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Lograr rentabilidad, el objetivo

En qué negocios piensa el Gobierno con los aviones de la lucha antigranizo

Vuelos privados son parte del menú. Qué otros servicios podrían prestar los 4 aviones que hasta ahora eran parte de la lucha antigranizo.

Cuatro aviones, una docena de radares y hasta una fábrica de bengalas y cartuchos de ioduro de plata es lo que deja la ahora ex- lucha antigranizo en Mendoza. Salvo la fábrica, todo es patrimonio de la Provincia. Pero, tras decidir dejar de operar el sistema, el Gobierno no quiere que sea capital "enterrado" y analiza opciones para monetizarlo con la prestación de otro tipo de servicios que resulten negocios.

Las alternativas que se analizan incluye alquilarlos. En la gama de posibilidades aparecen desde el transporte de pasajeros hacia y desde yacimientos petroleros y turistas, hasta vuelos sanitarios y de otro tipo.

Incluso no se descarta una eventual concesión o privatización de AEMSA (Aeronáutica Mendoza S.A.), creada en el primer gobierno de Alfredo Cornejo (2017) para administrar los activos y operar la lucha antigranizo. Desde entonces es una S.A. con participación estatal mayoritaria, y según admiten quienes toman decisiones, privatizar la empresa que tenía hasta ahora al Estado provincial como principal cliente es parte del menú.

Por ahora, y mientras se define el nuevo destino, AEMSA seguirá a cargo del mantenimiento de los aviones. Para eso, desde el Ejecutivo sacan cuentas para calcular el presupuesto necesario: a los 4 aviones se suman 12 generadores tierra-aire de ioduro (usados en la zona precordillerana del Valle de Uco, donde no se puede volar) y las 30 estaciones meteorológicas sobre 50 en total, que trabajaban en conjunto con 4 radares.

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El futuro de los aviones pos-lucha antigranizo

"Más allá de no seguir con la mitigación del granizo, la empresa tiene el know-how (conocimiento) para prestar servicios a privados. Por ejemplo, relacionados con la modificación del clima en cuanto a necesidad de provocar lluvias y nieve en algunas zonas donde es necesario", reconoció un directivo de AEMSA a Sitio Andino en estricto off the record.

Para encarar ese tipo de servicios como nuevos negocios, obviamente la empresa sabe que tendrá que volver a contratar a los pilotos. Fueron 27 los que se desvincularon y fueron indemnizados tras decretarse el fin de la lucha antigranizo, y que ahora reingresarían con la modalidad de contratación temporal, esto es, durante el período en que esté vigente el servicio.

Con la lucha antigranizo, los aviones volaban con 2 tripulantes, piloto y copiloto. Pero en realidad tienen capacidad para 6 pasajeros, por lo que en principio cumplen con parte de las condiciones para prestar servicios sanitarios, entre otros.

Paralelamente, y con la mira puesta en el nuevo enfoque de los servicios, parte de la estructura empieza a reubicarse. Pasa por ejemplo con algunos radares como en de zona Este, que se traslada desde San Martín más hacia el oeste, cerca de la ruta cordillerana que lleva a Chile.

Frente a todo el patrimonio que debe mantener, la consigna es clara: salir a buscar ingresos y rentabilidad para la flota, que le permita al Gobierno solventar los costos. Es que el cálculo oficial marca que la lucha antigranizo exigía erogar $10.000 millones por temporada, entre sueldos, pirotecnia, y mantenimiento de los aviones, que ahora, recorte mediante, bajaría sustancialmente.

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Menos costos, más servicios, otros negocios

Al menos durante los próximos 2 meses, AEMSA tiene presupuesto asegurado para el mantenimiento. Sólo en los 4 aviones Piper Cheyenne cuenta con un patrimonio cercano a los u$d 2 millones.

Por ahora, cuenta con un fondo de reserva del orden de los $800 millones mensuales hasta setiembre. Es habitualmente el último mes antes de la temporada granicera.

Entre tanto, la empresa está en pleno plan de recorte. No al estilo de la motosierra de Milei, pero con un objetivo claro: lograr optimizar su funcionamiento, clave a la hora de encarar nuevos negocios en la era del "no hay plata".

Según explican desde el seno de la S.A. "estamos achicando costos para terminar de contar con una estructura definitiva. Y proponer mejoras a futuro para darle mayor valor a AEMSA".

Parte del plan fue ajustar la planta de personal. De 85 personas (entre pilotos, mecánicos y administrativos), la empresa se quedó con la mitad de la plantilla. Y el relevamiento sigue, en busca de más eficiencia para la nueva era operativa que se le viene.

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