro por hectárea y aplicaciones desde prefloración. En uno de los ensayos se realizaron cuatro aplicaciones con intervalos de aproximadamente 15 días. Así, el resultado volvió a mostrar una disminución tanto de la incidencia como de la severidad. “Efectivamente está performando y activando todo lo que vimos desde el punto de vista genético y la protección mucho más física e interna”, explicó Maldonado.
Los resultados del uso de Rezist se repitieron en distintas zonas
Una de las características que destacó el especialista fue la consistencia de los resultados. En distintos ensayos sobre Chardonnay, en localidades y condiciones diferentes, Rezist aplicado solo o dentro de un manejo integrado volvió a mostrar una reducción de los indicadores sanitarios.
ReZist está orientado a la prevención de enfermedades como el oídio y la Botrytis cinerea en los viñedos.
Foto: Cristian Lozano
En uno de los campos evaluados existía además un historial de varias temporadas con oídio, lo que permitió observar el comportamiento del producto bajo una presión sanitaria importante. Según Maldonado, el testigo alcanzó un 100% de incidencia, mientras que los tratamientos con Rezist lograron reducir fuertemente la presencia de la enfermedad.
El especialista remarcó que estos resultados también muestran que no existe una única receta para todos los escenarios. “Hay algunas láminas donde recién solo es suficiente y hay otras donde condiciones como esta sí se requiere ir haciendo una protección en conjunto con otros compuestos”, explicó.
La prefloración, un momento clave
Los ensayos también permitieron profundizar sobre el momento de aplicación. Una de las estrategias que mostró mayor consistencia fue comenzar los tratamientos en prefloración, con el objetivo de activar las defensas de la planta antes de que quede expuesta a una mayor presión sanitaria. En otro ensayo se compararon distintas alternativas: aplicaciones de Rezist junto con azufre, tratamientos realizados en diferentes momentos y combinaciones con herramientas de control biológico.
El tratamiento que comenzó en prefloración se ubicó entre los de mejor comportamiento para reducir el área del racimo afectada. Maldonado destacó además el potencial de combinar Rezist con un biocontrolador a base de Bacillus, una línea que Corteva considera de interés para el desarrollo de futuras estrategias.
Corteva Biologicals presentó el inductor de resistencia, Rezist, en una exposición de la que participó Sitio Andino.
Foto: Cristian Lozano
“Claramente, en el caso particular de Rezist en la vid, nosotros tenemos que estar tempranamente cubriendo esa etapa”, sostuvo el especialista.
Qué muestran los ensayos para el productor
Más allá de los resultados individuales, las pruebas realizadas en Mendoza apuntan a una conclusión relevante para el productor: Rezist puede integrarse a diferentes programas sanitarios y mostrar resultados tanto cuando se utiliza solo como cuando se combina con otras herramientas. El objetivo no es reemplazar los productos de acción sanitaria, sino sumar una estrategia que permita activar las defensas de la planta y complementar el manejo del cultivo.
En palabras de Maldonado, la experiencia realizada en diferentes zonas argentinas mostró un comportamiento “muy consistente” frente al oídio, con reducciones de incidencia y severidad en los tratamientos evaluados. Para el productor, el dato más relevante es que la tecnología fue puesta a prueba directamente en condiciones de campo y bajo diferentes escenarios productivos de Mendoza.