El presidente electo de Chile, José Antonio Kast, comenzó a delinear las bases de su política exterior apenas horas antes de ser proclamado vencedor en la segunda vuelta presidencial celebrada ayer. La relación con Argentina ocupa un lugar central, concebida como un vínculo de cooperación sustentado en la estabilidad regional, la previsibilidad de las reglas y una afinidad política explícita con Javier Milei.
- Sitio Andino >
- Economía >
- Política >
Kast, Milei, Argentina y Chile: nace una nueva alianza regional
Kast define a Argentina y a Javier Milei como eje de la política exterior de Chile. Sintonía ideológica, cooperación económica y límites propios.
Estabilidad regional y afinidades ideológicas
Kast señaló que su gobierno procurará mantener relaciones constructivas con todos los países vecinos, aun reconociendo que el escenario sudamericano se encuentra atravesado por dinámicas que exceden las nuevas voluntades que se instalarán el 11 de marzo en La Moneda. “Nosotros esperamos tener la mejor relación con todos nuestros vecinos”, afirmó, y aludió a los cambios políticos en Bolivia, a la incertidumbre sobre la estabilidad futura en Perú y a la necesidad de construir con Argentina un vínculo basado en intereses comunes.
Un vínculo personal
El líder republicano destacó, además, su conocimiento previo del mandatario argentino y de su entorno político. “Yo conozco al presidente Milei, conozco a muchos de los parlamentarios que trabajan con el presidente Milei”, sostuvo, reforzando la idea de una relación personal que antecede al vínculo institucional entre ambos Estados. Según reveló, ya mantuvo una conversación directa con Milei tras acceder al balotaje, en la que se abordaron proyecciones compartidas para ambos países.
Chile-Argentina y a proyección hacia Asia-Pacífico
“Tenemos grandes sueños para que a nuestros conciudadanos les vaya bien y eso requiere armonía, requiere claridad en las normas”, señaló Kast, sintetizando una visión que pone el acento en la certidumbre jurídica y en la cooperación económica. En ese marco, subrayó las potencialidades complementarias entre Chile y Argentina: mientras el país vecino cuenta con vastas condiciones para la producción, Chile podría consolidarse como plataforma de servicios y salida estratégica hacia el Asia-Pacífico.
Trayectorias compartidas en la nueva derecha internacional
La relación entre Kast y Milei no es reciente. Desde 2022 ambos compartieron espacios de articulación política internacional, como la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC) realizada en San Pablo. Hubo gestos públicos de respaldo mutuo, celebraciones compartidas de triunfos electorales y, en 2023, Milei saludó rápidamente al Partido Republicano chileno por su victoria, interpretándola como parte de un “cambio de época”. Kast, a su vez, estuvo presente en la asunción presidencial del libertario argentino el 10 de diciembre de 2023 en Buenos Aires.
Kast carece de la impronta outsider y de la “chispa libertaria” que sí encarna Johannes Kaiser, a quien muchos han definido como el “Milei chileno”. El dirigente republicano comparte con el presidente argentino y con Trump la idea de una batalla cultural contra el wokismo y la convicción de que una derecha “revitalizada” es el camino inevitable. Orden, patria, tradición y un Estado más reducido forman parte de su discurso recurrente. Sin embargo, los matices son relevantes. La fuerza de Kaiser podría ser una de las que aporte dirigentes al gobierno de Kast, que tendrá que buscar en todos los espacios posibles integrantes para un equipo de gobierno que es difícil de armar para un dirigente que apenas tiene partido y estructura política.
Javier Milei y el equipo económico
Hasta es posible que el propio Javier Milei se desprenda de su viceministro de Economía, el chileno José Luis Daza, para que se sume al equipo económico de Kast en un espacio relevante.
Milei irrumpió desde afuera del sistema político, capitalizando una furia antisistema que él mismo define como anarcocapitalista y que logró seducir a amplios sectores juveniles. Kast, en cambio, apunta a un electorado de mayor edad y menos permeable a experimentos radicales. Su recorrido está marcado por décadas dentro del sistema: militó en la UDI, fue diputado y ya compitió por la presidencia en 2017 y 2021. Su apellido remite a la vieja derecha chilena, con vínculos explícitos con el pinochetismo y el conservadurismo católico. Su religiosidad, asociada al movimiento Schoenstatt, es visible y forma parte de su identidad pública.
Esa pertenencia a una élite conservadora tradicional lo ubica, paradójicamente, dentro de aquello que Milei suele denunciar como “la casta”. También existen diferencias simbólicas: mientras el libertario argentino coquetea con el judaísmo y con sectores de la iglesia evangélica y evita reivindicar abiertamente la dictadura, la derecha chilena en la que se formó Kast mantiene una relación histórica explícita con el régimen militar.
Economía, ajuste fiscal y proyección regional
Ambos líderes expresan afinidad con las políticas de “mano dura” impulsadas por Bukele en El Salvador, replicadas en Argentina por la ministra Patricia Bullrich. En el plano económico, Kast propone un ajuste fiscal de 6.000 millones de dólares en 18 meses, un objetivo ambicioso que genera interrogantes sobre su viabilidad y que lo acerca al programa mileísta, aunque sin el componente rupturista que el argentino convirtió en marca identitaria. Allí, precisamente, se juega una de las claves de la relación entre ambos y de su proyección conjunta dentro de la nueva derecha regional.