Montaña, vino, agua y gastronomía: cuatro palabras que condensan la identidad mendocina y que sintetiza un punto de encuentro en Finca Bandini. Ubicada en el corazón de Las Compuertas, es un proyecto que recupera la memoria local a través de sus paisajes, sus vinos y una propuesta culinaria con sello regional.
Entre montañas y fuegos: gastronomía para encontrarse con la tradición mendocina
La provincia de Mendoza tiene una fuerte tradición en gastronomía y vinos para volver a las raíces locales.
María José del Amor, responsable de comunicación de la finca, contó a Sitio Andino que el proyecto nació en 2015, cuando Federico Bandini adquirió la propiedad de 77 hectáreas. Aunque hace años vive en Houston, mantiene raíces profundas en Luján de Cuyo y buscó desarrollar una propuesta integral que dialogara con esa historia familiar.
“Así comenzó un proyecto ambicioso de construcción del viñedo, la bodega y la remodelación de casas antiguas para recibir gente”, explicó.
La finca abrió a fines de 2019, pero la pandemia obligó a frenar el impulso inicial. Recién en 2022 retomaron el desarrollo y ampliaron su oferta hasta llegar al presente, con la reciente inauguración del restaurante —hasta entonces solo había experiencias gastronómicas al aire libre—. “La gastronomía viene a completar una experiencia y una propuesta turística que teníamos desde antes”, señaló.
Cocina con sabor a Mendoza y recetas que evocan a las abuelas
La propuesta gastronómica de Finca Bandini se apoya en platos típicos de la provincia de Mendoza y con una impronta tradicional. “Los chefs hacen reversiones, pero sin perder esa esencia”, dijo del Amor.
Trabajan dos menús: el estacional y el de fuegos, ambos elaborados en la finca y que se completan con 3 y 4 copas de vino, respectivamente.
El primero consta de tres pasos e incluye empanadas mendocinas de carne con salsa yagua —con opción vegetariana—; un principal que suele ser ojo de bife con verduras al horno de barro y chimichurri casero, o bien ñoquis a la chapa con vegetales de estación y pesto de espinaca; y un postre como pera asada en vino blanco.
El menú de fuegos, de seis pasos, suma preparaciones elaboradas a leña y productos de despensa propia:
- Empanadas clásicas de carne con salsa yagua (también vegetariana)
- Provoleta al horno de barro con toppings de la casa
- Ojo de bife a las brasas con verduras y chimi casero, o ñoquis a la chapa
- Plato del día
- Pre postre
- Postre (pera asada en vino blanco o húmedo de chocolate)
Del Amor remarcó que “hay mucho hecho en casa”.
El restaurante abrió hace pocas semanas y también su espacio refleja la identidad local: funciona en una casa de los años ’30, conservada en su arquitectura original y remodelada por dentro para alojar el comedor.
La vajilla también tiene un componente artesanal: “Los platos donde servimos el ojo de bife o el platito del aceite de oliva —que también es elaborado con aceitunas de la finca— fueron hechos con madera reciclada de los olivos del lugar”, contó. El trabajo es del artista Pablo Comadrán.
Una experiencia integral con esencia mendocina
Como explicó del Amor, la gastronomía es solo una parte de un proyecto que desde el inicio buscó recuperar la tradición mendocina desde sus paisajes hasta sus sabores. La historia del lugar también juega un rol clave:
El entorno natural se integra a la experiencia a través de una visita guiada en carrito de golf. “En el recorrido incorporamos todo esto, lo que permite una experiencia en fuerte contacto con la naturaleza”, agregó.
La propuesta está dirigida tanto a turistas —que suelen sorprenderse con el paisaje y los vinos— como a mendocinos que buscan conectar con su identidad local.