El Gobierno tuvo un día de respiro este miércoles, por un lado un número de inflación otra vez por debajo del 2% y consiguió sortear con éxito un nuevo test financiero en medio de un escenario político y económico complejo.
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El Gobierno logra un miércoles de respiro entre la inflación y el financiamiento
El Gobierno renovó el 91% de la deuda en pesos que vencía hoy con una leve baja de tasas y junto con el índice de inflación logró un respiro en días complejos
En la primera licitación de deuda en pesos post derrota electoral en Buenos Aires, el Gobierno adjudicó $6,6 billones en nuevos bonos, lo que permitió cubrir el 91,4% de los vencimientos que ascendían a $7,2 billones. Si bien el resultado fue celebrado en el Palacio de Hacienda como un alivio de corto plazo, la operación dejó en evidencia los costos crecientes que enfrenta el Tesoro para sostener su programa de financiamiento.
La particularidad de este llamado estuvo marcada por el contexto. Apenas días después de la derrota electoral de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, que provocó una fuerte caída de la demanda de dinero y un aumento del nerviosismo inversor, el Tesoro debió convalidar tasas de interés elevadas para asegurar el fondeo. La mayor parte de las suscripciones se concentró en Letras Capitalizables (Lecap) con vencimiento posterior a las elecciones legislativas de octubre.
Tasas más bajas, pero con premio para el mercado
El instrumento más corto, con vencimiento el 31 de octubre, fue colocado a una Tasa Efectiva Mensual (TEM) de 3,97%, un nivel inferior al 4,81% convalidado en la licitación previa del 27 de agosto. Sin embargo, los analistas advierten que el Tesoro pagó un “premio” respecto de las tasas que se observaban en el mercado secundario.
Desde la financiera Puente señalaron que “la licitación salió en el rango de lo esperado” y que “preveíamos que el rollover no sería completo, dado el faltante de liquidez, pero estuvo cerca de completar lo que vencía”. Al mismo tiempo, destacaron que quedaron liberados cerca de $700.000 millones, lo que podría generar presión adicional sobre los precios y el dólar en los próximos días.
Un informe de Sailing Inversiones agregó que, a pesar de la baja de tasas de entre 15 y 17 puntos porcentuales respecto de la operación anterior, los instrumentos en pesos mantuvieron atractivo y permitieron al Tesoro financiarse a un costo relativamente más bajo en medio de la volatilidad política.
Señales de calma parcial
Otro dato destacado fue que los instrumentos dólar linked quedaron desiertos, lo que indica que los inversores no buscaron en esta ocasión cobertura cambiaria inmediata. Un alivio parcial, en un contexto en el que las presiones sobre el tipo de cambio se habían intensificado tras el revés electoral en Buenos Aires.
Lejos de los preceptos libertarios, el Banco Central también jugó un rol clave al intervenir en el mercado de pases y facilitar una baja de la tasa para colocaciones de un día al 40%, lo que dio aire al Tesoro en el momento de la licitación.
El trasfondo: riesgo país y desconfianza externa
Más allá del alivio interno, la mirada externa sigue siendo crítica. El riesgo país superó nuevamente los 1.000 puntos básicos, un máximo de casi un año, lo que refleja una desconfianza de los inversores internacionales. Con ese nivel, la Argentina se aleja de la posibilidad de acceder a los mercados internacionales de deuda, una herramienta vital para afrontar los fuertes vencimientos en moneda extranjera previstos para 2026.
Especialistas remarcan que la falta de acumulación de reservas en el Banco Central es otro de los factores que limitan la confianza. El vicepresidente del BCRA, Vladímir Werning, sostuvo que la prioridad es recuperar el acceso al financiamiento externo. “Dejando pasar el año electoral y yendo al mercado, se va a hacer más fácil acumular reservas. El punto de partida es tener crédito, de lo contrario cualquier compra de reservas se destina a pagar deuda”, afirmó.
Un desafío permanente
La licitación de esta semana mostró que el Gobierno todavía cuenta con herramientas para refinanciar su deuda en pesos, aunque cada vez a un costo elevado y bajo condiciones más exigentes del mercado. El 91,4% de rollover alcanzado es una señal de continuidad, pero también revela la fragilidad de la estrategia: los inversores demandan tasas altas y cobertura en plazos que van más allá de las elecciones de octubre, lo que incrementa la vulnerabilidad fiscal de los próximos meses.
La combinación de incertidumbre política, presiones cambiarias y el repunte del riesgo país configura un escenario desafiante. El Tesoro logró cumplir con el objetivo inmediato de renovar la mayor parte de sus vencimientos, pero el margen de maniobra se achica y obliga a calibrar con una precisión que se duda tenga el Gobierno las próximas jugadas en materia financiera.