En un contexto de creciente desconfianza hacia el Gobierno, una encuesta reciente reveló que 7 de cada 10 argentinos creen que las cifras oficiales de inflación medida por el Indec no reflejan la realidad de sus bolsillos. Para la mayoría, el costo de vida sigue en aumento y el salario no alcanza para cubrir necesidades esenciales.
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Inflación: un estudio reveló que siete de cada diez argentinos no creen en las cifras oficiales del Indec
Un estudio reveló que la mayoría de los argentinos desconfía de las cifras de inflación del Indec, mientras crece el malestar social y económico.
El relevamiento, realizado por la Consultora Zentrix durante la tercera semana de agosto sobre una muestra de 1.029 casos en todo el país, indicó que la percepción negativa subió 10,7 puntos en relación a julio, lo que marca un deterioro en la confianza en las estadísticas oficiales.
La inflación golpea el poder adquisitivo
El desencanto no se limita a la visión sobre los indicadores, sino también a la situación cotidiana. El 40,5% de los encuestados calificó su economía personal como “mala o muy mala”. Aunque la cifra bajó levemente respecto al mes anterior, todavía cuatro de cada 10 argentinos reconocen grandes dificultades para llegar a fin de mes.
La combinación de salarios estancados, aumentos en bienes esenciales y pérdida de poder adquisitivo configura un escenario en el que cualquier mejora resulta imperceptible. Para amplios sectores, las caídas mínimas en los índices no compensan la experiencia diaria de aumentos en alimentos, transporte y alquileres.
Pesimismo sobre el rumbo del país
La visión sobre el panorama general es aún más crítica: el 64% de los encuestados considera que la situación nacional es “mala o muy mala”, un salto de 11,2 puntos frente a julio. Es decir, casi 2 de cada 3 argentinos sienten que el país empeoró en apenas un mes.
Este resultado refleja un agravamiento del pesimismo colectivo. Aunque algunas percepciones personales se mantuvieron estables, el descreimiento hacia las políticas oficiales crece. Según la encuesta, la mayoría identifica a la clase alta como la principal beneficiaria de las medidas económicas del Gobierno, lo que alimenta el malestar social y la sensación de desigualdad.