La Federación Económica de Mendoza (FEM) salió en fuerte respaldo de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) y advirtió que la medida afecta el funcionamiento operativo de la corporación y pone en riesgo el entramado institucional que, desde hace más de dos décadas, sostiene la planificación estratégica del sector vitivinícola argentino.
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La FEM defendió a la COVIAR y alertó por el impacto en la vitivinicultura
La FEM respaldó a la COVIAR y cuestionó la resolución nacional al advertir riesgos para la vitivinicultura y las economías regionales.
Críticas a la decisión del Gobierno nacional
La FEM también cuestionó la oportunidad y el criterio de la resolución tomada por la Secretaría de Agricultura y Ganadería a expensas del ministro Adolfo Sturzenegger, y sostuvo que debilitar a la COVIAR en el actual contexto productivo implica erosionar uno de los pocos espacios de articulación público-privada que ha demostrado capacidad real para construir consensos e implementar políticas de largo plazo. Para una actividad como la vitivinicultura, remarcaron, la continuidad y la previsibilidad son factores centrales.
El rol estratégico de la COVIAR
La Corporación Vitivinícola Argentina fue creada por la Ley Nacional 25.849 con el objetivo de coordinar, de manera integrada, las políticas de desarrollo del sector en las dieciocho provincias vitivinícolas del país. Desde entonces, la corporación ha llevado adelante un plan estratégico enfocado en la promoción del vino argentino en mercados nacionales e internacionales, el desarrollo del enoturismo, la incorporación de estándares de sostenibilidad, la asistencia técnica a productores (especialmente a los de menor escala) y la generación de información estratégica para la toma de decisiones tanto públicas como privadas, recuerda la FEM.
Gestiones y medidas destacadas
Más allá de su rol como organismo de planificación, la COVIAR también tuvo participación activa en gestiones de alto impacto para la actividad. Entre ellas, la FEM destacó su intervención en la eliminación de retenciones a las exportaciones vitivinícolas, la mejora de los reintegros a las exportaciones, la defensa del mosto argentino frente a presiones comerciales externas y la obtención de financiamiento internacional para programas de integración productiva destinados a los sectores más vulnerables de la cadena.
Preocupación por la crisis estructural del sector
El comunicado de la federación también reconoce el delicado escenario que atraviesa la actividad. La FEM admitió que la vitivinicultura (al igual que otras economías regionales) enfrenta una situación de complejidad estructural que requiere respuestas precisas y coordinadas. En ese contexto, la defensa de la COVIAR aparece planteada no como una reacción corporativa, sino como la convicción de que la entidad sigue siendo una herramienta necesaria para enfrentar los desafíos de competitividad del sector.
En esa línea, la federación sostuvo que el debate sobre el futuro de la vitivinicultura argentina debería enfocarse en los problemas estructurales que afectan la competitividad (costos de producción, acceso a mercados, financiamiento e infraestructura logística) y no en cuestionar los instrumentos institucionales que han permitido sostener una estrategia de largo plazo. Desde la visión de la FEM, la COVIAR constituye precisamente una de esas herramientas que no conviene desarticular en un escenario de incertidumbre.
Tensión entre ajuste y economías regionales
El pronunciamiento de la FEM llega en medio de una creciente tensión entre las políticas nacionales de ajuste del Estado y los reclamos de las economías regionales, que buscan preservar organismos sectoriales con capacidad de gestión y articulación territorial como el INTA y el INTI. Para la federación, fortalecer los consensos y sostener ámbitos de coordinación sectorial sigue siendo una condición indispensable, y entienden que la COVIAR ha cumplido hasta ahora un papel central en ese proceso.