La economía argentina creció 3,0% anualizado en el primer trimestre de 2026 respecto del último tramo de 2025, impulsada por mejoras de productividad y por un saldo comercial que aportó más de lo que restó. Es un dato auspicioso, aunque incompleto: la tasa de inversión lleva cuatro trimestres consecutivos de caída y el consumo todavía no logra traccionar con fuerza. Para el segundo trimestre las proyecciones anticipan una desaceleración, hacia un ritmo cercano al 2,0%, con la recaudación vinculada al mercado interno dando señales de haber tocado piso, aunque sin que quede claro cuánto se empinará la recuperación mientras la morosidad mantenga cerrado el grifo del crédito.
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La Fundación Mediterránea advierte que la economía no debe entrar en "modo electoral"
La Fundación Mediterránea destacó el crecimiento de la economía, aunque advirtió que la recuperación sigue condicionada y los riesgos del modo electoral.
El frente externo aporta alivio
La buena noticia llega del frente externo. La cuenta corriente del balance de pagos acumuló un superávit de 2.000 millones de dólares en los primeros cinco meses del año, y las reservas brutas del Banco Central mejoraron en 7.100 millones desde enero, hasta ubicar las reservas netas en 10.400 millones si se computan los compromisos de corto plazo, BOPREAL incluido. El equipo económico avanzó en el armado del programa financiero: los vencimientos de 2026 están prácticamente resueltos y se achicó la brecha de necesidades para 2027. La demanda de dólares por parte de particulares sigue firme (de cada 100 dólares de superávit comercial, 84 fueron a formación de activos externos entre enero y mayo), aunque hasta ahora no impidió la recomposición de reservas.
El resumen es parte de las conclusiones de un trabajo de la Fundación Mediterránea, donde advierte la necesidad de que la economía no entre en modo electoral en los próximos meses.
Gobernabilidad, la otra variable a monitorear
En el plano político, el desafío pasa por recuperar iniciativa después de la demorada renovación de la Jefatura de Gabinete. Los índices de confianza en el Gobierno que elabora la Universidad Torcuato Di Tella, tras meses de deterioro, mostraron en la última medición un principio de rebote, aunque consolidarlo exigirá resultados legislativos y avances en la implementación de las reformas sancionadas. Eso dependerá de la capacidad del Ejecutivo para sumar gobernadores e inclinar la correlación de fuerzas en ambas cámaras, y así evitar que la oposición imponga una lógica "modo electoral" antes de tiempo. Pero el trabajo advierte que falta, además, despejar el financiamiento de la deuda de 2027 y robustecer las herramientas para morigerar, no forzar, la volatilidad cambiaria.
Ganadores y rezagados de la reconversión productiva
Tomando como referencia abril de 2024, el momento más bajo del ajuste inicial, la mayoría de los sectores muestra hoy números positivos, aunque conviven allí dos historias distintas. Dentro de la industria, actividades que representan el 56% del PIB sectorial (alimentos, madera, papel, refinación de petróleo, químicos y minerales no metálicos) exhiben subas de entre 5,6% y 20,4% frente a esa base, señal de adaptación genuina a las nuevas reglas. En el otro extremo, maquinaria y equipo, industrias metálicas básicas, indumentaria, textiles y automotores, que pesan un 30% del valor agregado industrial, acumulan caídas de entre 5% y 10%, aunque también ahí hay firmas que lograron diferenciarse.
Consumo, comercio y construcción
Fuera de la industria, comercio y construcción completan el cuadro de sectores rezagados tras el rebote inicial de 2024. El consumo masivo, según datos de Scentia, tocó piso en noviembre pasado y mejora de manera gradual: en mayo se ubicó 4,9% por encima de ese mínimo, aunque interanual aún cae 1,6%. El comercio electrónico crece 29,9% interanual y los precios de la canasta suben 11,8 puntos por debajo del IPC del INDEC, desvío que combina la sustitución de productos con el mayor peso de los servicios dentro del índice general. El mercado automotor ilustra el cambio de época: hace dos años, siete de cada diez patentamientos correspondían a autos de fabricación nacional; hoy la proporción se invirtió a favor de los importados, mientras las plantas orientadas a la exportación de pickups siguen a pleno.
La construcción exhibe el dato más crudo: su inversión tocó en el primer trimestre el piso de los últimos veinte años, apenas 6,9% del PIB, castigada por la escasez de obra pública, la ausencia de crédito hipotecario y un problema de competitividad estructural que encareció sus precios relativos. Con todo, la serie desestacionalizada sugiere que el sector tocó fondo a comienzos de año.
El límite de fondo: la productividad
El paper advierte que ninguna de estas mejoras alcanza para disimular el problema de fondo. La productividad laboral, el cociente entre el PIB y el empleo total, creció 3,4% anual desde el primer trimestre de 2024, pero todavía se ubica 8,5% por debajo del nivel de 2012, el año en que se instalaron los controles cambiarios y comerciales: equivale, en rigor, a la de 2007, casi dos décadas atrás, un dato que interpela años de intentos de crecer a fuerza de gasto público.
El desafío fiscal de provincias y municipios
Para la Fundación Mediterránea el desequilibrio ya no está en la Nación (a pesar de que en las últimas horas se conocieron millonarios pagos pisados por Economía para sostener el superávit). El gasto primario nacional, medido en dólares, se ubica en 101,8 mil millones en los últimos doce meses, un 48,6% por debajo del pico de 2017, en sintonía con una cuenta corriente que este año tiende a la neutralidad. El desafío pendiente está en provincias y municipios: su gasto consolidado, que había bajado de 19,5% a 17,5% del PIB entre 2023 y 2024, volvió a treparse a 19,9% en 2025. Se financia en buena medida con tributos distorsivos (Ingresos Brutos, Sellos, tasas municipales) que alimentan la informalidad y elevan la litigiosidad. India, que reemplazó ese esquema por un IVA unificado, y Brasil, que avanza en un camino similar, marcan una hoja de ruta que la Argentina todavía tiene pendiente.
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