A partir del próximo martes 8 de julio, Mercado Libre y Mercado Pago modificarán el esquema de cargos que aplican a las operaciones comerciales realizadas a través de sus plataformas, en función de las cargas impositivas provinciales.
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Comercio electrónico e ingresos brutos, el cambio de Mercado Pago y Mercado Libre
Mercado Pago y Mercado Libre ajustan comisiones según impuestos provinciales, destacando el impacto del desorden fiscal argentino en el comercio electrónico.
La empresa anunció que los costos por vender ya no serán iguales en todo el país, sino que estarán diferenciados por provincia, premiando a las jurisdicciones con menor presión fiscal y elevando los cargos allí donde los tributos resultan más altos.
La medida apunta específicamente al Impuesto sobre los Ingresos Brutos (IIBB), un gravamen provincial que afecta directamente a los costos operativos del comercio electrónico. En palabras de la compañía: “El impuesto a los Ingresos Brutos sube el costo de las soluciones que ofrecen las plataformas digitales y esto afecta a millones de consumidores y comercios que compran, venden y cobran con estas herramientas”.
Mercado Pago: Provincias beneficiadas y perjudicadas
El nuevo esquema de cargos reducirá las comisiones para operaciones registradas en Corrientes, Río Negro, Santa Cruz, Formosa y Santiago del Estero, donde las alícuotas de Ingresos Brutos son comparativamente bajas. Por el contrario, los costos aumentarán para quienes operen en Córdoba, Santa Fe y Jujuy, provincias que aplican cargas fiscales más elevadas al comercio digital. En el resto de las provincias, entre ellas Mendoza, los cargos se mantendrán sin cambios.
La decisión de Mercado Libre es una respuesta empresarial ante una presión impositiva creciente, sino también una forma de visibilizar el impacto desigual del sistema tributario argentino, y sin dudas una señal política empresarial del apoyo permanente de Marcos Galperin al gobierno de Javier Milei que viene combatiendo la independencia de las provincias para fijar sus gravámenes.
Un sistema fiscal fragmentado y distorsivo
Ingresos Brutos es un tributo provincial que se aplica sobre el total de las ventas y no sobre el valor agregado, como ocurre con el IVA. Esta característica genera un efecto cascada: cada eslabón de la cadena paga el impuesto sobre la totalidad de su facturación, sin deducir lo pagado en etapas anteriores. Como resultado, el precio final de un producto puede contener más del 9% de IIBB acumulado, al que se suma el 21% del IVA. En conjunto, la carga tributaria puede superar fácilmente el 30% del precio al consumidor, según un reciente informe de IDESA
La estructura del tributo es parte de los problemas estructurales del sistema fiscal argentino. Cada provincia establece sus propias alícuotas, regímenes de percepción, padrones y requisitos de inscripción, lo que implica que un mismo vendedor digital puede enfrentar condiciones impositivas completamente distintas según el lugar en el que opere. A esto se suman los regímenes locales y las percepciones aplicadas a contribuyentes no inscriptos, que en algunos casos llegan al 7%.
Cargas administrativas y perjuicio competitivo
Más allá del peso financiero, la carga administrativa del IIBB es exorbitante. Las empresas de alcance nacional deben cumplir con decenas de normativas distintas, en un contexto en el que la mayoría de las provincias exige actuar como agentes de percepción y retención, forzando a las firmas a recaudar impuestos en nombre del fisco, presentar declaraciones especiales y soportar costos financieros en caso de ventas a crédito.
Para quienes operan en varias jurisdicciones, la situación se complejiza aún más: deben aplicar el Convenio Multilateral, un acuerdo que busca distribuir el impuesto entre las provincias, pero que, en la práctica, genera confusión normativa, conflictos de competencia y doble imposición. Cuando dos provincias reclaman el tributo sobre una misma operación, no hay mecanismos de compensación automática: es el contribuyente quien debe pagar dos veces o iniciar procesos judiciales.
Esta maraña de obligaciones genera un laberinto tributario de 24 impuestos provinciales con más de 75 regímenes de pago anticipado (RPA), entre ellos el conocido SIRCREB, que aplica percepciones sobre acreditaciones bancarias. En muchos casos, los anticipos superan el impuesto real, generando saldos a favor que el fisco demora en devolver o directamente no reintegra. Esto se convierte en una forma de financiamiento encubierto para las administraciones provinciales.
Un tributo en la mira
La decisión de Mercado Libre es también una declaración política que busca , en sintonía con el Gobierno Nacional, poner en evidencia los efectos adversos del IIBB sobre la competitividad del comercio nacional, tanto en el mercado interno como en las exportaciones.
Por otra parte, el impuesto afecta la equidad entre canales de venta, al castigar fiscalmente el uso de plataformas digitales que, por su trazabilidad, resultan más fáciles de controlar que las ventas informales en efectivo. Al elevar los costos del comercio formal, el sistema impositivo termina incentivando la evasión y desalentando la digitalización. El famoso pescar en la pecera en su máxima expresión.
Una reforma pendiente
En el mundo de los contadores y especialistas impositivos ven a Ingresos Brutos como insostenible en una economía moderna, y militan su reforma –o su eliminación– como una deuda estructural del federalismo fiscal argentino y advierten que no existe rediseño técnico que corrija los efectos distorsivos del IIBB y propone como única salida efectiva su reemplazo por un tributo más equitativo, eficiente y transparente.
Desde las provincias defienden el impuesto como una forma de recaudar sobre la actividad económica ante la Nación que se queda con la mayor parte de la recaudación.
En cualquier caso Mercado Libre salió al auxilio del gobierno nacional que busca terminar con Ingresos Brutos y propone un todavía imaginario y poco practicable super IVA.