COVIAR presentó una plataforma de sostenibilidad para bodegas turísticas
COVIAR presentó una plataforma digital y gratuita que ya permite a las bodegas turísticas medir su impacto y avanzar hacia prácticas más sostenibles en el país.
Las experiencias enoturisticas de cada bodega podran medir su sustentabilidad
La Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) presentó oficialmente, en el Espacio Fecovita, la Plataforma de Autoevaluación en Sostenibilidad para Bodegas Turísticas, un sistema digital y gratuito diseñado para que los establecimientos enoturísticos de todo el país midan, gestionen y mejoren el impacto de su actividad.
La herramienta es fruto de un trabajo conjunto entre COVIAR y el Instituto Tecnológico Universitario (ITU) de la Universidad Nacional de Cuyo, con la colaboración de la Municipalidad de Maipú y Fecovita.
Una herramienta para aplicar la guía
El desarrollo responde a uno de los objetivos centrales del Plan Estratégico Vitivinícola: consolidar el turismo del vino en cada una de las provincias productoras del país. No se trata de una iniciativa aislada, sino de la aplicación práctica de la Guía de Sostenibilidad Enoturística Argentina, un documento elaborado meses atrás por COVIAR junto con especialistas de la UNCuyo que, hasta ahora, carecía de un instrumento concreto para su implementación en las bodegas.
La distancia entre una guía de buenas prácticas y su aplicación efectiva suele ser, en cualquier sector, mayor de lo que parece sobre el papel. De allí el valor que la Corporación atribuye a este lanzamiento: no presenta un nuevo documento normativo, sino un mecanismo que permite trasladar esos lineamientos a la operación diaria de cada bodega, con resultados medibles y comparables a lo largo del tiempo.
Una autoevaluación a la medida de cada bodega
El funcionamiento de la plataforma es sencillo, al menos en su lógica. Cada establecimiento puede acceder libremente desde el sitio web de COVIAR, en la pestaña de Sostenibilidad, y completar una serie de indicadores adaptados a su escala de operación. El sistema no exige lo mismo a una bodega boutique que recibe visitas ocasionales que a un complejo enoturístico con circuitos permanentes y un alto flujo de público.
A partir de las respuestas, la plataforma procesa la información y devuelve un diagnóstico propio, acompañado de una hoja de ruta paso a paso para optimizar las prácticas del establecimiento. La intención, explican desde la Corporación, es que ese informe no se limite a un número o una calificación abstracta, sino que se traduzca en mejoras concretas y progresivas hacia procesos más eficientes y sustentables.
Agua, energía y comunidad: qué mide la herramienta
Los indicadores que releva la plataforma no se limitan a la dimensión ambiental, aunque allí concentran buena parte de su atención. Entre ellos se encuentran el uso eficiente del agua y de la energía, dos recursos especialmente sensibles en una provincia como Mendoza. La mirada es más amplia e incorpora variables sociales y económicas, como el impacto de la actividad turística sobre el empleo local y el desarrollo de las comunidades donde se asientan las bodegas.
Esa perspectiva integral no es un detalle menor. Constituye el primer paso para que los establecimientos puedan avanzar hacia certificaciones de sostenibilidad, cada vez más solicitadas por operadores turísticos internacionales y por visitantes, tanto extranjeros como nacionales, que exigen información verificable sobre el impacto de los lugares que recorren. La trazabilidad dejó de ser un valor agregado y se convirtió en un requisito de acceso a determinados mercados y segmentos de viajeros.
La sostenibilidad uno de los factores importantes en la evaluación de las boegas
Un desarrollo con sello universitario
La participación del ITU marca otro rasgo distintivo de la iniciativa: la vinculación entre el sector productivo y el ámbito académico mendocino. El instituto aportó el desarrollo técnico de la herramienta, mientras que la Municipalidad de Maipú, departamento con una fuerte tradición vitivinícola, y Fecovita, sede de la presentación, brindaron el acompañamiento institucional necesario para que el proyecto llegue directamente a las bodegas.
Una cultura basada en indicadores
Con este lanzamiento, COVIAR completa un ciclo que comenzó con la redacción de la guía y ahora se traduce en una herramienta de uso concreto y cotidiano. La apuesta de fondo excede a cada bodega en particular: busca instalar una cultura de medición en un sector que, hasta hace poco, abordaba la sostenibilidad más por intuición o reputación que mediante indicadores verificables.