La denominada “peste negra” volvió a poner en alerta a los productores hortícolas de Mendoza. El ingeniero agrónomo Carlos De Borbón, investigador de plagas agrícolas del INTA Mendoza, explicó que la enfermedad “es un complejo de virus” transmitido por trips, pequeños insectos de entre 1 y 2 milímetros que actúan como vectores.
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INTA explicó qué es la peste negra que amenaza la producción de lechuga en Mendoza
La enfermedad viral conocida como peste negra afecta cultivos de lechuga en el cinturón verde de Mendoza y ya provoca importantes pérdidas económicas.
Se trata de una enfermedad viral que afecta principalmente a los cultivos de lechuga y que ya provocó importantes pérdidas económicas en el cinturón verde de la provincia, especialmente en Maipú y Guaymallén. “En las larvas se multiplica el virus, luego pasa a pupa y prepupa en el suelo y, cuando emerge el adulto, transmite la enfermedad a otras plantas”, detalló el especialista.
Según indicó, la preocupación entre los productores es alta debido a la magnitud de las pérdidas registradas en las últimas semanas. “Ha habido muchas plantas y mucha producción perdida. Es una enfermedad que aparece de manera esporádica, pero cuando se producen epidemias grandes las consecuencias económicas son muy graves”, sostuvo.
De Borbón remarcó que las condiciones climáticas tuvieron una influencia directa en la proliferación de la plaga. El verano pasado, caracterizado por la escasez de lluvias y altas temperaturas, favoreció la expansión del insecto transmisor.
“Al ser muy seco, hubo menos mortalidad del vector y además, al no haber tanta vegetación espontánea, los trips se concentraron en los cultivos irrigados, donde encuentran mejores condiciones para desarrollarse”, explicó. También aclaró que la enfermedad no representa riesgos para la salud humana. “No tiene ninguna injerencia en las personas, afecta solamente a la planta”, aclaró.
Síntomas y dificultades para el control de la peste negra de la lechuga
Entre los principales síntomas de la enfermedad aparecen manchas marrones o necróticas en las hojas, amarillamiento y detención del crecimiento de las plantas. “Se observan lechugas más pequeñas y dañadas”, señaló el investigador.
El especialista indicó además que no existen variedades totalmente resistentes. Desde el INTA se están realizando ensayos con distintas semillas disponibles en el mercado para determinar cuáles presentan menor susceptibilidad. “Hemos encontrado diferencias entre variedades, pero todas son susceptibles”, afirmó.
En cuanto al manejo, recomendó aplicar estrategias integradas, como la eliminación de plantas infectadas para reducir la propagación. Sin embargo, advirtió que erradicar el virus es prácticamente imposible. “Es una enfermedad endémica. La lechuga se produce todo el año y el virus permanece activo. Además, hay vegetación espontánea que puede actuar como hospedante”, explicó.