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Crisis laboral

Grandes compañías concentran el 74% de la pérdida de empleo formal en Argentina

Construcción, transporte e industria encabezan la caída del empleo formal en Argentina, según un informe del CEPA sobre la gestión de Javier Milei.

Por Marcelo López Álvarez

El último informe de dinámica laboral y empresarial del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) revela un marcado deterioro en el empleo formal y en la actividad empresarial durante los primeros dieciocho meses del actual gobierno. Se perdieron más de 15 mil empleadores y más de 220 mil empleos formales.

Empresas en caída: un entramado productivo debilitado

El estudio, elaborado sobre la base de los registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), muestra que entre noviembre de 2023 -cuando Javier Milei asumió la Presidencia tras su victoria en el ballotage- y mayo de 2025 se redujo la cantidad de empleadores con personal registrado en 15.564 casos, al pasar de 512.357 a 496.793.

La contracción golpeó con especial fuerza a determinados rubros. El sector de transporte y almacenamiento perdió 4.094 empleadores, mientras que servicios inmobiliarios y comercio retrocedieron en 2.617 y 2.387 empresas respectivamente. También sufrieron recortes notables los servicios profesionales, científicos y técnicos (1.783) y la construcción (1.669).

En términos relativos, las caídas más pronunciadas correspondieron al transporte (10,4%), los servicios inmobiliarios (8,8%) y la construcción (7,7%). En contraposición, algunas ramas marginales como explotación de minas y canteras y actividades administrativas y de apoyo registraron incrementos, aunque insuficientes para revertir la tendencia general.

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La contracción del empleo formal

La pérdida de empresas se tradujo inevitablemente en un retroceso del empleo registrado. El total de trabajadores en unidades productivas se redujo en 223.537 puestos (2,27%), al pasar de 9,85 millones en noviembre de 2023 a 9,63 millones en mayo de 2025.

El ajuste se concentró en la Administración Pública, defensa y seguridad social, que redujo casi 100.000 empleos. Le siguió la construcción, con una contracción de 80.873 puestos, y el transporte, con 54.935 menos. La industria manufacturera, tradicional motor del empleo urbano, sufrió la pérdida de 39.016 trabajadores.

En términos relativos, la construcción lideró el retroceso con una baja del 16,9% de su planta laboral, seguida por el transporte (10,3%). El sector público, pese a ser el mayor en términos absolutos, cayó un 3,7%.

No obstante, algunos segmentos arrojaron un desempeño positivo, entre ellos la enseñanza (+5,2%) y la agricultura (+8,9%). Estos incrementos, sin embargo, no alcanzaron a compensar la magnitud de la contracción global.

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La construcción lidera la caída de los puestos de empleo en los últimos 18 meses

Grandes empresas: epicentro de la expulsión laboral

Un dato destacado del informe es que la mayor pérdida de empleos no se dio en las pymes, sino en las grandes compañías. Las firmas de más de 500 trabajadores concentraron el 74% de la caída del empleo formal, con 165.625 puestos menos.

En cambio, las empresas de menor porte redujeron 57.912 empleos, lo que representa apenas el 26% del total. En proporción, las grandes empresas disminuyeron su dotación en un 3,46%, mientras que las de menor tamaño lo hicieron en 1,14%.

En materia empresarial, la dinámica fue inversa: casi toda la pérdida de empleadores correspondió a firmas chicas (99,7%), mientras que los grandes empleadores apenas se redujeron en 49 casos.

Un panorama de fragilidad

Aunque algunos rubros, como la enseñanza o la agricultura, mostraron cierta capacidad de expansión, el saldo general es negativo. El retroceso de la construcción, el transporte, la industria manufacturera y el propio sector público refleja la profundidad de un proceso de ajuste cuyo alcance todavía se está desplegando.

Según el CEPA, los primeros dieciocho meses de gestión de Javier Milei exhiben un deterioro pronunciado en el mercado laboral y en el entramado productivo formal. Menos empresas, menos empleadores y más de 220.000 puestos de trabajo destruidos configuran un escenario de fragilidad económica en la economía de la producción y el empleo.

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