Por primera vez desde junio de 2025, el empleo asalariado privado formal dejó de perder terreno. Los datos de febrero del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) muestran una estabilización que, aunque bienvenida, llega con matices: el mercado laboral todavía acusa una brecha de 100 mil puestos respecto de un año atrás, y sectores clave como la industria y las finanzas siguen en rojo.
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El empleo registrado dejó de caer, pero la recuperación todavía es frágil
Tras ocho meses consecutivos de retroceso, el empleo formal frenó su caída, aunque los puestos perdidos durante el último año todavía no se recuperan.
Ocho meses de caída seguida, y un freno
El total de trabajadores registrados alcanzó los 12,88 millones en febrero de 2026, con una variación mensual de +0,1% respecto de enero. En términos interanuales, el número sigue siendo 0,1% inferior al de febrero de 2025.
Pero el dato más significativo está en el empleo asalariado privado formal, que se mantuvo estable respecto del mes anterior con 6,20 millones de trabajadores. Es el primer mes sin caída desde junio de 2025, cuando comenzó un período de destrucción neta de empleo que acumuló ocho meses consecutivos de retroceso, con pérdidas de hasta 0,3% mensual en los peores momentos. En términos interanuales, sin embargo, el nivel sigue siendo 1,6% inferior al de febrero de 2025: unas 100 mil personas que todavía no recuperaron su puesto.
Vale recordar que este no es el primer intento de recuperación. Entre el cuarto trimestre de 2024 y los primeros meses de 2025, el empleo privado había mostrado señales similares de estabilización, que luego no se sostuvieron. La pregunta ahora es si el freno de febrero marca un piso real o solo una pausa antes de un nuevo deterioro.
Un mercado partido en dos
La recuperación no es pareja. En febrero, cinco sectores redujeron trabajadores, tres permanecieron estables y seis mostraron aumentos, según el informe del Ministerio de Capital Humano.
Entre los que cayeron con más fuerza en términos interanuales se destacan la explotación de minas y canteras (-7,1%), las industrias manufactureras (-3,8%) y la intermediación financiera (-3,2%). El comercio y reparaciones también acumula una baja interanual del 1,7%, con caídas mensuales sostenidas.
Del otro lado, la pesca (+2,9% interanual), el suministro de electricidad, gas y agua (+0,6%) y los servicios comunitarios, sociales y personales muestran un desempeño más estable, aunque sin el peso suficiente para compensar el deterioro en las ramas más grandes.
La construcción, que durante gran parte de 2025 fue uno de los sectores más golpeados, registró en febrero una variación mensual de 0,0%: sin recuperación, pero al menos sin nuevas pérdidas.
El mapa provincial: Mendoza entre las más afectadas
La desigualdad también se replica en el territorio. En febrero, diez provincias registraron aumentos en el empleo, tres se mantuvieron estables y once cayeron.
Las de mejor desempeño mensual fueron La Rioja (+4,4%), Catamarca (+1,5%), Neuquén (+0,8%) y Río Negro (+0,5%). En el extremo opuesto, Mendoza y Santa Cruz lideraron las caídas con -0,8% cada una, seguidas por Chubut y Tierra del Fuego (-0,4%).
En términos interanuales, el panorama es más duro: 19 de las 24 jurisdicciones muestran variaciones negativas. Las mayores pérdidas se concentran en Tierra del Fuego (-9,2%), Chubut y Santa Cruz (-7,2% cada una), Corrientes (-4,6%) y Misiones (-4,5%). Solo cinco provincias crecieron respecto de un año atrás: Río Negro (+3,2%), La Rioja (+2,9%), Neuquén (+2,4%), San Juan (+2,2%) y Santiago del Estero (+0,4%).
El trabajo independiente crece, pero no compensa
Mientras el empleo asalariado privado cae, el trabajo independiente creció 3,4% interanual, sumando 95 mil personas. El monotributo fue el principal motor, con un alza de 4,3% y 90 mil nuevos aportantes.
Este crecimiento podría reflejar, al menos en parte, una reconfiguración del mercado laboral: trabajadores que migran del empleo formal hacia formas de trabajo por cuenta propia ante la escasez de puestos asalariados. No necesariamente es una señal positiva.
Salarios: suben en el papel, el desafío es que duren
Las remuneraciones registradas continúan mostrando fuertes aumentos nominales. El salario bruto promedio del sector privado formal alcanzó los $2,11 millones en febrero, con un alza interanual de 32,2%. La mediana salarial se ubicó en $1,51 millones, un 30,6% más que un año atrás.
La desaceleración de la inflación abrió margen para mejores negociaciones paritarias. Sin embargo, el verdadero desafío es que esa mejora nominal se consolide en poder adquisitivo real, y que la estabilidad macroeconómica empiece a traducirse en más puestos de trabajo formales.
Un piso, no un piso de despegue
Los datos de febrero marcan un punto de inflexión respecto de los meses más duros del ajuste, pero no habilitan hablar todavía de recuperación. El empleo formal encontró un piso -y eso es una novedad después de ocho meses de caída-, pero la historia reciente advierte que esos pisos pueden no durar. Convertir la estabilización en una tendencia sostenida de creación de empleo es el verdadero test que está por venir.
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