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Desregulación vitivinícola

José Zuccardi defendió el Fondo Vitivinícola y cuestionó los ataques a la vitivinicultura

José Zuccardi defendió el Fondo Vitivinícola, alertó sobre la crisis global del vino y cuestionó los ataques culturales y políticos al sector.

Por Marcelo López Álvarez

En medio del conflicto desatado por la presión de Federico Sturzenegger al juez mendocino y su ataque inexplicable a los viñateros mendocinos, José Zuccardi trazó una defensa integral de la institucionalidad vitivinícola argentina, en el cierre del año del Fondo Vitivinícola.

Zuccardi se hizo cargo del cierre ante la imposibilidad de asistir de Bernardo Lanzilotta, el actual titular del Fondo, y, en modo de diplomático de la vitivinicultura, el titular de Familia Zuccardi (también apuntado por el ministro de Desregulación) contestó a todas las críticas y cuestionamientos que viene recibiendo la vitivinicultura argentina en estos días.

Sus palabras no solo repasaron el origen de esas herramientas, sino que las inscribieron en un contexto global adverso que, según advirtió, exige reflexión, conciencia cultural y acción colectiva.

Origen del Fondo Vitivinícola y diversificación productiva

Zuccardi recordó que el Fondo Vitivinícola fue concebido hace más de tres décadas como parte de un esquema innovador para ordenar la relación entre producción y consumo, en un escenario recurrente de excedentes. El punto de partida fue el Acuerdo Mendoza–San Juan de 1994, impulsado por Bernardo Lanzilotta -a quien definió como el verdadero artífice de ese entramado institucional- y cristalizado luego en una ley que dio sustento al Fondo.

Aquel acuerdo introdujo el concepto de diversificación productiva, que con el tiempo se fue perfeccionando y permitió amortiguar situaciones críticas sin desarticular la actividad.

El mecanismo contempló, además, un aporte específico para quienes optaban por no diversificar, destinado a conformar un fondo común al que también contribuía el Estado provincial. El objetivo era claro: promover el consumo de vinos y generar demanda frente a eventuales excedentes de elaboración.

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José Zuccardi y una encendida defensa del vino argentino en el cierre del año del Fondo Vitivinícola

Institucionalidad y planificación estratégica

Para Zuccardi, ese proceso -que ya supera los treinta años- constituye la piedra basal de la institucionalidad vitivinícola, una arquitectura que luego se profundizó con el Plan Estratégico Vitivinícola y la creación de COVIAR, que permitió pensar el sector en horizontes de largo plazo, primero hacia 2020 y luego hacia 2030.

Desde esa perspectiva, el dirigente subrayó el liderazgo de Mendoza dentro de la vitivinicultura nacional, que concentra cerca del 70% de la actividad, y llamó a detenerse en un momento de reflexión.

El vino como cultura

El contexto, señaló, es particularmente complejo: la vitivinicultura mundial atraviesa una crisis estructural de consumo, con ajustes profundos en regiones tradicionales. La erradicación de viñedos en Burdeos, en zonas de Italia o en Rioja es, para Zuccardi, un síntoma elocuente de un fenómeno global, aunque con diferencias sustanciales en materia de apoyo estatal, especialmente en Europa.

Uno de los ejes más enfáticos de su discurso fue la crítica a lo que definió como un ataque cultural al vino, camuflado bajo un discurso sanitario que lo equipara al alcohol industrial. “El vino no es alcohol”, sostuvo, sino alimento y cultura, una bebida que acompaña a la humanidad desde hace ocho mil años.

En esa línea, cuestionó políticas como la tolerancia cero al alcohol al volante, que -a su juicio- buscan modificar hábitos culturales profundamente arraigados y desplazar al vino de la mesa familiar.

Zuccardi contrastó esa ofensiva con el avance de otras bebidas industriales y procesadas, cuyo impacto negativo en la salud pública rara vez ocupa el centro del debate. Para el dirigente, detrás de estas disputas subyace también una tensión histórica entre centralismo y federalismo, donde sectores ajenos a las economías regionales desconocen el valor social, cultural y productivo del vino.

El rol del Fondo y una mirada hacia el futuro

Frente a ese escenario, reivindicó el rol del Fondo Vitivinícola como espacio de generación de contenidos, pensamiento estratégico y comunicación, capaz de articular una respuesta colectiva. A la vez, llamó a no desmerecer lo construido: el vino mendocino y argentino atraviesa, pese a la crisis, el punto más alto de su reconocimiento internacional, con niveles de calidad y prestigio inéditos.

Lejos de negar las dificultades, Zuccardi propuso concentrarse en las soluciones, defender lo logrado y profundizar la conciencia social sobre el valor del vino. “Es momento de pensar, pero también de celebrar”, concluyó, convencido de que la vitivinicultura ha hecho sus deberes y cuenta con las herramientas necesarias para sostener y proyectar una actividad que, más allá de las coyunturas, seguirá acompañando a la civilización.

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