Elecciones en Brasil: empate en las encuestas y debate decisivo
Lula y Flávio Bolsonaro llegan al último debate con sondeos ajustados. Brasil define el domingo un rumbo que tendrá consecuencias para la Argentina y la región.
Lula y Flávio vuelven al cara a cara está noche en los estudios de la cana Globo de Brasil
Esta noche, a las 21:20 de Brasilia, en los estudios de Globo en Río de Janeiro, Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro se verán las caras por última vez. El debate debe durar al menos dos horas y será la última confrontación de los candidatos antes de la segunda vuelta de las elecciones de Brasil de este domingo.
Un país partido al medio
La primera vuelta dejó una foto incómoda para el campo progresista. Flávio obtuvo 47,03% de los votos válidos y Lula, 45,16%. Desde entonces, según las encuestas (que poco acierto tuvieron en la primera vuelta), la tendencia se movió en una sola dirección: hacia el oficialismo.
Hace dos semanas, Datafolha ubicaba al senador cuatro puntos arriba, 49% a 45%. Esta semana, el mismo instituto lo muestra empatado con Lula en 50% de los votos válidos. Quaest, por su parte, lo deja en 45% contra 44%, dentro del margen de error. No todos los sondeos coinciden: Gerp le da 53% a Flávio contra 47% a Lula. Pero el movimiento es nítido, y se explica en parte por un dato que los analistas miran con atención: en Datafolha, la aprobación del gobierno ya supera a la desaprobación, 49% a 48%.
El rechazo, además, está repartido. El 46% de los brasileños dice que no votaría jamás a Flávio y el 45%, que no votaría jamás a Lula. Lo que deja el escenario con una sola certeza: ganará quien logre persuadir al último indeciso.
Lula apeló a las calles de Brasil y el contacto cercano con los brasileños en las últimas horas de campaña.
Lo que dejó el primer cruce
Esa es la apuesta de esta noche. El primer debate, el domingo pasado, se hundió en una lluvia de chicanas y dejó poco espacio para las propuestas concretas. Para un presidente que gobierna con resultados que mostrar, ese terreno es una oportunidad: el balotaje puede ganarse explicando qué se hizo y qué se hará, no compitiendo en agravios.
Flávio, por su parte, llega con una tarea defensiva. En un acto en Fortaleza dijo que debía desmentir mucha información falsa, en particular la que sostiene que recortaría los programas sociales para bajar el gasto. Que un candidato deba aclarar esto a cuarenta y ocho horas del voto habla de cuáles son las dudas que el electorado todavía tiene sobre su proyecto.
Una campaña con sombras externas
La recta final tuvo además un clima áspero. La campaña de Lula acusa a Meta de interferir a favor de Flávio mediante una supuesta manipulación algorítmica; la empresa lo niega. Del otro lado, el candidato del PL acusa a Lula de abuso de poder por difundir acciones de gobierno a través de una cuenta oficial de WhatsApp. Son denuncias que muestran hasta qué punto la disputa digital pesa en esta elección y se ha metido de lleno en la discusión política global.
También pesa el contexto regional. Donald Trump, aliado de Jair Bolsonaro, observa con satisfacción el avance de la derecha en América Latina. Flávio es el hijo de un expresidente que está inhabilitado para presentarse hasta 2030, y su candidatura es la continuidad de ese proyecto por otros medios. Para el progresismo, ahí está el verdadero plebiscito: qué lugar tendrán la inclusión social, el cuidado de las instituciones y una política exterior de integración y no de alineamiento.
Lo que se juega más allá de Brasilia
Para la Argentina, y para provincias exportadoras como Mendoza, el resultado no es un asunto ajeno. Brasil es el primer socio comercial del país y el peso mayor del Mercosur. Un gobierno que apuesta a la integración regional y otro que prioriza afinidades ideológicas con Washington ofrecen horizontes muy distintos para el comercio, la inversión y la diplomacia sudamericana.
Las expectativas para el domingo
Las urnas abrirán a las 8 y cerrarán a las 17, hora de Brasilia, el mismo huso horario de la Argentina, de modo que los resultados llegarán a nuestras pantallas al caer la tarde. Con un empate técnico y una participación que será decisiva, los equipos de campaña descuentan una noche larga.
Lula tiene esta noche la oportunidad de hablarle a los indecisos sin intermediarios, con propuestas y con una trayectoria que defender. Brasil, el domingo, decide si profundiza ese camino o abre otro. El resultado, sea cual sea, se sentirá en toda la región.